martes, 16 de febrero de 2016

Cristina Toro (1960 )

Del amor a solas


Esa mano que saborea mi cuerpo,
que escarba sus rincones y se detiene
en los pliegues inagotados.
Esa mano inquieta que tanto me conoce,
ha hecho brillar mis poros
con la melodía de su roce exacto,
ha llegado al origen de los líquidos
que enjuagan mis cavernas,
reconoce las señales de mi avidez,
el justo instante agónico
en que requiero el énfasis.

Esa mano feroz y a la vez calma
aprendió a despertar
los senderos de mis orejas,
la vibración de mis senos
atentos a todo juego,
a toda intromisión.

Esa mano que me asalta imperceptible
ante la multitud
o en presencia de mi soledad
es esta misma mano que ahora escribe:
mi cómplice
mi única enamorada.


("el cultural", la razón, 14, ii, 2015)

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