viernes, 20 de octubre de 2017

Richard Wilbur (1921/2017 )

Salmo




Da gracias por todas las cosas
en el punteo del laúd e igualmente
en el arpa de diez cuerdas.
Haz que la trompa alzada
resuene grandiosamente, y proclame
la bondad de haber nacido.
Préstales el aliento de la vida
a los agujeros de la flauta dulce
o del pífano travieso,
y di al tímpano
que cree, en el momento adecuado,
pandemonio.
Luego, con grave alivio,
alaba también nuestras penas

en el chelo del dolor compartido.


("por hache o por be", trad. de hilario barrero)

jueves, 19 de octubre de 2017

Elkin Restrepo (1942 )

8


Si me habla no lo escucho

si me mira no lo veo

tampoco me importa ni interesa

nada suyo

acabaría con él si llegara el caso

y sin embargo es mi igual

tiene un rostro

un alma

que pisotear no hace invisible

mi cercano mi hermano

mi aventura en el mundo

ángel custodio

que abre o cierra las puertas

del único y permitido paraíso


("círculo de poesía")

miércoles, 18 de octubre de 2017

Jorge García Sabal (1948/1996 )

Los hombres y las mujeres de este pueblo...


Los hombres y las mujeres de este pueblo
andan descalzos, pisan desnudo.
Ni el sol ni la lluvia ni la sombra
los hace felices o tristes; ellos
pisan desnudo, sin codicia.

Los hombres y mujeres de este pueblo
afilan piedras, engendran, festejan
con vino, tienen sueños nocturnos, mueren.
En silencio miran y pisan la tierra desnuda,
la aprietan, amontonan huesos, los tapan.

La gente de este pueblo es pobre y no
piensa más allá, no habla al futuro:
sólo apisona, ni feliz ni triste, y
con huesos, piedras, sueños, cubre
y descubre lo que un día ha de nombrar:

memorias, involuntarios recuerdos, épicos
asuntos.


("marcelo leites")

martes, 17 de octubre de 2017

Horacio Castillo (1934/2010 )

Arriba y abajo

a Hölderlin

Arriba nada ha cambiado en todos estos años:
la luna sobre el álamo,
la cresta de los techos,
el altillo donde el señor Scardanelli
reverencia cada día a sus huéspedes.

Abajo crecieron y tuvieron hijos,
van y vienen por vituallas y noticias,
o vuelven como ahora de enterrar algún muerto
y saludan de paso al carpintero vecino
que tiene como inquilino a un dios.


("cuadernos orquestados")

lunes, 16 de octubre de 2017

José Ángel Valente (1929/2000 )

El temblor


La lluvia
como una lengua de prensiles musgos
parece recorrerme, buscarme la cerviz, bajar,
lamer el eje vertical,
contar el número de vértebras que me separan
de tu cuerpo ausente.

Busco ahora despacio con mi lengua
la demorada huella de tu lengua
hundida en mis salivas.

Bebo, te bebo
en las mansiones líquidas
del paladar
y en la humedad radiante de tus ingles,
mientras tu propia lengua me recorre
y baja,
retráctil y prensil, como la lengua
oscura de la lluvia.

La raíz del temblor llena tu boca,
tiembla, se vierte en ti
y canta germinal en tu garganta.


("no me quites paz")

domingo, 15 de octubre de 2017

Uriel Martínez (1950 )

Como un rayo...


Como un rayo inesperado
derramé cloro en
mi ropa negra;
la estrella que tracé
involuntaria en ese
luto mío me abrió voz;

como una herida blanca
el cloro en mis ojos
horadó la noche,
rasgó silencios;

nunca más, dije, nunca
más un cuerpo yerto;
entonces mojé las manos,
la mollera del tierno;

conforme el cloro hizo
su tarea, yo abría puertas,
caminaba litorales y puertos,
me perdí en la distancia;

después llené un cuaderno.


