sábado, 16 de diciembre de 2017

Harold Alvarado Tenorio (1945 )

Un hombre me vendió una silla



La he comprado
Para ver su mundo: cartas,
Plantas, lámparas, alfombras,
Vajillas, miradores, caperuzas, telas,
Máquinas de escribir, bombillos, espejos,
Tocadiscos, sobres de correo,
Libros, voces, mesas,
Voluntades, hojas.
Montañas de segundas, de terceras,
Quizá de cuartas manos.
Objetos que sobreviven a sus arrendatarios
Y nos sobrevivirán.
La caoba es más perdurable que la carne,
El ciprés, más vivo que unos ojos,
El cedro más negro que la piel
Y también los metales.

Estas basuras
Cambian de anciano cada semana.


("no me quites paz")

viernes, 15 de diciembre de 2017

Rupi Kaur (1992 )

Poema


"salir del vientre de mi madre
fue mi primer acto de desaparición
aprender a empequeñecer por una familia
a la que le gusta la invisibilidad de sus hijas
fue el segundo
el arte de estar vacío
es simple
creerles cuando dicen
que no eres nada
repetírtelo a ti misma
como un deseo
no soy nada
no soy nada
no soy nada
tan a menudo
la única razón por la que sabes
que sigues viva es
por el peso en tu pecho"


(muro fb de luis armenta malpica, trad. elvira sastre)

jueves, 14 de diciembre de 2017

Jaime Jaramillo Escobar (1932 )


La llaga incurable

                                                               El día es infinito

                                                               W. Goethe

Hay un animal que tiene que estar siempre con el día. Si lo alcanza la noche, muere.

Este animal corre con el sol, para él es siempre medio día y no conoce la oscuridad.

Le da la vuelta a la tierra con el sol; corre, vuela, nada; está hecho así a su necesidad de luz.

Atraviesa las selvas, las montañas, los mares, siempre con el sol.

En las islas es fácil verlo cuando pasa siguiendo al día. Va siempre debajo del sol.

En el último eclipse se precipitó en el mar como un paracaídas del sol. Estuvo a punto de morir.

Asimismo hay otro animal que tiene que estar siempre con la noche. El día no le puede tocar la punta de la cola, porque muere.

Este animal va siguiendo la noche, por continentes, islas y mares; pero no es fácil verlo. Sólo una vez estuvo a punto de ser atrapado sobre el Océano Indico.

No conoce el día y si por algún acaso se llegara a encontrar con el animal que va siguiendo al día, la pelea de ambos levantaría olas de cien metros en la mar, y trombas capaces de derribar un navío.

Cuando niño, solía yo quedarme despierto toda la noche en el zaguán esperando que pasara este animal para verlo, pero quizás no pasaba por mi aldea.

Yo pensaba que él comería estrellas, pues ¿quién no sabe que las estrellas suben y bajan? Pero tal vez no se alimentara más que de luciérnagas.

Este animal no tiene un nombre fijo porque en cada país lo llaman de un modo distinto. Nunca quiere salir de las tinieblas, y si el dedo de la luz lo toca en la espalda le abre una llaga incurable.


(the solipsta")

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Gloria Anzaldúa (1942/2004 )

No basta


No basta con
decidir abrirte.

Debes hundirte los dedos
en el ombligo, con las dos manos
agrietarte,
derramar los lagartos y los sapos
las orquídeas y los girasoles,
virar al revés el laberinto.
Sacudirlo.

Sin embargo, no te vacías del todo.
Quizás una flema verde
se esconde en tu tos.
Tal vez no sabes que la tienes
hasta que un nudo
te crece en la garganta
y se convierte en rana.

Te cosquillea una sonrisa secreta
en el paladar
lleno de orgasmos diminutos.

Pero tarde o temprano
se revela.
La rana verde croa sin discreción.
Todos miran.

No basta con abrirte
una sola vez.
De nuevo debes hundirte los dedos
en el ombligo, con las dos manos
desgarrarte,
dejar caer ratas muertas y cucarachas
lluvia de primavera, mazorcas en capullo.
Virar al revés el laberinto.
Sacudirlo.

Esta vez debes soltarlo todo.
Enfrentar el rostro abierto del dragón
y dejar que el terror te trague.
—Te disuelves en su saliva
—nadie te reconoce hecha charco
—nadie te extraña
—ni siquiera te recuerdan
y el laberinto
tampoco es creación tuya.

Y has cruzado.
Y a tu alrededor espacio.
Sola. Con la nada.

Nadie te va a salvar.
Nadie te va a cortar la soga,
a cortar las gruesas espinas que te rodean.
Nadie vendrá a asaltar
los muros del castillo ni
a despertar con un beso tu nacimiento,
a bajar por tu pelo,
ni a montarte
en el caballo blanco.

No hay nadie que
te alimente el anhelo.
Acéptalo. Tendrás que
hacerlo, hacerlo tú misma.
Y a tu alrededor un vasto terreno.
Sola. Con la noche.
Tendrás que hacerte amiga de lo oscuro
si quieres dormir por las noches.

No basta con
soltar dos, tres veces,
cien. Pronto todo es
tedioso, insuficiente.
El rostro abierto de la noche
ya no te interesa.
Y pronto, otra vez, regresas
a tu elemento y
como un pez al aire
sales al descubierto
sólo entre respiros.
Pero ya tienes agallas

creciéndote en los senos.


("emma gunst", trad. marlene r-cancio)


Vivir en la frontera



Vivir en la Frontera significa que tú
     no eres ni hispana india negra española
     ni gabacha, eres mestiza, mulata, híbrida
     atrapada en el fuego cruzado entre los bandos
     mientras llevas las cinco razas sobre tu espalda
     sin saber para qué lado volverte, de cuál correr;

Vivir en la Frontera significa saber
     que la india en ti, traicionada por 500 años,
     ya no te está hablando,
     que las mexicanas te llaman rajetas,
     que negar a la Anglo dentro tuyo
     es tan malo como haber negado a la India o a la Negra;

Cuando vives en la frontera
     la gente camina a través tuyo, el viento roba tu voz,
     eres una burra, buey, un chivo expiatorio,
     anunciadora de una nueva raza,
     mitad y mitad –tanto mujer como hombre, ninguno–
     un nuevo género;

Vivir en la Frontera significa
     poner chile en el borscht,
     comer tortillas de maíz integral,
     hablar Tex-Mex con acento de Brooklyn ;
     ser detenida por la migra en los puntos de control fronterizos;

Vivir en la Frontera significa que luchas duramente para
     resistir el elixir de oro que te llama desde la botella,
     el tirón del cañón de la pistola,
     la soga aplastando el hueco de tu garganta;

En la Frontera
     tú eres el campo de batalla
     donde los enemigos están emparentados entre sí;
     tú estás en casa, una extraña,
     las disputas de límites han sido dirimidas
     el estampido de los disparos ha hecho trizas la tregua
     estás herida, perdida en acción
     muerta, resistiendo;

Vivir en la Frontera significa
     el molino con los blancos dientes de navaja quiere arrancar en tiras
     tu piel rojo-oliva, exprimir la pulpa, tu corazón
     pulverizarte apretarte alisarte
     oliendo como pan blanco pero muerta;

Para sobrevivir en la Frontera
     debes vivir sin fronteras
     ser un cruce de caminos.


("la torre del silencio", trad. maría luisa peralta)

martes, 12 de diciembre de 2017

Iliana Godoy (1952/2017 )

Haikú



No sé todavía que paso la ultima noche,
el misterio lo guarda un cántaro de voces,
cuenco de oscuridad embebido de lagrimas
donde el amor esgrime su tumulto rabioso
y la dulzura es esa gota de ámbar

que se funde en tu piel con un roce de láudano.


("seducir a la muerte", en su muro)


Poema



De pronto llega sin que sepamos cómo
un aire de manzanas a inundarnos.

Alguien dejó en el quicio un panal de ternura.

De pronto todo es nuevo

la noche sobre párpados febriles
cae como mano fresca.

Unos ojos alumbran estancias clausuradas
y renuevan el día.


("seducir a la muerte" tomado de su muro)

lunes, 11 de diciembre de 2017

Sara Teasdale (1884/1933 )

Llegarán suaves lluvias



Llegarán suaves lluvias y el olor de la tierra,
Y golondrinas dando vueltas con sus débiles sonidos;

Y ranas en los estanques cantarán por la noche,
Y ciruelos silvestres de trémulo blanco.

Los petirrojos vestirán su emplumado fuego,
Silbando sus caprichos sobre una baja alambrada.

Y nadie sabrá de la guerra, nadie
Se preocupará al final cuando haya concluido.

A nadie le importaría, ni a pájaro ni a árbol,
Si la humanidad pereció completamente;

Y la Primavera misma, cuando despierte al amanecer
Apenas se daría cuenta que nos hemos ido.



("otras criaturas poéticas",trad. juan carlos villavicencio)

domingo, 10 de diciembre de 2017

Gloria Fuertes (1917/1998 )

La mujer rana



La mujer rana

y el hombre rana

se casaron

y en vez de tener perdices

tuvieron tres renacuajos.

Parejas



Cada abeja con su pareja.
Cada pato con su pata.

Cada loco con su tema.
Cada tomo con su tapa.

Cada tipo con su tipa.
Cada pito con su flauta.

Cada foco con su foca.
Cada plato con su taza.

Cada río con su ría.
Cada gato con su gata.

Cada lluvia con su nube.

Cada nube con su agua.
Cada niño con su niña.

Cada piñón con su piña.
Cada noche con su alba.



("cultura inquieta")

sábado, 9 de diciembre de 2017

Juan Rodolfo Wilcock (1919/1978 )


El inminente



Como la lluvia sobre el agua,
el cielo gris, las nubes,
todo desciende y huye.
Entre las olas cruza un ave oscura.
Oh déjame ver en tus ojos
un dibujo con palacios de cristal, con estanques
donde flotan las plantas!
He muerto ya de amor,
no existo, soy el aire,
estoy en torno tuyo.
Oh amante! Un nombre como el viento,
el color de los árboles, una rama
sobre tu frente suspendida; el tiempo,
el tiempo que tú quieras atravesar,
la época de las flores.


