sábado, 16 de diciembre de 2017

Harold Alvarado Tenorio (1945 )

Un hombre me vendió una silla



La he comprado
Para ver su mundo: cartas,
Plantas, lámparas, alfombras,
Vajillas, miradores, caperuzas, telas,
Máquinas de escribir, bombillos, espejos,
Tocadiscos, sobres de correo,
Libros, voces, mesas,
Voluntades, hojas.
Montañas de segundas, de terceras,
Quizá de cuartas manos.
Objetos que sobreviven a sus arrendatarios
Y nos sobrevivirán.
La caoba es más perdurable que la carne,
El ciprés, más vivo que unos ojos,
El cedro más negro que la piel
Y también los metales.

Estas basuras
Cambian de anciano cada semana.


("no me quites paz")

viernes, 15 de diciembre de 2017

Rupi Kaur (1992 )

Poema


"salir del vientre de mi madre
fue mi primer acto de desaparición
aprender a empequeñecer por una familia
a la que le gusta la invisibilidad de sus hijas
fue el segundo
el arte de estar vacío
es simple
creerles cuando dicen
que no eres nada
repetírtelo a ti misma
como un deseo
no soy nada
no soy nada
no soy nada
tan a menudo
la única razón por la que sabes
que sigues viva es
por el peso en tu pecho"


(muro fb de luis armenta malpica, trad. elvira sastre)

jueves, 14 de diciembre de 2017

Jaime Jaramillo Escobar (1932 )


La llaga incurable

                                                               El día es infinito

                                                               W. Goethe

Hay un animal que tiene que estar siempre con el día. Si lo alcanza la noche, muere.

Este animal corre con el sol, para él es siempre medio día y no conoce la oscuridad.

Le da la vuelta a la tierra con el sol; corre, vuela, nada; está hecho así a su necesidad de luz.

Atraviesa las selvas, las montañas, los mares, siempre con el sol.

En las islas es fácil verlo cuando pasa siguiendo al día. Va siempre debajo del sol.

En el último eclipse se precipitó en el mar como un paracaídas del sol. Estuvo a punto de morir.

Asimismo hay otro animal que tiene que estar siempre con la noche. El día no le puede tocar la punta de la cola, porque muere.

Este animal va siguiendo la noche, por continentes, islas y mares; pero no es fácil verlo. Sólo una vez estuvo a punto de ser atrapado sobre el Océano Indico.

No conoce el día y si por algún acaso se llegara a encontrar con el animal que va siguiendo al día, la pelea de ambos levantaría olas de cien metros en la mar, y trombas capaces de derribar un navío.

Cuando niño, solía yo quedarme despierto toda la noche en el zaguán esperando que pasara este animal para verlo, pero quizás no pasaba por mi aldea.

Yo pensaba que él comería estrellas, pues ¿quién no sabe que las estrellas suben y bajan? Pero tal vez no se alimentara más que de luciérnagas.

Este animal no tiene un nombre fijo porque en cada país lo llaman de un modo distinto. Nunca quiere salir de las tinieblas, y si el dedo de la luz lo toca en la espalda le abre una llaga incurable.


(the solipsta")

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Gloria Anzaldúa (1942/2004 )

No basta


No basta con
decidir abrirte.

Debes hundirte los dedos
en el ombligo, con las dos manos
agrietarte,
derramar los lagartos y los sapos
las orquídeas y los girasoles,
virar al revés el laberinto.
Sacudirlo.

Sin embargo, no te vacías del todo.
Quizás una flema verde
se esconde en tu tos.
Tal vez no sabes que la tienes
hasta que un nudo
te crece en la garganta
y se convierte en rana.

Te cosquillea una sonrisa secreta
en el paladar
lleno de orgasmos diminutos.

Pero tarde o temprano
se revela.
La rana verde croa sin discreción.
Todos miran.

No basta con abrirte
una sola vez.
De nuevo debes hundirte los dedos
en el ombligo, con las dos manos
desgarrarte,
dejar caer ratas muertas y cucarachas
lluvia de primavera, mazorcas en capullo.
Virar al revés el laberinto.
Sacudirlo.

Esta vez debes soltarlo todo.
Enfrentar el rostro abierto del dragón
y dejar que el terror te trague.
—Te disuelves en su saliva
—nadie te reconoce hecha charco
—nadie te extraña
—ni siquiera te recuerdan
y el laberinto
tampoco es creación tuya.

Y has cruzado.
Y a tu alrededor espacio.
Sola. Con la nada.

Nadie te va a salvar.
Nadie te va a cortar la soga,
a cortar las gruesas espinas que te rodean.
Nadie vendrá a asaltar
los muros del castillo ni
a despertar con un beso tu nacimiento,
a bajar por tu pelo,
ni a montarte
en el caballo blanco.