[Inédito]

sábado, 14 de octubre de 2017

Alicia Silva Rey (1950 )

Quienes lloran consumen...



Quienes lloran consumen más energía que en ningún otro acto
a excepción del coito.
Llorar y coger estremecen
las fibras últimas del gemido.
Gemir: la más honda barrera
que puede establecerse ante otro.
¿Por qué se abrazan en las películas
cuando alguien gime sin paliativo?
Gemir excava todo. "No me toques",
dice Jesús a Magdalena
después de haber resucitado.
Cuando se adora tanto,

no me toques.


(muro fb de marina kohon)

viernes, 13 de octubre de 2017

Manuel Ramos Otero (1948/1990 )

10



Tus manos José tus dedos José
tus brazos José tus hombros
tus labios José tus besos José
tus ojos José tu pelo
todo en mis manos José
todo tu cuerpo en mis manos
todo tu sudor José para mi único vaso
de carne cristal José de papel y de palabras
como un bolero de barcos que al puerto llegaron.
¿En qué fábrica José te hicieron como te hicieron?
Virgo de barro José huevo de hierro forrado
que no se atreve a nacer
por miedo a ser desplumado
y quiere seguir callado
cayendo de lado a lado
como borracho olvidado
de la Cuba que te trajo
hasta este exilio José
espejo del que te ha amado
y aquí está mi pelo plateado José
y mis besos y mis labios
y mis hombros y mis brazos
y mis dedos y mis manos
todo sudado José poema y cuerpo sudados.



("eldígoras")

jueves, 12 de octubre de 2017

Raúl Gómez Jattin (1945/1997 )

El agresor oculto



Me envenenó la vida
Me sustrajo de mi movimiento natural
y me entregó a las sombras
de los amores no correspondidos
Me trastocó los sueños
metiéndose como un conspirador entre sus grietas
Desempolvó recuerdos
que hablaban de partidas y de adioses
Mientras tanto mi alma
acostumbrada a la desgracia
lo veía hacer
como un condenado que presencia
el levantamiento del patíbulo.


(muro fb de daniel montoly)

miércoles, 11 de octubre de 2017

Jimena Arnolfi (1986 )

Hay leña



Fui al monte con la carretilla,
busqué madera para encender,
piñas, leña gruesa, fina y seca.
Acomodo los palos como quien quiere
hacer una mesa que no tambalee.
Cada leño en el lugar correcto,
paz en las piezas desarmadas.
Miro el color de las primeras brasas.
El cuerpo peligroso se acerca a la llama.
Soplo suave, se apaga si no se aviva.
De las cenizas nace un brote de mí,
frágil, pero dispuesto.
El fuego es sagrado, crea y destruye.
Me fundo de tanto estar encendida.


("marcelo leites")

martes, 10 de octubre de 2017

David Mourao-Ferreira (1927/1996 )

Música de cama

X

Sobre de mí cabalgas
ciñéndome los flancos
Tomas de paso
la luz del instante

Con los dientes apretados
ondulas    avanzas
estiras los brazos
comprimes las ancas

Después hacia el frente
te inclinas mirando
lo que entre dos vientres
ocurre entretanto

y por el mismo galope
en el que estás lanzada
Qué luna te empuña
Qué sol te embriaga

Luna y sol tú eres
mientras cabalgas
amazona y llegua
clavada la espuela

En el centro del cuerpo
Centaura alada
con los senos sueltos
como hechos de agua

Quería beberlos
cuando más te doblas
Los cabellos     ésos
sorberlos ahora

Pero cada vez
que el rostro aproximas
ya es otra la sed
que me quema la lengua

La que en tus ojos
tan cerca de los míos
descubre el modo
de beber el cielo


("cara lusitania, poetas portugueses contemporáneos", trad. fco. cervantes, méx. 2010, aldvs)

lunes, 9 de octubre de 2017

César Cantoni (1951 )

Noche estival


Por la ventana abierta de mi cuarto
entra el viento encendido que viene del oeste,
entra el perfume de las flores del patio,
entran la luna y las estrellas,
y en medio del bochorno de la noche
entra también una mágica luciérnaga,
un minúsculo universo que se basta a sí mismo
y deja en la penumbra sus improntas de luz

para desvelo de la mente absorta.