("otras criaturas poéticas")

viernes, 8 de diciembre de 2017

Nayar Rivera (1973 )

Mensajes de texto


2

Me duele la espalda, me he cansado,
de los acordes no hay más que pérdida,
soy una bala perdida,
una necedad, un punto de contacto con el mundo,
un comprador, nada del ave fénix,
algo sencillamente mejor,
que no conoces
pues no sabes
bajar una montaña


3

Para decírtelo con otras palabras,
Me cabe una espada pero a ti te cabe un tren,
Me parecen las cosas que a ti te constan,
Yo no compito con la genialidad,
Yo me diluyo, yo bebo


("reglas de urbanidad", ed. quimera, méxico, 2008)

jueves, 7 de diciembre de 2017

Aleš Šteger (1973 )

Zapatos


Te protegen
para que el camino en ti se estampe suavemente.
Los heraldos murmuran entre tú
y el mundo de las huellas difuminadas.
De piel y de costuras.
Los tuyos zurcidos de palabras de piel y de costuras.
Cuídalos.
Puedes estar desnudo y sin todo,
pero con los zapatos en los pies nunca serás pobre.
Que por eso nunca queden escondidos,
volcados bajo la cama,
desechados en el armario, olvidados en el desván.
Duerme con ellos.
Báñate con los zapatos puestos.
Haz el amor calzado.
Que siempre te adviertan,
que estás aquí en una breve visita.
Y pronto tendrás que seguir adelante.
No los descalces nunca.
Cuando los descalces, el viaje habrá terminado.
Igual que a un gitano te entierran
descalzo y sin nombre.


("el libro de las cosas y los cuerpos", ed. arlequín, guadalajara, méx., 2014, s/c trad.)

miércoles, 6 de diciembre de 2017

Natalia Toledo (1967 )

Tradición



Hubo quien probó el mosto de tu piel,

te caminó de la cabeza a los pies sin abrir los ojos

para no descubrir el resplandor del sol.

Hubo quien sólo pellizcó la comida

y no quiso beber el chocolate de los compadres

y el pozol de semilla de mamey.

Hubo quien colgó en la puerta de tu casa una olla rota

y no quiso pagar la fiesta.

No supieron los tontos que una flor caída al suelo

sigue siendo flor hasta su muerte.


("círculo de poesía")

martes, 5 de diciembre de 2017

Audre Lorde (1934/1992 )

Mujer



Sueño con un lugar entre tus pechos

para construir mi casa como un refugio

donde siembro

en tu cuerpo

una cosecha infinita

donde la roca más común

es piedra de la luna y ópalo ébano

que da leche a todos mis deseos

y tu noche cae sobre mí

como una lluvia que nutre.


("foro lesbianas")

lunes, 4 de diciembre de 2017

Gabriela Mistral (1914/1957 )

Doña Venenos




Doña venenos habita
a unos pasos de mi casa.
Ella quiere disfrutar
rutas, jardines y playas,
y todo ya se lo dimos,
pero no está apaciguada.

¿A qué vino de tan lejos
si viaja llevando su alma?
a los que nacen o mueren,
a los que arriban o zarpan,
y aunque son muchos sus días
¡no se cansa, no se cansa!

¿A qué vino de tan lejos
si viaja llevando su alma?
Pudo dejarla, sí, pudo,
en cactus abandonada,
y hacerse, cruzando mares,
otra de hieles lavada.

¿A qué vino a ser la misma
bajo el país de las palmas?
Me la dicen, me la traen
todos los días contada,
pero yo aún no la he visto
y me la tengo sin cara
Cada día me conozco
árbol nuevo, bestia rara
y criaturas que llegan
a la puerta de mi casa.

¿Pero si no la vi nunca
cómo echo a la forastera?
Y si me la dejo entrar,
¿qué hace de mi paz ganada?
¿qué de mi bien que es un árbol?

Todos me preguntan si
ya vino la malhadada
y luego me dicen que...
es peor si se retarda.


("los poetas")

domingo, 3 de diciembre de 2017

Uriel Martínez (1950 )

En el barrio


1
Por mi casa son frecuentes los asesinatos al cobijo de la noche, la desaparición forzada de mujeres a altas horas del día, los accidentes carreteros que obligan al desvío del río caudaloso de vehículos y transportes colectivos chatarra, de la senda sin abrigo de predicadores, mesías y enviados de Dios.
2
En mi barrio son pan de cada día los descarrilamientos de corridas de trenes de Westen Union que llevan piezas de cobre robadas con destino a China, Taiwán y otros puntos de tierras innombradas y desconocidas, también a menudo suceden los redondeos de morralla en las tiendas de conveniencia, los asaltos en despoblado, los acuchillados al calor de las copas, los vientos helados que obligan a la obstrucción de pulmones y al jadeo de la respiración.
3
En mi cuadra y manzana a menudo pasan grupos de monjas que visitan tiendas, panaderías, heladerías y recauderías a pedir por los que menos tienen y no trabajan nada, van y vienen también aquellos ancianos que recogen en carretillas cartón, periódico y muebles abandonados (se brincan los cuerpos descuartizados), ropa en desuso, fetos, botes de aluminio y envases de cerveza, preservativos tirados, carteras vacías, cartas de amor no enviadas, medias de nylon sin piernas ni brazos ni esmalte.
4
En callejones y calles cerradas viven mujeres solas, hombres que ya mastican sin dientes y en silencio, exprimen naranja, mandarina, limas y limones, extraen raíces de plantas no logradas en pisos de mármol, granito y tierra. Salen y las arrojan a contenedores tristes, bajo nubes de moscas, vuelven y se encierran en celdas como habitaciones, en cárceles como barrotes, con celadores que son ellos mismos. En mi barrio hacemos como que somos felices.


[Inédito]

sábado, 2 de diciembre de 2017

Adrienne Rich (1928/2012 )

III



Porque ya no somos jóvenes,
las semanas han de bastar por los años sin conocernos.
Sólo esa extraña curva del tiempo me dice que ya no somos jóvenes.

¿Caminé yo acaso por las calles en la madrugada,
a los veinte, con la piernas temblándome y los brazos en éxtasis más pleno?
¿Acaso me asomé por alguna ventana buscando la ciudad atenta al futuro,
como ahora aquí, esperando tu llamada?
Con el mismo ritmo tú te aproximaste a mí.

Son eternos tus ojos, verde destello de la hierba verde azulada del comienzo del verano.
Sí. A los veinte creíamos ser eternas.
A los cuarenta y cinco deseo conocer incluso nuestros límites.

Te acaricio ahora, y sé que no nacimos mañana,
y que de algún modo tú y yo nos ayudaremos a vivir,
y en algún lugar
cada una debe ayudar a la otra a morir.


("foro lesbianas")

viernes, 1 de diciembre de 2017

Marguerite Yourcenar (1903/1987 )

Dos poemas para una muerta

1
Los que nos esperaban se agotaron de esperar,
Murieron sin saber que vendríamos.
Cerraron los brazos que ya no podían tender,
Nos heredaron un remordimiento, no un recuerdo.

Las plegarias, las flores, el gesto más dulce
Son tardíos regalos que Dios no bendice.
Los vivos y los muertos no se entienden;
La muerte, cuando viene, nos junta sin unirnos.

No conocemos la dulzura de sus tumbas.
Nuestros gritos, sueltos demasiado tarde, se agobian, caen,
Penetran sin eco en la sonora eternidad;

Los muertos, desdeñosos o forzados a callarse,
No nos escuchan, en el umbral negro de miesterio,
Llorar por un amor que nunca fue.

II
He aquí la miel que escurre al corazón profundo de las rosas,
Los colores, los perfumes y los amados alientos.
Usted no sonreirá a la belleza de las cosas;
Sus brazos prestos a abrirse están, al fin, cerrados.

No sentirá sobre sus párpados condenados
El deshojamiento suave de grandes lágrimas perfumadas.
Su corazón en metamorfosis se disuelve;
Llego justo a tiempo de perderla para siempre.

El ser es sólo un nombre; el tiempo un número;
Sobre la senda al sol yo habría amado su sombra;
Golpeo mi amor en las aristas de una tumba.

La muerte, menos vacilante, supo mejor lograrla;
Si usted piensa en nosotros, su corazón debe compadecernos,
Y creeremos que la muerte de una tea, deslumbra.


("papel canela", año I, no.11, enero 2002, trad. uriel martínez)

jueves, 30 de noviembre de 2017

Cristina Peri Rossi (1941 )

Montevideo


Nací en una ciudad triste
de barcos y emigrantes
una ciudad fuera del espacio
suspendida de un malentendido:
un río grande como mar
una llanura desierta como pampa
una pampa gris como cielo.

Nací en una ciudad triste
fuera del mapa
lejana de su continente natural
desplazada del tiempo
como una vieja fotografía
virada al sepia.

Nací en una ciudad triste
de patios con helechos
claraboyas verdes
y el envolvente olor de las glicinas
flores borrachas
flores lilas

Una ciudad
de tangos tristes
viejas prostitutas de dos por cuatro
marineros extraviados
y bares que se llaman City Park.

Y sin embargo
la quise
con un amor desesperado
la ciudad de los imposibles
de los barcos encallados
de las prostitutas que no cobran
de los mendigos que recitan a Baudelaire.

La ciudad que aparece en mis sueños
accesible y lejana al mismo tiempo
la ciudad de los poetas franceses
y los tenderos polacos
los ebanistas gallegos
y los carniceros italianos

Nací en una ciudad triste
suspendida del tiempo
como un sueño inacabado

que se repite siempre.


