sábado, 22 de noviembre de 2014

Federico Díaz-Granados (1974 )

La casa del viento




Busco mis muertos diluídos por el tiempo,
solitarios que deambulan por mi casa, por mi vida
vistiendo un viejo musgo.
Busco mis muertos que desterrados olvidan las palabras
a esta hora en que desciende la nostalgia
para viajar por las venas de la memoria.

Son estos mis muertos que habitan la casa del viento
esos mismos que juegan en las fotos con algunos personajes,
que hoy conversan con las raíces de los árboles
e indagan por la memoria de la tierra.

Ya mi vida no es un parque de diversiones,
a las máquinas enmohecidas bajo la potestad del viento
les ha crecido hojarasca.
Mi corazón parece un hospital
que recibe heridos en su sala de urgencias
y los amigos que han zarpado
siguen dando vueltas en el inmenso carrusel
con los desaparecidos que caen sin vértigo de la montaña rusa.
Cómo se parecen tus huesos a los sueños en esa casa del viento
en el hangar donde
reparan algunos payasos y maromeros mutilados
en esa casa que cada día se parece más a esa otra demolición
que es mi vida.


(fuente: "rua das petras")

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