Lo más digno de nosotros


Siempre pensé que los huesos, con su destello mineral
de piedra pulida por la lluvia, son lo más digno de nosotros:
sobreviven largamente a la putrefacción indecorosa de la carne
y no tienen la astucia ni la maldad del alma.


("cuaernos orquestados")

domingo, 8 de octubre de 2017

Verónica G. Arredondo (1984 )

Trust no bitch


                                                                        Orange is the New Black (2013)
                                                             Piper Chapman, último episodio, 3ra temporada.

Qué sería de nosotras, sin tu mano sobre la mía (entrelazadas) riendo frente a la
pantalla, de los lenchidramas de las carcelarias Piper y Alex. La complicidad en una
sonrisa, tuya y mía. Sin los minutos de silencio, de tu sutil reclamo, el punto sobre la i
que señalas o cuando deseas del cielo un cometa: una cometa o un avión de papel para
escapar de todo. Tu mirada recorre mis mejillas y labios para besarme, mientras ellas lo
hacen o cuando los otros no están mirando. Mi mano sobre la tuya engarza tu ojera de
cansancio, el tacón que retiras al final del día; la volatilidad de un pez entre tus dedos.
Trust no bitch, las letras de un tatuaje blanco en el brazo de Piper, sobre éste el sello en
carne viva a la traición, una esvástica. Adivino, ¿serás tú o yo la que traicione primero?
Lanzaré los dados. Recuestas tu cabeza en mis piernas: Trust, no bitch quiere decir:
Confía, sin perras (podría traducirse). Sonríes. Leo en tus labios (¡spoiler alert!): Ya vi este
capítulo, no quería decírtelo para que no enojaras, trust no bitch.



(texto inédito cedido por su autora)

sábado, 7 de octubre de 2017

María Laura Decésare (1969 )

Madre


Aprendió de joven
a zurcir la vida.
Crecí viendo sobre la mesa
moldes y telas junto a la Singer
mientras ella tomaba medidas
para hacer vestidos de fiesta
o de uso casual.
Aprendí el oficio
pero me falla el pulso
a la hora de dar

con esa puntada justa.


("de sibilas y pitias")

viernes, 6 de octubre de 2017

Charles Bukowski (1920/1994 )

Con el collar al cuello


Vivo
con una mujer y cuatro gatos
algunos días
me llevo muy bien
con todos ellos.
Cualquier día
tengo problemas con uno
de los gatos.
Otros días
con sólo dos de ellos.
Después con tres miembros
de la maldita
ganga!
Algunos días
me peleo con los cuatro felinos
y con la mujer también.
Diez ojos
mirándome todos, fijamente,
como si miraran
a un perro.


(tomado del muro fb de daniel montoly)

jueves, 5 de octubre de 2017

Daniel Martínez (1963 )

Jardín de las mariposas enamoradas

2

Los marineros de Quing-Dao
por cada mujer que conocen se tatúan una estrella
en lo que llaman el cielo del amor
nadie puede mentir ya que la mentira
los condena a la soledad eterna después de muertos

algunos tienen los brazos llenos de estrellas
otros la espalda o el pecho

por cada hijo que tienen
se tatúan un sol
por cada hija una luna

así es como se reconoce a simple vista
a cualquier marinero de Quing-Dao.


("otra iglesia es imposible")

miércoles, 4 de octubre de 2017

Manuel Ramos Otero (1948/1990 )

Éramos flores desterradas...