("poetas del fin del mundo")


En las mansas corrientes


En las mansas corrientes de tus manos
y en tus manos que son tormenta
en la nave divagante de tus ojos
que tienen rumbo seguro
en la redondez de tu vientre
como una esfera perpetuamente inacabada
en la morosidad de tus palabras
veloces como fieras fugitivas
en la suavidad de tu piel
ardiendo en ciudades incendiadas
en el lunar único de tu brazo
anclé la nave.
Navegaríamos,
si el tiempo hubiera sido favorable.


("rua das pretas")

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Artemisa Téllez (1979 )

Oración a Lilith



[santa patrona de las subversivas
expulsadas del paraíso desde
el principio de los tiempos]

Mujer loca hecha de viento
Lilith voladora e impura
rompe el espacio y el tiempo
y ven a nos sin premura.
Insumisa y primigenia madrastra
de las de Eva rechazadas hijas
haz que en nuestros blancos lechos
nunca falten besos, calor ni compañía;
que las estrellas nos iluminen
que nunca se acabe el deseo ni el vino
y que no nos topemos nunca
ni opresor ni cadena por nuestro camino.
Que no nos dé por la monogamia,
la abnegación ni la servidumbre
y que siempre seamos leales

a nuestra naturaleza de brisa y de lumbre…


("heroínas")


Mías



Tengo dos amantes,
dos esposas, dos amigas:
una que ya no es
y otra no, todavía.
Por las dos yo velo y pienso
y por las dos me preocupo:
de ninguna nada espero
más que, tal vez, a futuro.
Las dos se parecen mucho,
se gustan, se conocen;
las dos son amigas
entre ellas, mías
y a la larga o a la corta
todas somos familias;
mujeres locas de viento,
incestuosas hermanitas…


("sáficas" blog)

martes, 28 de noviembre de 2017

Karen Villeda (1985 )

Constantinopla



Nadie sabe cuándo nació ni cuando murió. Tal vez no existió más que en la boca de mil hombres y mil mujeres. Hodja le llaman. Hodja, El Maestro. Hodja montaba un burro al revés y se le veía siempre en la medersa, donde resguardó su existencia hasta agonizar. Dicen que se puede ver a Hodja enterrado desde las afueras del nada pomposo mausoleo donde reposa. Tiene herrería alrededor y hay tres puertas abiertas. La cuarta, que es el paso hacia su tumba, está cerrada. Aquí, en Estambul, vive su amigo más cercano: Tamerlán El Cojo. Tamerlán, inclinado sobre su pie izquierdo,  le preguntaba a Hodja sobre los días de la luna teñida y el Maestro le respondía pacientemente que no sabía nada acerca de ese tema mientras comían ganso frito. El hombrecito detrás de esta puerta tampoco sabe cuándo nació y cuando murió Hodja, el que sacó a la luna de un pozo y la montó en el cielo nocturno. Tampoco hace preguntas desde que se mantiene de cuclillas en la oscuridad, tan ajeno a las visitas, con la puerta entreabierta y la boca adosada.


("revista latitudes")

lunes, 27 de noviembre de 2017

Gloria Fuertes (1917/1998 )

Poema


Tus besos cambian el curso
de mis aguas
y humedecen la sequía
de mis desiertos interiores


("foro lesbianas")

domingo, 26 de noviembre de 2017

Uriel Martínez (1950 )

De pronto


a veces despierto pasadas
las manecillas de las doce

a veces separo la cortina
y me asomo a la calle
sin autos,
al veneno en polvo
en agua, de noche,
muy discreto

a veces bebo el agua
que corre
que escalda
paladares labios lejos
verticales

a veces me descobijo
no sé si para que
me cubras
me asombre
o dé gracias
a nadie
porque no vienes


[Inédito]

sábado, 25 de noviembre de 2017

Marcela Olavarrieta (1948/? )

Te observo



Te observo siempre en algún borde,
siempre colocándote al lado,
en la tangente.
Trato de preguntarte algo,
pero te encuentro de perfil, de canto,
en perspectivas por cuyas líneas de fuga
te me escapas.
A veces una luz podría permitirme verte entera,
pero al momento otra luz se enciende
y te devuelve en escorzo momentáneo.
Cuando te encuentro al centro, en tierra firme,
siempre estás mirando al sur, hacia la arena.
Tú sólo así podrías durar
-y duras-
en resquicios y cornisas,
con una constancia de laberinto.


("motivos de narciso", ed. papel de envolver, xalapa, 1982)

viernes, 24 de noviembre de 2017

Maricela Guerrero (1977 )

Ventanas



imagina casas junto al río
vacas junto a la ventana de la casa
la nieve sobre la cama y tomar la sopa rodeados de libros
hacerse de una casa siendo monje o ferroviario o
leñador
rodeados de sopas junto a las vacas del río
y la ventana de nieve rodeada de camas
las alabanzas son tan siniestras como hipócritas
las vacas son tan hipócritas como las ventanas
y la sopa junto al río
está rodeada de insultos junto a la ventana
hacerse de unos libros rodeados de leñadores y ferroviarios
yo quería hacer de monje junto a la ventana rodeada de nieve
también la sopa
escribir es un lazo que todavía ata vacas contra la nieve
hacerse de una casa siendo vaca o ventana junto a la sopa
escribir sopa e insultos rodeada de ríos
ata y desata alabanzas siniestras como la nieve
un lazo es rodear a las vacas con ventanas
sobre libros de insultos
lo deprimente del estilo del escritor son las vacas
nunca consigues trasladar al folio lo que has pensado o imaginado
la sopa
la horma del zapato
hacerse de unos libros como ventanas de alabanza
y nunca consigues la leña suficiente para quemar las naves
que has imaginado
ni las casas
ni la sopa
lo deprimente es la cama sobre la nieve
y los libros alrededor del río
folios que nunca reproducen ni la sopa ni la ventana:
hacerse de una vaca
y escribir como ferroviario junto al río

imagina la horma de tu zapato y la ventana


("revista crítica")


Carmen



Preparar chayotes es un acto recurrente que irremediablemente
me recuerda a mi abuela:
Carmen:
la que lloró de rabia y lo aborreció todo el día
en que la muerte se sentó en la orilla de su cama;
la de los aires de grandeza y familia aristocrática
la de liposucción y estiramiento y dentadura nueva
27 años, ha.

Preparar chayotes, parirlos…

La de la Viuda Negra, Cherry and Grand Manier y Johny Walker red, blue and black label:
nombres que pronunciaba con mucha clase y que traía de la frontera.
Jugaba a policías y ladrones —amasaba una fortuna, dijeron—
Carmen Capone del Peralvillo Orol,
bodegones de tapanco en vecindad que decía: muy decente.
Carmen de Tokio, Madrid, Turquía, siempre tendrá un París,
sus propiedades, sus fincas: hacendada, acorazada, mi abuela la de las acumulaciones.

Nació en el 27, siglo XX, bailaba a escondidas de su madre, instantes de su fugacidad;
zurcía las medias hilo a hilo, eso dijo: “allá en la Guerra” mientras grandes abría los ojos.

“Ponles sal, ráyalos muy fino”, también decía.

Yo le quería con toda el alma,
como se quiere sólo una vez
eso llorando cantaba con los ojos y nadie la veía, mi abuela:

la que jamás llamó a mis novios por su nombre y se reía.

La que a lomo de mula partió en busca de su hijo, el pródigo que vino a
morírsele en los brazos: San Marcos, Querétaro, Vallarta, a lomo de mula, el loco,
el artesano, su oveja descarriada.

Carmen, la que se iba al teatro sola: Brodway decía también las Vegas,
Avenida Juárez.
La de zapato fino y maquillaje, afeites de una Carmen Bovary, y alguna vez
fue dulce:
recogió el cabello de mi madre y la besó y le dijo que era buena.

Sicilianos por salesianos les decía a los padres de la Cosa Nostra Don
Bosco, sonrojada ante sus hijas las maestras;
la aristócrata, descendiente de un poeta xochimilquense ya olvidado, y
malamente muy romántico, abuela.

La que cultivó canarios a la muerte del abuelo y dejó de bailar.

Preparar chayotes, parirlos.

La de los últimos días de costumbres japonesas, la abuela de kimono, faroles, cajitas rojas, porcelanas y zapatillas de dormir muy breves:

                                                                                                                                                     Carmen.


("revista el humo")

jueves, 23 de noviembre de 2017

Sara Uribe (1978 )

Jericó

            (fragmento)

ella duerme junto a mí
en una cama que no nos pertenece
habitación sin número no luces no postigos
ruidos como sombras rúbricas
ese franquear los muros
su mano sobre el vientre su respiración
convulsa indescifrable torpe
no junto sino abrazada a mí
ella duerme y es nadie y es mi hermana
pájaro de súbito ciego el vuelco el pavimento
la circunferencia del estertor:
ceñir asolar revertir
el trazo dispuesto a ser piedra estallido
vano proyectil tras los párpados
de un rostro que no auriga ni vestigio
ella sueña que duerme / yo soy su pesadilla
esta avería de maquinarias lejanas
este callar / decir / maldecir de sus pérdidas
que nunca estuve ahí

cadáver bajo la lluvia rechinido
columpios vacíos / qué sola en su isla
cuánta tibieza inútil para mi jauría
canícula / dentellada / estero
en la carcasa del nómada
sin el sosiego de los justos
mi nombre almena alfiler en su boca
boca que urente / zozobra
de mástiles que aguardan el naufragio
ella perseguida
contrincante de la niebla
 ella médano
desvanecerse los cuerpos suspendidos
en esta cama en este nudo / el desencanto
entonces el ánfora el fragor la bifurcada infancia:
de Job lamentaciones de Jericó la caída
los cerdos del endemoniado de Gerasa
entonces el desorden la línea entrecortada
sin caínes ni abeles / toda ofrenda es ortiga
tardes de mayo violentas e impuras
los reclinatorios
todo paraíso es una fiesta de despedida
ella sueña que duermo no sábanas no pabellones
¿la habitación? vestíbulo / hospicio
retén de madrugada   vértigo


("siam", pdf)

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Mariel Damián (1994 )

Será que no supiste



¿Te acuerdas, cuando tenía miedo de hablarte?