No hay nadie que
te alimente el anhelo.
Acéptalo. Tendrás que
hacerlo, hacerlo tú misma.
Y a tu alrededor un vasto terreno.
Sola. Con la noche.
Tendrás que hacerte amiga de lo oscuro
si quieres dormir por las noches.

No basta con
soltar dos, tres veces,
cien. Pronto todo es
tedioso, insuficiente.
El rostro abierto de la noche
ya no te interesa.
Y pronto, otra vez, regresas
a tu elemento y
como un pez al aire
sales al descubierto
sólo entre respiros.
Pero ya tienes agallas

creciéndote en los senos.


("emma gunst", trad. marlene r-cancio)


Vivir en la frontera



Vivir en la Frontera significa que tú
     no eres ni hispana india negra española
     ni gabacha, eres mestiza, mulata, híbrida
     atrapada en el fuego cruzado entre los bandos
     mientras llevas las cinco razas sobre tu espalda
     sin saber para qué lado volverte, de cuál correr;

Vivir en la Frontera significa saber
     que la india en ti, traicionada por 500 años,
     ya no te está hablando,
     que las mexicanas te llaman rajetas,
     que negar a la Anglo dentro tuyo
     es tan malo como haber negado a la India o a la Negra;

Cuando vives en la frontera
     la gente camina a través tuyo, el viento roba tu voz,
     eres una burra, buey, un chivo expiatorio,
     anunciadora de una nueva raza,
     mitad y mitad –tanto mujer como hombre, ninguno–
     un nuevo género;

Vivir en la Frontera significa
     poner chile en el borscht,
     comer tortillas de maíz integral,
     hablar Tex-Mex con acento de Brooklyn ;
     ser detenida por la migra en los puntos de control fronterizos;

Vivir en la Frontera significa que luchas duramente para
     resistir el elixir de oro que te llama desde la botella,
     el tirón del cañón de la pistola,
     la soga aplastando el hueco de tu garganta;

En la Frontera
     tú eres el campo de batalla
     donde los enemigos están emparentados entre sí;
     tú estás en casa, una extraña,
     las disputas de límites han sido dirimidas
     el estampido de los disparos ha hecho trizas la tregua
     estás herida, perdida en acción
     muerta, resistiendo;

Vivir en la Frontera significa
     el molino con los blancos dientes de navaja quiere arrancar en tiras
     tu piel rojo-oliva, exprimir la pulpa, tu corazón
     pulverizarte apretarte alisarte
     oliendo como pan blanco pero muerta;

Para sobrevivir en la Frontera
     debes vivir sin fronteras
     ser un cruce de caminos.


("la torre del silencio", trad. maría luisa peralta)

martes, 12 de diciembre de 2017

Iliana Godoy (1952/2017 )

Haikú



No sé todavía que paso la ultima noche,
el misterio lo guarda un cántaro de voces,
cuenco de oscuridad embebido de lagrimas
donde el amor esgrime su tumulto rabioso
y la dulzura es esa gota de ámbar

que se funde en tu piel con un roce de láudano.


("seducir a la muerte", en su muro)


Poema



De pronto llega sin que sepamos cómo
un aire de manzanas a inundarnos.

Alguien dejó en el quicio un panal de ternura.

De pronto todo es nuevo

la noche sobre párpados febriles
cae como mano fresca.

Unos ojos alumbran estancias clausuradas
y renuevan el día.


("seducir a la muerte" tomado de su muro)

lunes, 11 de diciembre de 2017

Sara Teasdale (1884/1933 )

Llegarán suaves lluvias



Llegarán suaves lluvias y el olor de la tierra,
Y golondrinas dando vueltas con sus débiles sonidos;

Y ranas en los estanques cantarán por la noche,
Y ciruelos silvestres de trémulo blanco.

Los petirrojos vestirán su emplumado fuego,
Silbando sus caprichos sobre una baja alambrada.

Y nadie sabrá de la guerra, nadie
Se preocupará al final cuando haya concluido.

A nadie le importaría, ni a pájaro ni a árbol,
Si la humanidad pereció completamente;

Y la Primavera misma, cuando despierte al amanecer
Apenas se daría cuenta que nos hemos ido.



("otras criaturas poéticas",trad. juan carlos villavicencio)

domingo, 10 de diciembre de 2017

Gloria Fuertes (1917/1998 )

La mujer rana



La mujer rana

y el hombre rana

se casaron

y en vez de tener perdices

tuvieron tres renacuajos.

Parejas



Cada abeja con su pareja.
Cada pato con su pata.

Cada loco con su tema.
Cada tomo con su tapa.

Cada tipo con su tipa.
Cada pito con su flauta.

Cada foco con su foca.
Cada plato con su taza.

Cada río con su ría.
Cada gato con su gata.

Cada lluvia con su nube.

Cada nube con su agua.
Cada niño con su niña.

Cada piñón con su piña.
Cada noche con su alba.



("cultura inquieta")