Éramos flores desterradas desde un Caribe ancho
y luminoso a un apartamento nocturno y estrecho.
Éramos un recuerdo distinto y similar de voces
amorosas que quedaron atrás encerradas en el
mar, jugando al escondite por bosques milenarios y
volcanes dormidos. Éramos todo eso y mucho más:
el eco de un espíritu sincero que cambió brisa
por humo, fuego de sol por ceniza, gente de carne
y hueso por máscaras anónimas, hombres de la
ciudad que en el amor volvieron a sus islas infinitas.
Cubanacán boricua y Borikén cubano, finalmente
abrazados, con las alas cortadas falsificando
vuelos, como cambiando pétalos por plumas.
Éramos boleristas de la misma loseta: vereda
tropical y niebla de riachuelo, un desvelo de amor
bajo Venus, olas y arenas de una nave sin rumbo,
besos de fuego para una canción desesperada,
yo era una flor y tú mi propio yo. Con lágrimas
de sangre quise escribir la historia que ahora escribo
con sangre, con tinta sangre, del corazón. Éramos
compañeros del desorden profundo, pasión de
vellonera hombres por fuera y por dentro, no
solamente cuerpos sino historia. Éramos la victoria
de amarnos sin prejuicios, sin posesión ni celos,
sabiendo que lo eterno dura un segundo. Éramos los
remeros de la misma galera en busca de esa isla que
al final los libera. Éramos mucho menos
de lo que ahora somos.



("blog del amasijo")

martes, 3 de octubre de 2017

Miguel Barnet (1940 )

 Yo te espero



Yo te espero 
bajo los signos rotos 
del cine cantonés. 
Yo te espero 
en el humo amarillo 
de una estirpe deshecha. 
Yo te espero 
en la zanja donde navegan 
ideogramas negros 
que ya no dicen nada. 
Yo te espero a las puertas 
de un restaurante 
en un set de la Paramount 
para una película que se filma a diario. 
Dejo que la lluvia me cubra 
con sus raíles de punta 
mientras presiento tu llegada.
 En compañía de un coro de eunucos, 
junto al violín de una sola cuerda 
de Li Tai Po, 
yo te espero. 
Pero no vengas 
porque lo que yo quiero realmente 
es esperarte.


("rua das pretas")

lunes, 2 de octubre de 2017

Janet Frame (1924/2004 )

Los cuervos


Temprano en la mañana el pasto es una espiral de azul humeante.
Las sombras jorobadas se derriten. La cera oscura
escurre del cielo y yace al pie de los árboles
absorbiendo la cálida impresión del sol.
La cosecha es luz. El invierno, rata que invade
el silo, roerá la semilla dorada.

Imagino que el fervor de las hojas por vivir
ha transformado a muchas mariposas y palomillas color paja
firmando aún su condena con su pasión por la luz,
aleteando como quienes enterrados en vida buscan salir de la tumba.

Los cuervos se ahogan con su propio graznido salvaje.


("pájaros lanzallamas", ed. uv-xalapa, 2015, trad.  irene artigas, lorena saucedo y paula busseniers)

domingo, 1 de octubre de 2017

Uriel Martínez (1950 )

El silencio


quisiera abrazar la noche,
entregarle mis anteojos,
volver sobre mis pasos
como quien vuelve al cero;

quisiera también entregarle
el libro que no agoto,
el separador que indica
otro camino;

decirle que me espere
otro día, hablarle de la misa
celebrada por aquellos
que cayeron hace un año;

quisiera describirle la cicatriz
blanca, la que anuncia tormenta,
pero no despertar del sueño
si cae ya avanzada la media noche;

pero no quisiera hablarle
de ti, de mí, de ninguno;
sólo guardar silencio
después del último punto.


[Inédito]

sábado, 30 de septiembre de 2017

Luis García Montero (1958 )

Nuevo canto a Teresa



                                               a teresa y benjamín

Una canción es siempre más triste que el silencio,
una canción que sepa de mi vida,
como la tachadura de las puertas que dejas
y de los vasos únicos.

Porque ayer te buscaron las letras de mi máquina
y mi vaso está solo al levantarme,
y su brillo arruinado pone un frío en la mesa
de muralla romántica.