¿Cuando vi tu sombra gigante y supe

que en ti también me encontraría?

Mirabas las manos sordas

de las hojas que aplauden con el viento.

Mirabas los límites fortuitos del verde-cielo

y ahí estaba yo, o ¿acaso no lo sabías?



Te acuerdas que no supe hablarte,

y que me fui a mi casa pensando en ti hasta la noche

donde soñé que eras más mía que del mar donde morimos.



Soñé que me querías

y que yo también te quería.

Pero a mí el pecho me sangraba por quererte,

a mí se me aplastaron los pulmones

bajo el agua de tu nombre,

y se me desgarró la voz por repetirlo.



¿Te acuerdas cuánto miedo tuve de besarte?

de tomar tu mano por el mundo de la muerte y el olvido.

Miedo de cruzar la calle

y que la calle misma me escupiera.

Miedo de acercarme a ti y alejarme de la vida.



Eras el augurio de lo inevitable, niña-triste,

pero tú no lo sabías.


Visión del cielo


Cuando era niña creía

que el cielo tenia la textura

de un algodón de azúcar.

Después supe que no era cierto,

que en el cielo hay

varias capas de gases

y que al tacto todo eso

es ausencia.

Pero eso hoy no me importa,

yo tengo la certeza de que el cielo

tiene la textura de una lengua,

una lengua rosada y húmeda



("círculo de poesía")

martes, 21 de noviembre de 2017

Patricia Vázquez (1985 )

29 de julio de 2016


En el área de fumadores
del crucero
se acercó una mujer italiana
platicamos
a señas / y gesticulaciones exageradas.

Reía con Marcela
y en cada oportunidad / tocó
su hombro / y las manos
jugueteó / con su ropa.

Supo que somos esposas
y se fue gritando
que era un acoso.

Un austriaco sonrió
y dijo
Italia / está a un paso / de El Vaticano.

Yo le contesté
que no todas las mujeres
eran de nuestro agrado.

                          Bari, Italia

31 de agosto de 2016



Mi mejor amiga fue una rockstar
cuando la detuvo una señora
en el semáforo
de Avenida Universidad
para hablarle
de pro vida
y la moda
del matrimonio homosexual.

Arderá el infierno
con su VIH
dijo
cuando de rojo a verde
cambió la luz
en que la señora
quiso detenerla
mi mejor amiga
le dijo
mi novia me espera señora.

Ella es una rockstar.

                     Aguascalientes, Aguascalientes


("diario de una poeta recién casada", edición luna mía, aguascalientes, méx., 2017)

lunes, 20 de noviembre de 2017

Sandrah Mendoza (1994 )


 Movimientos de ola



En este espacio que guarda mi cuerpo vacío
 los golpes de vidrio, la península
me esperará el arco de asombro
con las tonsuradas columnas de tus ansias

esperará al anfibio muerto por fiebres
que se tragan sus propios desastres
cuando espían el momento de apagar la tiniebla
craneados - con sus respuestas corales
imbuidos  toscamente
entre su saliva rústica y el estupor puro


sé, acabaremos míseros,
pero con luz de bengala viva
tú ganarás con tu sombra
con tus nervios ópticos -  curvos
con tus dos ases sordos de lodo


soy ahora quien carga entre los senos
una lluvia de nebulosas
de caos práctico que en sotol nada
que escupe luces - locas luciérnagas
cangrejos de plata en reverso
mi gran tintero teórico
las florecillas de un Saturno que observa
     cómo los cometas de un bocado me besan
             y aparece una armonía frenética - vorágine
con tu lengua sin dientes, entre grietas suaves
tu violencia metódica
el instinto,  las piruetas

el mendigo  del alba parezco
un perro golpeado por el camino que dejó
                                 el licor de tus muslos
los escalofríos infinitos
mi reino es de tardes vacías  y fastidiosas
desde entonces

hay aquí una ausencia que excita a la fuga
a las ansias progresivas del descorche de amígdala
del bingo que nunca grito
y está mi encéfalo atrofiado por el volumen de tu lengua brava
de tu puño del polvo, genio
de tu mirada aguja que lleva los planes en el cielo
los planos de la batalla
y un porvenir acuchillante que me estrella
en tu geometría ninfal


me escondo entre las flores espumosas de Plath
me bailan con medias en el columpio
me vuelven mecánica cuántica e interferencia de voces
tú de nuevo entre ellas
tu centro de curvas - come entrañas
            te vuelves mi azotea, mi albergue
             mi hogar de buganvilias, de matiz hambrientas
                       con aroma de hachís itinerante en los espacios
                              la euforia de dios

mi garganta con sus ecos tiembla
tus huecos con peces dorados me asustan
como los dardos que me lanzas
y la hipnosis todo el día
los aullidos de mi glándula endórfica
me estanco en la ausencia de tus perímetros
me vuelvo blando
cuando afuera el mundo camina
con sus óxidos opacos
con sus anormalidades tan distantes
de sí
                desconectados/
con sus síntomas patológicos sin atender
pendulando en la vida
a nada de irse más abajo
hablo, claro, de mí
de no cortar el cordón umbilical a tiempo
de que  los vestidos los llevo sucios de pecado
de ir con aliento etílico
con mis pulsiones humeantes
y el innato impulso previsto por simios
por el masivo reino animal

son las perturbaciones mántricas
de anestesias en el omóplato
cuando serpenteas entre mí con tus carnes corrosivas
/ Astillándome la piel
 provocando contracciones
y adicciones que me vuelan el orgasmo
volcánicamente un zumbido de avispa me atrapa
me lleva a otra galaxia
que es el grito de tu nombre.


("monolito"blogspot)




















domingo, 19 de noviembre de 2017

Ingrid Bringas (1985 )

Nativa



Tú eres de la tierra, mujer

y duermes mientras tu autobús viaja lejos de tu casa

mientras el sol calienta tus plantas

y tú vienes de la niebla, mujer

de la tierra prometida donde se desollan la piel

los atardeceres, porque ahí todos son sordos

ahí en tu tierra todos son estrellas, todos son

lobos

yo crezco bajo la sombra de tu cuerpo

mujer

sexo

serpiente.





La memoria del fuego



Antes no sabíamos volar teníamos los ojos llenos de arena
dios creó el insomnio terrible
los murciélagos
hay lugares que recuerdan lo que somos
cérvix galope de caballo
desconozco así su gesto
su canto sereno
antes de aprender a volar aprendimos las grandes palabras que otros hablaban
y nos bastaba la premura del amor y del vuelo.


("cuadrivio" e "instituto cultural de león")

sábado, 18 de noviembre de 2017

Yolanda Segura (1989 )

Angélica


La encontraron en un baño
como plantada en un jardín
aunque ya muerta.

Pasó ocho horas
lustrando pisos
para que las señoras de copete
pudieran mirarse los calzones
mientras compraban
sus regalitos de navidad.

Pero los últimos minutos
son un misterio:
maquillaron los golpes
perfumaron, acomodaron
y pusieron santacloses
sobre su memoria.

Se llamaba Angélica,
tuvo la indecencia
de ser asesinada
en la plaza comercial.
Tonta, quién se cree
ahora sus compañeras
tendrán que juntar los restos
limpiar sus zapatos
acomodarse el pelo
y aguardar el turno:
dentro de poco
entrarán los primeros clientes
a cagar aquí.


Esto es sólo para decirte




que me he comido
las certezas
que estaban en
la modernidad

y que probablemente
guardabas
para el siglo veintiuno

Perdóname
estaban deliciosas
tan dulces
y tan frágiles.



("el reverso de las piedras")

viernes, 17 de noviembre de 2017

Arturo Ramírez Juárez (1949/1988 )

Narciso



Ahí está
como todos los días,
haciendo abdominales y gestos ante el espejo.
Sus músculos se tensan
en el laboratorio de la sangre.
Traza movimientos y profundas respiraciones
se agitan en su pecho.

Las pesas suben y bajan
contorsionando membranas y tejidos.
Sus ojos,
aturdidos en sí mismos
se embriagan.

Su torso es esbelto y sus brazos dos garras
donde la mirada se hunde,
espesándose en su carne.
Así,
cae en el espejo nuevamente
y se ahoga.


("rituales", fce, 1987)

jueves, 16 de noviembre de 2017

Heraclio Castillo Velázquez (1985 )

Espera en el umbral 

(fragmento)


III
Que me perdone la certeza por dudar de mí,
de mi existencia prolongada
y los setenta calendarios
apilados en la suma de los días.

Que me perdone la vida por pagar impuestos,
por la canasta de moras en tiempo de guayabas,
por el minuto de silencio invertido en el rosario.

Que me perdone la risa por quebrarme demasiado,
por la renuncia,
por el engaño,
por la promesa de “ser otra” cada día.

Que me perdone la lluvia por ansiar la primavera,
por el rocío de la mañana
aferrado a la ventana de mis ojos,

Que me perdone el infinito
por tener los días contados.

Que me perdone la boca por mi celda de palabras,
por la sonrisa falsa una mañana de abril,
por la mesura,
por el gran bocado,
por no tener un discurso lapidario.

Que me perdone la vida por esperar
en el umbral -de la mirada-
el silencio vaciado entre mis canas.

Que me perdone por mis labios
-tan secos para ser besados-
por contener palabras en jaula de tristezas,
por la añoranza,
por el café de la mañana,
por el dolor aprisionado en la garganta.

Que me perdone la vida por ansiar el alba,
por el cadáver del espejo,
por un día más en la batalla.

Que me perdone por la noche de magnolia,
por la silueta proyectada en el escombro,
por la duda,
por el engaño,
por añorar un tiempo seco entre mis manos.

Que me perdone la vida por ser finita,
por la reserva de mis piernas
para abrirse a la existencia,
por la aspereza de la mano que trabaja,
por Nada.

Que me perdone todo
-la dosis de aspirina,
la tarjeta de jubilación,
el cheque en blanco,
el último latido, acaso-
por no aspirar a ser.



[Inédito]

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Hilario Barrero (1948 )

 IV



De niños no existe
pero nos ve,
de jóvenes se esconde y nos vigila
y en la vejez al evitarla
nos acecha.
A tu lado, bajando hacia el mar,
camino por la cuerda floja de la sombra
y olvidando que aquí murió mi padre,
rozo tu mirada con la mía
que se llena de agua.



Rescoldo



Con rapidez, al levantarse, 
arropaba la cama 
para que no muriera
la presencia del cuerpo  
que le abrasó en la noche.





 Vejez             


  
Seguro de su inmortalidad,
diestro en el manejo de la noche,
se entregaba a otros cuerpos
que le iban tirando de la piel.
Aquel verano que no volvió a la playa
supo que estaba equivocado.
No pudo detener el deterioro.



("educación nocturna", madrid, 2017)

martes, 14 de noviembre de 2017

Jorge Cantú de la Garza (1937/1998 )


Purple blues



Malvas, como un Miércoles de Ceniza,
se iban deshojando tus ojeras
sobre la sábana del hospital,
y la fiebre tejía, de un recuerdo,
figuras repetidas en la grama
de ese jardín que juntos contruímos,
hoy turbio de sospecha y desamor.

Una fuente en el fondo de tus ojos,
naciendo apenas, cambiando el color
de tus pupilas, murmuraba un nombre
que jugaba en la punta de tu lengua,
demorando ese instante, el instante
de tu traición definitiva y tuya,
de mi dolor provisional y mío.


El primer canto del gallo


Ayer sorprendí en tu mirada mi muerte,
un brillo a medias en una esquina de pánico.
Bastará con no verte y ese rincón de tus ojos
perderá su fulgor, su moblaje de fiebre,
sus largos pasillos de hospital en invierno
con tu ropa en el suelo, sucia de asfixia.

De donde anida esa muerte baja, como un vómito,
tu amor, que no se atreve a decir mi nombre.


("un espejo que viaja", coed. conarte/el tucán de virginia, méx.2012, selección de rodrigo alvarado y minerva margarita villarreal)

lunes, 13 de noviembre de 2017

Pier Paolo Pasolini (1922/1975 )

¡Oh, yo jovencito!



Yo quería ser mi madre
que me amaba, pero
no quería amarme a mí mismo.
Y entonces fingía ser
un joven pobre.

No podía convencerme
de que también en unburgués
hubiera algo para amar
aquello que amaba mi madre
en mí, puro y despreciado.

Nada ha cambiado:
me veo todavía pobre
y joven; y amo sólo a aquellos
como yo. Los burgueses
tienen un cuerpo maldito.


("alforja, revista de poesía", no.xxix, verano 2004, méx.)

domingo, 12 de noviembre de 2017

Uriel Martínez (1950 )

Ensayo


Abrí los ojos antes
de la madrugada
como quien espera
telegrama urgente
o una llamada LD
pero sin esperar nada.

Corrí al baño, corrí
las cortinas del silencio,
puse agua en la estufa,
apagué las luces
abiertas de noche.

Vi la hora en el reloj
como quien espera
el tren, el ómnibus,
el vuelo de las 5 AM
a otra parte,
el nieto que viene
en camino.

Luego eché el móvil a la piscina.
Para no escuchar el silencio
cerré los ojos.


[Inédito]

sábado, 11 de noviembre de 2017

Frank O'Hara (1926/1966 )

Poema


Esferas gemelas llenas de pelusa y ruido rodando suavemente sobre mi estómago
Pasándose en mi pecho
Y así mi boca está plena de soles
Esa ternura parece tan previa a la dureza
Esa boca acostumbrada a hablar tanto
Habla por fin del afecto en la Antigua China
Y del amor a la forma las Odiseas
Cada fosa está cubierta con semillas de perla
Tu pelo es un árbol bajo una tormenta de nieve
Emanando entrego la chispa inmortal emanando
Brindas a mi vida esa sustancia que los Antiguos amaron
Aquellos soles sonríen mientras se deslizan por el firmamento
Y al igual que tu carruaje súbitamente me torno un mito
Qué cielo es éste que habitamos por un tiempo tan prolongado
Deberá ser descubierto pronto y desaparecer.


("alforja, revista de poesía", no.xxix, verano 2004, trad. martín rodríguez gaona)

viernes, 10 de noviembre de 2017

Salvador Novo (1904/1974 )

Este perfume


Este perfume intenso de tu carne
no es nada más que el mundo que desplazan y mueven los globos azules de tus ojos
y la tierra y los ríos azules de las venas que aprisionan tus brazos.
Hay todas las redondas naranjas en tu beso de angustia
sacrificado al borde de un huerto en que la vida se suspendió por todos los siglos
de la mía.
Qué remoto era el aire infinito que llenó nuestros pechos.
Te arranqué de la tierra por las raíces ebrias de tus manos
y te he bebido todo, ¡oh fruto perfecto y delicioso!
Ya siempre cuando el sol palpe mi carne
he de sentir el rudo contacto de la tuya
nacida en la frescura de una alba inesperada,
nutrida en la caricia de tus ríos claros y puros como tu abrazo,
vuelta dulce en el viento que en las tardes
viene de las montañas a tu aliento,
madurada en el sol de tus dieciocho años,
cálida para mí que la esperaba...


("alforja", n. xxix, verano 2004)

jueves, 9 de noviembre de 2017

Luis Muñoz (1966 )

Ocho de la mañana



Le miro cómo duerme en la sábana.
La esponja del descanso le borra los sentidos.

Deja pasar dos planchas moteadas de luz
la ventana entreabierta,
picotea en el borde de un tiesto de geranios
un gorrión tremante
con ojos de cabeza de alfiler,
y el picoteo se hace
del ritmo de una frase inquisitiva.

Pero no se despierta,
se abraza a la almohada, se hunde como en nubes,
y me atrapa al volverse alzando una rodilla.

No sé si formo parte de su sueño.
Querer ser una escala, y no sé si alcanza el sueño.


("alforja, revista de poesía", no.xxix, verano 2004)

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Juan Bernier (1911/1989 )

Presencia



El muchacho era tan bello, que no era de este mundo
Era otro mundo él solo, de flor y un manojo de venas.
Lo mirabas y era aparte, lejos de ti, como un bello animal suelto,
en un universo verde de agua y de praderas
ponías la mirada en él y lo encontrabas vivo, igual que tú,
pero pensabas que era una flor, una gacela con junco, un lirio.
Querías amarlo, y resbalaba la mirada en la flor de la carne,
y miras a lo que tiene alma y venas y sentidos,
el muchacho pasaba ante tus ojos de entrega,
sin verte, sin mirarle, dando muerte a tu mundo,
con su presencia plena,
para la que no existías...


("poetas andaluces")



martes, 7 de noviembre de 2017

Matsuo Takahashi (1937 )

Autorretrato con un glorioso hueco


Señor, ¿cuánto ha de ser? ¿pasará mucho tiempo antes de Tu visita?
Me arrastro por el oprobioso suelo, esperando, mientras a mi vera
imágenes de alados ángeles y santos; en el centro de una pared adornada con
divinas palabras de oro y plata, un glorioso hueco- tu radiante visitación a
través de éste, ¿todavía no es la hora justa?
Oh, cuando así sea, me arrodillaré ante ti.
Locamente abriré mis labios resecos y rotos por la sed,
y como el aterrador profeta dijo, llenaré mi boca de ti.

Dentro de mi boca muy pronto crecerás.
Tu santo receptáculo violentamente se llenará y chorreará hasta mis sorprendidos
ojos, mi corta nariz, sobre mi corte de militar con abundante y joven pelo gris, y
en mi estrecha frente, desparramándose por doquier, goteará despacio, y al igual
que marcas de babosa, glotonamente brillarás.
En Tu compasión, como alguien a quien violaron,
cerraré mis ojos en sufrimiento, y gemiré...
¿cuándo ha de ser' ¿cuánto pasará  hasta tu visita?

Dichas estas palabras, el rostro, como una bota de piel de cerdo de la cual ha
goteado licor, se desinfló en arrugas, se replegó sobre el cuello, y junto con el
 confuso incidente, frente al retrete,
se erguía la pared llena de graffittis, y desde el otro lado del hueco en la mitad de
la pared, un deslumbrante
ojo seco estaba observando.


("alforja, revista de poesía", no.xxix, 2004; trad. martín rodríguez gaona)

lunes, 6 de noviembre de 2017

Pablo García Baena (1923 )




Bobby



No era el amor y se llamaba Antonio.
Hablaba como un indio del Far-West:
"hombre alto", "boca larga". Era de Fuengirola.
Y siempre había un teléfono donde llamarlo cuando y reía-
la noche era más larga, más amarga, más lenta.
Por las villas de canos jubilados de Holanda,
por la suite de la vieja dama inglesa,
la viuda o divorciada más allá de los ácidos,
por el apartamento oscuro del borracho,
surgía su desnudo auroral como jonia.
Era animal de dicha y entraba fiel, ruidoso,
un grueso calabrote de plata por el cuello...
sobre muebles de Herraiz o lacas chinas,
biombo bermellón de zancudas doradas,
o en raída moqueta o taquillones
de castellano en serie,
iba bajando las botas deportivas,
los calcetines rojos,
el pequeño taparrabos celeste,
la camiseta como broquel de un pecho
sin defensa. Portador de alegría,
tal un dios de tobillos alados que bajara
a los arcos humanos
ahuyentando la lágrima, la carta, los somníferos,
la desesperación y su lívida mecha.
Y una noche me dijo, su lengua por mi oído,
"quisiera haberme muerto".