Yo conozco minutos que duran un segundo,
años que son semanas y desiertos
que caben sin doblarse en un grano de arena.
Pero sin ti se apagan

las fechas de los árboles, sin ti sufren las horas
como barcos anclados en el hielo,
residencias inútiles, tiempo que se desploma
sin lugar en el tiempo.

No es el amor quien habla, soy yo que necesito
vivir en la distancia de tu nombre,
para saber que existes, para saber que existes,
aunque sea tan lejos.


("life vest under your seat")

viernes, 29 de septiembre de 2017

Alda Merini (1931/2009 )

Aseo


El triste aseo en la mañana,
cuerpos decepcionados,
carnes decepcionantes;
el negro hedor de las cosas infames
en torno al lavabo.
Oh ese temblor de carnes obscenas
ese oscuro frío
y la caída inhumana
de una enferma en el suelo.
Atolladero que la estratósfera
nunca conocerá, esta infamia
de cuerpos desnudos que arden
bajo la luz atávica del hombre.


("pájaros lanzallamas", trad. guillermo fernández)

jueves, 28 de septiembre de 2017

Mario Montalbetti (1953 )

Lleva al marrano más allá de los cerros



Lleva al marrano más allá de los cerros

y regresa antes de que comiencen las lluvias.

Cenaremos, me dirás que me amas y encenderás

la última vela que nos queda en el armario

para que pueda leer y tú jugarás con el perro

pastor que mantiene unidas las ovejas del rebaño

y luego

saldremos juntos a contemplar la Luna (Las lluvias

habrán cesado) y entonces me dirás

(Los pinos apenas se mecen con el viento

La cerca de las vacas necesita repararse)

Que mañana partes para las montañas.

Me propondrás dormir

afuera y entonces

entendí que tu serenidad era real y un beso

y con el arte como solitario desayuno



no tendré noticias tuyas sino hasta después

de un año. El tono de mi vida habrá cambiado.

Perderé la costumbre de leer y pasaré

las noches (los días me serán casi imperceptibles)

tratando de entender las constelaciones.

Miraré Orión y también algún capitán extraviado

en el Índico lo hará y hasta llegaré a ver la

estrella polar desde el hemisferio sur.

Las noticias dirán que lograste llegar

a Europa, que te civilizas,

y que un finlandés próspero maderero

te divierte interminablemente entre los pinos

(sus pinos) marrones. Recordaré entonces

nuestra última noche. Y luego de dos, tres, cinco

hijos y dos cesáreas y el finlandés

en Nápoles y luego en Grecia

y luego en Austria tu salud comenzará con la tos

a derrumbarse pero el finlandés en Dinamarca

y entonces quedará muy poco de ti apenas

un borroso recuerdo mío y una tarde y el

finlandés perdido en el mejor desierto africano y

entonces ya no tendré las redondas constelaciones

encima y todo paraíso estará

irremediablemente perdido.

Vete ahora;

Lleva al marrano más allá de los cerros.


("círculo de poesía")

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Fernando Pessoa (1888/1935 )

Cuando yo no te tenía...


Cuando yo no te tenía
Amaba la naturaleza como un sereno monje a Cristo.
Ahora amo a la Naturaleza
Como un sereno monje a la Virgen María,
Religiosamente, a mi modo, como antes,
Pero de otra manera más conmovida y próxima...
Veo mejor los ríos cuando voy contigo
Por los campos hasta la orilla de los ríos;
Sentado a tu lado observando las nubes
Las observo mejor—
Tú no me arrancaste la Naturaleza...
Tú no cambiaste la Naturaleza...
Me trajiste la Naturaleza junto a mí,
Porque existe la veo mejor, pero la misma
Porque me amas, la amo del mismo modo, pero más,
Por escogerme para tenerte y amarte,
Mis ojos la miraron más demoradamente
Sobre todas las cosas.
No me arrepiento de lo que antaño fui
Porque aún lo soy.