("alforja, revista de poesía", no.xxix, verano 2004)

domingo, 5 de noviembre de 2017

Óscar Hahn (1938 )

Solitude


Mi soledad no está sola:
está conmigo
Me acompaña dondequiera
que voy: duerme en mi cama
come de mi mano: respira
el aire que respiro
Me habla con mi voz
camina como yo camino
siente lo que yo siento
Sólo una vez mi soledad
se alejó de mi lado
me abandonó: partió
Fue esa tarde que conocí
a la mujer de mi vida
Meses y meses sin mi soledad
noche tras noche con mi gran amor
ocupando el espacio
de mi desamparo
Hasta que un día todo terminó
como siempre terminan
los amores eternos:
en un abrir y cerrar de ojos
Y ahora
he regresado a mi casa
Mi soledad me recibe
con los brazos abiertos
no me dice nada
no me reprocha nada
me abraza me consuela

Llora conmigo


("rua das pretas")



Coincidencias



Y una noche los prefantasmas
desparecieron de la habitación:
se esfumaron sus ánimas
que solían reflejarse en la pared
como sombras multicolores
que subían y bajaban
o como gotas de agua púrpura
estallando en cámara lenta.

Y las murallas se cubrieron
de una blancura irreal.

Fue entonces cuando empezaron
las coincidencias
Yo escribía la palabra
"serendipia" en el computador
y un segundo después
el locutor de la televisión
decía la palabra "serendipia".
O estaba hojeando una revista
en la que aparecía un reloj
marcando una hora precisa
y notaba que mi reloj
se había parado a esa misma hora.
O mientras estaba soñando
con mi profesora de Castellano
de hace 30 años
me despertaba el teléfono
y era la profesora de Castellano
de mi hijo menor.

De pronto comprendí que los prefantasmas
trataban de comunicarse con nosotros
bajo la forma de coincidencias
y que estaban aquí alrededor nuestro

Ayer fui a la biblioteca pública
a buscar el cuento "El número 111"
y después a la oficina de correos
para arrendar una casilla
y cuando me dieron la llave
vi que tenía el número 111.

Ahora sé que las coincidencias
son encuentros cercanos del tercer tipo
pero no con extaterrestres
sino con prefantasmas

Sólo falta saber por qué están aquí
y qué es lo que quieren

Mientras tanto las coincidencias
siguen acumulándose
como si fueran el anuncio
de una invasión inminente

Ahora la radio está tocando una canción
que se llama "Coincidencias"


("otra iglesia es imposible")

sábado, 4 de noviembre de 2017

Marin Sorescu (1936/1996 )

Ajedrez


Yo juego un día blanco,

Él juega un día negro.

Yo avanzo con un sueño,

Él me lleva a la guerra.

Él me ataca los pulmones,

Yo pienso un año en el hospital,

Hago una combinación brillante

Y le gano un día negro.

Él juega una desgracia

Y me amenaza con el cáncer

(Que por ahora anda en forma de cruz),

Mas yo le pongo por delante un libro

Y lo obligo a una retirada.

Le gano otras cuantas piezas,

Pero mira, la mitad de mi vida

Está fuera de juego.

Oh, le daré jaque a tu rey y perderás el optimismo,

Me dice él.

No es nada, bromeo yo.

Pues hago el enroque de los sentimientos.

Detrás de mí la esposa, los hijos,

El sol, la luna y  otros mirones

Tiemblan ante cualquier jugada mía.



Yo enciendo un cigarrillo

Y sigo la partida.


("círculo de poesía", versión omar lara)

viernes, 3 de noviembre de 2017

Marosa di Giorgio (1932/2004 )

Murciélago de fantasía


Esta noche un solitario habitante de las paredes
se decidió a andar,
oh, murciélago de oro y azul,
bicheja
todo de luz y telaraña,
te vi de cerca,
vimos gotear tus orejitas
adornadas con brillantes.
Antiguo sacerdote,
tienes la iglesia
en el cerrado ropero,
pero, esta vez
te vi volar,
vimos tu sombrilla,
tu mantoncito infame
prenderse de la nada,
se oye tu murmullo.
Y espero muchas cosas
de esta noche
en que te decidiste a reinar frente a nosotros
mientras, afuera, el viento,

destruye los malvones.





Era la noche de mi casamiento


Era la noche de mi casamiento.
Aunque, asombrosamente, los preparativos hubieran empezado años antes; antes de que yo naciese, antes de las bodas de mis padres.
Pero, esa noche, bajo los dorados soles, y entre las berenjenas, que de tan azules, daban resplandores rojos, se atraparon criaturas inocentes y legítimas; se les sacaba el pelo y el sexo, y eran tendidas sobre las grandes asaderas.
Por lo menos, eso fue lo que vi en un cuadro, mucho tiempo después: mis familiares, de pie, ante la Divinidad de los tomates.

Y toda la noche se oyó una música grave, inexplicable; como si sonaran juntos, o fueran uno solo, la Danza del Fuego y el Bolero de Ravel.


 ("poemas del alma")

jueves, 2 de noviembre de 2017

Enrique Verástegui (1950 )

Si te quedas en mi país


En mi país la poesía ladra
suda orina tiene sucias las axilas.
La poesía frecuenta los burdeles
escribe cantos silba danza mientras se mira
ociosamente en la toilette
y ha conocido el sabor dulzón del amor
en los parquecitos de crepé
bajo la luna
de los mostradores.

Pero en mi país hay quienes hablan con su botella de vino
sobre la pared azulada.

Y la poesía rueda contigo de la mano
por estos mismos lugares que no son los lugares
para filmar una canción destrozada.
Y por la poesía en mi país
si no hablaste como esto
te obligan a salir
en mi país
no hay donde ir
pero tienes que ir saliendo
como el acné en el cascarón rosado.
Y esto te urge más que una palabra perfecta.

En mi país la poesía te habla
como un labio inquietante al oído
te aleja de tu cuna culeca
filma tu paisaje de Herodes
y la brisa remece tus sueños
–la brisa helada de un ventilador.
Porque una lengua hablará por tu lengua.
Y otra mano guiará a tu mano
si te quedas en mi país.


("la conjura de los libros")

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Joaquín Benito de Lucas (1934 )

Elegía



Cuando regreso ahora
a mi ciudad, no puedo contener
la emoción de saber que no me esperan.
No me espera mi padre, que se marchó río abajo
muy despacio entre juncos, bajo puentes de niebla.
No me espera mi hermano,
que me esperaba siempre al pie de un mostrador
cualquiera, en cualquier calle
brindando por mi último
libro o por su desgracia
o por otro motivo interesante.
Ni tampoco me espera
el otro hermano que recién se ha ido,
dejándome la sombra
de sus zapatos y sus trajes,
que cepillo y que plancho
y me pruebo y me pruebo

sin saber qué me sobra o qué me falta.


("rua das pretas")

martes, 31 de octubre de 2017

Fernando Luis Chivite (1959 )

La mala memoria


Querida mía, del éxito yo nada sé.

Del éxito en este mundo, en estos tiempos
de mutaciones, la fórmula
la deben conocer sobre todo las cucarachas
y los empresarios de la desolación
que según dicen
heredarán la tierra tarde o temprano.

Por lo que a mí respecta
ni siquiera estoy seguro de que fracasar
pronto en la vida sea lo peor.

Yo me di por vencido poco después
de cumplir los veinte años. Vestía con abandono,
iba mal afeitado y a pesar del dolor
—esa especie de juego de dolor
propio de esa edad— los días
tenían su sentido: eran grandes abismos
o desiertos terribles, palacios formidables
o sótanos helados y profundos.

Con el tiempo he sabido
que un tipo de personas —tal vez
a su pesar— se comportan así: dándose
por vencidos justo antes de empezar.

Son tipos, querida mía, poco habladores,
nunca ambicionan nada, con la vida
mantienen siempre una cierta distancia,
sus movimientos son lentos y jamás
se esfuerzan en lograr esa clase de cosas
por las que cualquier otro lucharía hasta el final.

Y es muy posible ya sabes
que yo me asemeje un poco a esos sujetos
esquivos, no lo sé. Quiero decir
que ignoro si he decidido algo,
si he tenido, en el fondo, que decidir en verdad
ser de esta manera y no de otra. Y me pregunto
si llegado el momento
no pudiera ocurrirte a ti algo parecido.

Con los años
uno va estando cada vez menos seguro
de las cosas que nos pasan, y sin embargo
lo mejor es que dejan de asustarnos.

Pero lo que quería decirte, niña mía,
nada tenía que ver con triunfar en la vida
y esos asuntos casi siempre turbios
y póstumos. Se trataba, con seguridad,
de algo más delicado,
aunque ahora
debo admitir que lo he olvidado por completo.

Nunca he dado demasiado valor a la memoria,
por últimamente
estoy empezando a preocuparme.
Lo olvido todo, y ni siquiera es eso
solamente: tampoco
doy importancia a las comidas, visto
de cualquier modo, duermo a deshora,
y en lo que se refiere al acto de escribir
me sucede algo parecido: cada día
me interesa menos
eso de andar perdiendo el tiempo escogiendo
el adjetivo insólito, la palabra brillante.

Y no obstante, al final,
lo que en realidad más difícil resulta
es precisamente eso, olvida.
Olvidar de verdad.
Quizá era esto lo que quería decirte
en un principio.

Olvidar todo ese montón de estupideces,
mentiras y temores,
—tanta finesse, tanta delicatesse
y tanto obispo con hombreras.

Yo ya no tengo fe, y sin embargo
estoy empezando a amar la vida justo ahora,
después de haberlo olvidado casi todo,
perdido casi todo,
casi todo,

incluso las viejas ilusiones.


("life vest under your seat")

lunes, 30 de octubre de 2017

Jorge Enrique Adoum (1926/2009 )

Pont St. Michel


los jóvenes han invadido la tierra por parejas
un pescado abrazado a otro pescado
y en todos los rincones del desierto
el doble animal el montón único
ciegos que se reconocen oliéndose la oreja
o sordos que se oyen con la lengua

en esta fría devoración quién de los dos es ella
quién pondrá entre los dos una guitarra
quién envidioso los separará con una espada
o les dará colérico noticias de la guerra


(muro fb de daniel montoly)

domingo, 29 de octubre de 2017

Uriel Martínez (1950 )

Tengo el don


Tengo el don de leer los labios
de los hombres que dormidos musitan
el abecedario de un padre que no llega,
del hijo que no encuentran, de un cuerpo
al cual asirse; de un ombligo insepulto.

Tengo el don de escudriñar los labios
de un ebrio cuya voz de profeta me advirtió
puertas por abrirse, dinteles palpitantes,
la entrada franca a este umbral, donde estás, de pie.

Tengo el don de encontrar las bocas
que a mis oídos depositan una promesa
como advertencia de puertos, playas
y desiertos encontrados.

Tengo el don de callar los secretos develados
por ebrios que ocultan un silencio, un cansancio.


("revista de poesía alforja", no.20, primavera 2002)

sábado, 28 de octubre de 2017

Fabián Casas (1965 )

Música



Mi tía concilia el sueño a los ochenta años
escuchando viejas canciones en su radio portátil.
En su pieza, en lo oscuro,
el éter se ha transformado en algo vital.
Supongo que estas cosas pasan
y me pasarán también a mí.
Sobre el final de la vida
la única música que existe
está fuera de nosotros.




The Heart of Darkness



Después de cerrar el quiosco
el señor Kurz suele sentarse a comer
en ese rincón que ves allá.
Sí, ahí, bajo el cono de luz,
para degustar una pasta demoledora
acompañado por su litro y cuarto
de vino de la casa.
Anoche, mientras masticaba,
el señor Kurz se quedó hipnotizado
mirando a una vieja pareja de cacatúas,
hembra y macho, que comían en silencio.
Es en esos casos cuando el señor Kurz
—que es uno de los nuestros,
si se me permite la expresión—
se pone melancólico
y vuelve a sentir
en toda su dimensión,
el horror.


("otra iglesia es imposible")

viernes, 27 de octubre de 2017

Luis Arturo Guichard (1973 )

El orden de las cosas 



Todo estaba repartido desde el principio
A la jirafa, un corazón de pozo profundo
A Ulises el divino, los nudos de su balsa
A cada siglo, su propio cuchillo afilado
A cada máscara, un solo personaje
Al agua, no pasar del cuello
Al vértigo, la inmovilidad si la desea
Al llanto de Demócrito, la risa de Heráclito
A los amigos, más de lo posible
A la hija única, todas las fotografías de su madre
A los padres de todos, que nada cambie demasiado
Al día, la amenaza del infinito
A las vacas de peluche, el mito de Europa
A la tierra plana, otras cosas bellas que no existen
A la ciudad, un círculo, una línea y buena suerte
A los libros, que valgan al menos lo mismo
que un minuto de realidad
Al camello, el reino de los cielos directamente
Al lugar en que se nace, una maleta con brújula
Al lugar en que se muere, otra (y juro que existen)
A la mierda, tantos años de hambre
A Narciso, un estanque limpio
A los caminos laterales, que se vuelvan centrales
(y a los centrales, que se vayan de fiesta)
A la luz, ser monopolio de un solo sentido
A los amantes, hacer largo su viaje
A los poetas jóvenes, tres manuales de métrica
A los poetas mayores, ver lo que veía Rilke
A la alegría, una manzana, un Buda y un relámpago
Al azar, todo lo demás


("los poetas liliputienses")

jueves, 26 de octubre de 2017

Theo Dorgan (1953 )

Viaje de noche



En la cornisa que va por las Gargantas del Tam
cuando el coche derrapó en una curva lisa
y patinó hacia el abismo
sobre una rueda chirriante,
incluso entonces, rotas las barreras del pánico
no rompimos nuestro silencio de horas,
nuestra profunda confianza en el camino elegido.

Y si ahora digo que la profundidad del tiempo nos estremeció,
la visión de la gran concavidad a la que nos acercamos en un viraje,
es sólo para decir lo que aprendí de chico
—no hay lugar donde caerse
y la velocidad puede afianzar la voluntad—
cuando uno tiene adonde ir, sencillamente va.


("buenos aires poetry", trad.jorge fondebrider)

miércoles, 25 de octubre de 2017

John Berger (1926 )

Una camisa colgada en una silla



Mi corazón nació desnudo
y fue envuelto en canciones de cuna.
Más tarde solo llevó
poemas por ropa.
A modo de camisa
cubrían mi espalda
los poemas que había leído.

Así viví durante medio siglo
hasta que nos encontramos y no hubo necesidad de palabras.

Por la camisa  colgada en el respaldo de la silla
sé esta noche
cuántos años
de aprender de memoria
te he esperado.


("el azul de los lápices", s/c al trad.)

lunes, 23 de octubre de 2017

Sara Teasdale (1884/1933 )

Amor enterrado


He venido a enterrar al amor
debajo de un árbol,
en el bosque negro y alto,
donde nadie pueda verlo.

No pondré flores en su cabeza,
ni una lápida a sus pies,
pues esos labios que tanto amaba
fueron amargos, nada.

No volveré al sepulcro,
pues el bosque es frío.
Reuniré toda la alegría
que mis manos puedan abarcar.

Estaré todo el día bajo el sol,
donde los salvajes vientos soplan,
pero lloraré por las noches,
cuando no haya nadie para escuchar.


("el espejo gótico", trad. sebastián berlingheli)

domingo, 22 de octubre de 2017

Juan Carlos Moisés (1954 )

Respuestas


Lejos los perros ladran
sobre el final del invierno
y se contestan
de un extremo a otro
del pueblo dormido
y también hay respuestas calladas
humanas
doloridas
de algunas voces que la noche cierra
como una mano


("la ficción del olvido")

María Victoria Atencia (1931 )

 
 

Casa de Blanca


No llamaré a tus puertas, aldaba de noviembre:
el árbol de las venas bajo mi piel se pudre
y una astilla de palo el corazón me horada.
Porque tú no estás, Blanca, tu costurero antiguo
se olvida de los tules, y el Niño de Pasión
va llenando de llanto el cristal de La Granja.

Tiene el regazo frío tu silla de caoba,
tiene el mármol tu quieta dulzura persistida
y bajo tu mirada una paloma tiembla.
Perdidamente humana pude sentirme un día,
pero un mundo de sombras desvaídas me llama
y a un sueño interminable tu cama me convoca.


("a media voz")

sábado, 21 de octubre de 2017

Gloria Fuertes (1917/1998 )

Minipoema


Todo el mundo tiene rejas.
Esta vida es una cárcel,
una jaula, una cisterna
y te ahogas cuando sales.


(muro de daniel montoly en fb)

viernes, 20 de octubre de 2017

Richard Wilbur (1921/2017 )

Salmo




Da gracias por todas las cosas
en el punteo del laúd e igualmente
en el arpa de diez cuerdas.
Haz que la trompa alzada
resuene grandiosamente, y proclame
la bondad de haber nacido.
Préstales el aliento de la vida
a los agujeros de la flauta dulce
o del pífano travieso,
y di al tímpano
que cree, en el momento adecuado,
pandemonio.
Luego, con grave alivio,
alaba también nuestras penas

en el chelo del dolor compartido.


("por hache o por be", trad. de hilario barrero)

jueves, 19 de octubre de 2017

Elkin Restrepo (1942 )

8


Si me habla no lo escucho

si me mira no lo veo

tampoco me importa ni interesa

nada suyo

acabaría con él si llegara el caso

y sin embargo es mi igual

tiene un rostro

un alma

que pisotear no hace invisible

mi cercano mi hermano

mi aventura en el mundo

ángel custodio

que abre o cierra las puertas

del único y permitido paraíso


("círculo de poesía")

miércoles, 18 de octubre de 2017

Jorge García Sabal (1948/1996 )

Los hombres y las mujeres de este pueblo...


Los hombres y las mujeres de este pueblo
andan descalzos, pisan desnudo.
Ni el sol ni la lluvia ni la sombra
los hace felices o tristes; ellos
pisan desnudo, sin codicia.

Los hombres y mujeres de este pueblo
afilan piedras, engendran, festejan
con vino, tienen sueños nocturnos, mueren.
En silencio miran y pisan la tierra desnuda,
la aprietan, amontonan huesos, los tapan.

La gente de este pueblo es pobre y no
piensa más allá, no habla al futuro:
sólo apisona, ni feliz ni triste, y
con huesos, piedras, sueños, cubre
y descubre lo que un día ha de nombrar:

memorias, involuntarios recuerdos, épicos
asuntos.


("marcelo leites")

martes, 17 de octubre de 2017

Horacio Castillo (1934/2010 )

Arriba y abajo

a Hölderlin

Arriba nada ha cambiado en todos estos años:
la luna sobre el álamo,
la cresta de los techos,
el altillo donde el señor Scardanelli
reverencia cada día a sus huéspedes.

Abajo crecieron y tuvieron hijos,
van y vienen por vituallas y noticias,
o vuelven como ahora de enterrar algún muerto
y saludan de paso al carpintero vecino
que tiene como inquilino a un dios.


("cuadernos orquestados")

lunes, 16 de octubre de 2017

José Ángel Valente (1929/2000 )

El temblor


La lluvia
como una lengua de prensiles musgos
parece recorrerme, buscarme la cerviz, bajar,
lamer el eje vertical,
contar el número de vértebras que me separan
de tu cuerpo ausente.

Busco ahora despacio con mi lengua
la demorada huella de tu lengua
hundida en mis salivas.

Bebo, te bebo
en las mansiones líquidas
del paladar
y en la humedad radiante de tus ingles,
mientras tu propia lengua me recorre
y baja,
retráctil y prensil, como la lengua
oscura de la lluvia.

La raíz del temblor llena tu boca,
tiembla, se vierte en ti
y canta germinal en tu garganta.


("no me quites paz")

domingo, 15 de octubre de 2017

Uriel Martínez (1950 )

Como un rayo...


Como un rayo inesperado
derramé cloro en
mi ropa negra;
la estrella que tracé
involuntaria en ese
luto mío me abrió voz;

como una herida blanca
el cloro en mis ojos
horadó la noche,
rasgó silencios;

nunca más, dije, nunca
más un cuerpo yerto;
entonces mojé las manos,
la mollera del tierno;

conforme el cloro hizo
su tarea, yo abría puertas,
caminaba litorales y puertos,
me perdí en la distancia;

después llené un cuaderno.


[Inédito]

sábado, 14 de octubre de 2017

Alicia Silva Rey (1950 )

Quienes lloran consumen...



Quienes lloran consumen más energía que en ningún otro acto
a excepción del coito.
Llorar y coger estremecen
las fibras últimas del gemido.
Gemir: la más honda barrera
que puede establecerse ante otro.
¿Por qué se abrazan en las películas
cuando alguien gime sin paliativo?
Gemir excava todo. "No me toques",
dice Jesús a Magdalena
después de haber resucitado.
Cuando se adora tanto,

no me toques.


(muro fb de marina kohon)

viernes, 13 de octubre de 2017

Manuel Ramos Otero (1948/1990 )

10



Tus manos José tus dedos José
tus brazos José tus hombros
tus labios José tus besos José
tus ojos José tu pelo
todo en mis manos José
todo tu cuerpo en mis manos
todo tu sudor José para mi único vaso
de carne cristal José de papel y de palabras
como un bolero de barcos que al puerto llegaron.
¿En qué fábrica José te hicieron como te hicieron?
Virgo de barro José huevo de hierro forrado
que no se atreve a nacer
por miedo a ser desplumado
y quiere seguir callado
cayendo de lado a lado
como borracho olvidado
de la Cuba que te trajo
hasta este exilio José
espejo del que te ha amado
y aquí está mi pelo plateado José
y mis besos y mis labios
y mis hombros y mis brazos
y mis dedos y mis manos
todo sudado José poema y cuerpo sudados.



("eldígoras")

jueves, 12 de octubre de 2017

Raúl Gómez Jattin (1945/1997 )

El agresor oculto



Me envenenó la vida
Me sustrajo de mi movimiento natural
y me entregó a las sombras
de los amores no correspondidos
Me trastocó los sueños
metiéndose como un conspirador entre sus grietas
Desempolvó recuerdos
que hablaban de partidas y de adioses
Mientras tanto mi alma
acostumbrada a la desgracia
lo veía hacer
como un condenado que presencia
el levantamiento del patíbulo.


(muro fb de daniel montoly)

miércoles, 11 de octubre de 2017

Jimena Arnolfi (1986 )

Hay leña



Fui al monte con la carretilla,
busqué madera para encender,
piñas, leña gruesa, fina y seca.
Acomodo los palos como quien quiere
hacer una mesa que no tambalee.
Cada leño en el lugar correcto,
paz en las piezas desarmadas.
Miro el color de las primeras brasas.
El cuerpo peligroso se acerca a la llama.
Soplo suave, se apaga si no se aviva.
De las cenizas nace un brote de mí,
frágil, pero dispuesto.
El fuego es sagrado, crea y destruye.
Me fundo de tanto estar encendida.


("marcelo leites")

martes, 10 de octubre de 2017

David Mourao-Ferreira (1927/1996 )

Música de cama

X

Sobre de mí cabalgas
ciñéndome los flancos
Tomas de paso
la luz del instante

Con los dientes apretados
ondulas    avanzas
estiras los brazos
comprimes las ancas

Después hacia el frente
te inclinas mirando
lo que entre dos vientres
ocurre entretanto

y por el mismo galope
en el que estás lanzada
Qué luna te empuña
Qué sol te embriaga

Luna y sol tú eres
mientras cabalgas
amazona y llegua
clavada la espuela

En el centro del cuerpo
Centaura alada
con los senos sueltos
como hechos de agua

Quería beberlos
cuando más te doblas
Los cabellos     ésos
sorberlos ahora

Pero cada vez
que el rostro aproximas
ya es otra la sed
que me quema la lengua

La que en tus ojos
tan cerca de los míos
descubre el modo
de beber el cielo


("cara lusitania, poetas portugueses contemporáneos", trad. fco. cervantes, méx. 2010, aldvs)

lunes, 9 de octubre de 2017

César Cantoni (1951 )

Noche estival


Por la ventana abierta de mi cuarto
entra el viento encendido que viene del oeste,
entra el perfume de las flores del patio,
entran la luna y las estrellas,
y en medio del bochorno de la noche
entra también una mágica luciérnaga,
un minúsculo universo que se basta a sí mismo
y deja en la penumbra sus improntas de luz

para desvelo de la mente absorta.


Lo más digno de nosotros


Siempre pensé que los huesos, con su destello mineral
de piedra pulida por la lluvia, son lo más digno de nosotros:
sobreviven largamente a la putrefacción indecorosa de la carne
y no tienen la astucia ni la maldad del alma.


("cuaernos orquestados")

domingo, 8 de octubre de 2017

Verónica G. Arredondo (1984 )

Trust no bitch


                                                                        Orange is the New Black (2013)
                                                             Piper Chapman, último episodio, 3ra temporada.

Qué sería de nosotras, sin tu mano sobre la mía (entrelazadas) riendo frente a la
pantalla, de los lenchidramas de las carcelarias Piper y Alex. La complicidad en una
sonrisa, tuya y mía. Sin los minutos de silencio, de tu sutil reclamo, el punto sobre la i
que señalas o cuando deseas del cielo un cometa: una cometa o un avión de papel para
escapar de todo. Tu mirada recorre mis mejillas y labios para besarme, mientras ellas lo
hacen o cuando los otros no están mirando. Mi mano sobre la tuya engarza tu ojera de
cansancio, el tacón que retiras al final del día; la volatilidad de un pez entre tus dedos.
Trust no bitch, las letras de un tatuaje blanco en el brazo de Piper, sobre éste el sello en
carne viva a la traición, una esvástica. Adivino, ¿serás tú o yo la que traicione primero?
Lanzaré los dados. Recuestas tu cabeza en mis piernas: Trust, no bitch quiere decir:
Confía, sin perras (podría traducirse). Sonríes. Leo en tus labios (¡spoiler alert!): Ya vi este
capítulo, no quería decírtelo para que no enojaras, trust no bitch.



(texto inédito cedido por su autora)

sábado, 7 de octubre de 2017

María Laura Decésare (1969 )

Madre


Aprendió de joven
a zurcir la vida.
Crecí viendo sobre la mesa
moldes y telas junto a la Singer
mientras ella tomaba medidas
para hacer vestidos de fiesta
o de uso casual.
Aprendí el oficio
pero me falla el pulso
a la hora de dar

con esa puntada justa.


("de sibilas y pitias")

viernes, 6 de octubre de 2017

Charles Bukowski (1920/1994 )

Con el collar al cuello


Vivo
con una mujer y cuatro gatos
algunos días
me llevo muy bien
con todos ellos.
Cualquier día
tengo problemas con uno
de los gatos.
Otros días
con sólo dos de ellos.
Después con tres miembros
de la maldita
ganga!
Algunos días
me peleo con los cuatro felinos
y con la mujer también.
Diez ojos
mirándome todos, fijamente,
como si miraran
a un perro.


(tomado del muro fb de daniel montoly)

jueves, 5 de octubre de 2017

Daniel Martínez (1963 )

Jardín de las mariposas enamoradas

2

Los marineros de Quing-Dao
por cada mujer que conocen se tatúan una estrella
en lo que llaman el cielo del amor
nadie puede mentir ya que la mentira
los condena a la soledad eterna después de muertos

algunos tienen los brazos llenos de estrellas
otros la espalda o el pecho

por cada hijo que tienen
se tatúan un sol
por cada hija una luna

así es como se reconoce a simple vista
a cualquier marinero de Quing-Dao.


("otra iglesia es imposible")

miércoles, 4 de octubre de 2017

Manuel Ramos Otero (1948/1990 )

Éramos flores desterradas...


Éramos flores desterradas desde un Caribe ancho
y luminoso a un apartamento nocturno y estrecho.
Éramos un recuerdo distinto y similar de voces
amorosas que quedaron atrás encerradas en el
mar, jugando al escondite por bosques milenarios y
volcanes dormidos. Éramos todo eso y mucho más:
el eco de un espíritu sincero que cambió brisa
por humo, fuego de sol por ceniza, gente de carne
y hueso por máscaras anónimas, hombres de la
ciudad que en el amor volvieron a sus islas infinitas.
Cubanacán boricua y Borikén cubano, finalmente
abrazados, con las alas cortadas falsificando
vuelos, como cambiando pétalos por plumas.
Éramos boleristas de la misma loseta: vereda
tropical y niebla de riachuelo, un desvelo de amor
bajo Venus, olas y arenas de una nave sin rumbo,
besos de fuego para una canción desesperada,
yo era una flor y tú mi propio yo. Con lágrimas
de sangre quise escribir la historia que ahora escribo
con sangre, con tinta sangre, del corazón. Éramos
compañeros del desorden profundo, pasión de
vellonera hombres por fuera y por dentro, no
solamente cuerpos sino historia. Éramos la victoria
de amarnos sin prejuicios, sin posesión ni celos,
sabiendo que lo eterno dura un segundo. Éramos los
remeros de la misma galera en busca de esa isla que
al final los libera. Éramos mucho menos
de lo que ahora somos.



("blog del amasijo")

martes, 3 de octubre de 2017

Miguel Barnet (1940 )

 Yo te espero



Yo te espero 
bajo los signos rotos 
del cine cantonés. 
Yo te espero 
en el humo amarillo 
de una estirpe deshecha. 
Yo te espero 
en la zanja donde navegan 
ideogramas negros 
que ya no dicen nada. 
Yo te espero a las puertas 
de un restaurante 
en un set de la Paramount 
para una película que se filma a diario. 
Dejo que la lluvia me cubra 
con sus raíles de punta 
mientras presiento tu llegada.
 En compañía de un coro de eunucos, 
junto al violín de una sola cuerda 
de Li Tai Po, 
yo te espero. 
Pero no vengas 
porque lo que yo quiero realmente 
es esperarte.


("rua das pretas")