("revista el humo", trad. m. a. flores)

martes, 26 de septiembre de 2017

Ana Salomé (1982 )

Diario


A partir de ahora, todo poema que hable de amor, fuera.
Todo poema que no revolucione, fuera.
Todo poema que no enseñe, fuera.
Todo poema que no salve vidas, fuera.
Todo poema que no sobreviva, fuera.
Voy a dejar un anuncio en el periódico;

Se busca poeta. Me traspaso.


Oda al castigo


Solo una niña más entre otras
Y la pizarra negra donde escribir tu nombre a tiza
Como una falta de ortografía del corazón.

Castigo.
Entre nosotros el alto muro del recreo
Y la obligación de permanecer sola.


("emma gunst", trad. maría sánchez)

lunes, 25 de septiembre de 2017

Jericho Brown (1976 )

Balazos


No me voy a disparar
en la cabeza, y no me voy a disparar
en la espalda, y no me voy a colgar
con una bolsa de basura, y si lo hago,
te prometo que no lo haré
en una patrulla mientras estoy esposado
o en la celda de un pueblo
del que sólo conozco el nombre
porque tuve que atravesarlo
para llegar a casa. Sí, puedo estar en peligro,
pero te lo prometo, confío en que los gusanos
y las hormigas y las cucarachas
que viven bajo el piso
de mi casa harán lo que deben
con cualquier carcasa más de lo que confío
en que un oficial de la ley de la tierra
cierre mis ojos como un hombre
de Dios haría, o me cubra con una sábana
tan limpia que mi madre podría haberla usado
para arroparme. Cuando me mate, me mataré
del mismo modo que la mayoría de los gringos,
te lo prometo: humo de cigarro
o un pedazo de carne con el que me ahogue
o tan jodido que me congele
uno de estos inviernos que seguimos
llamando el peor. Te prometo que si escuchas
de mí muerto en cualquier lugar cerca
de un policía, ese policía me mató. Me arrancó
de nosotros y dejó mi cuerpo, que es,
sin importar lo que nos enseñaron,
más grande que la suma que una ciudad puede
pagarle a una madre para dejar de llorar, y más
hermoso que una bala reluciente
pescada en los pliegues de mi cerebro.


("astillero", trad. herson barona)

domingo, 24 de septiembre de 2017

Saúl Ordoñez (1981 )

Diez madrigales


1


aquí, así, te espero,
amor, supino rostro
arriba, erecto,
enhiesto ariete contra
tu carne blanda? no,
no es blanda ni dulce
la fruta que apetezco,
amarga y dura carne
de varón apetezco


("trompadeperro", ed. fondo editorial estado de méxico, toluca, 2017)

sábado, 23 de septiembre de 2017

Roberto Pazzi (1946 )

Las alas


Me faltan las alas

pero el ansia de abrirlas
me acompaña día y noche.
Me acecha el deseo
me captura en la rama más baja
donde madura mi vista.
Sueño con el nido allá abajo,
la salida, el paso, el retorno.
Las palabras son plumas dispersas,
viejas pruebas de vuelo,
envidia de las criaturas terrestres.
Alguien las asustó,
dijo que el canto las echará
en cuanto me vuelvan a crecer
las alas.



(muro fb daniel montoly, trad. nuria pérez vicente)

viernes, 22 de septiembre de 2017

Harold Alvarado Tenorio (1945 )

La poesía


¿Qué eres sino la visión de la noche?
Todo lo nocturno te pertenece.
Invitas a los espléndidos banquetes de los sueños
y a las no menos espléndidas vigilias de la realidad.
Viajas con el hombre y la mujer como si fueras
la llama de sus ojos, el bordón de su felicidad
o el humo espeso de los amaneceres.
Para ti, madre del dolor, sólo hay gloria y pesar,
el mediodía no está escrito en tus agendas.
Ninguna otra cosa eres, poesía,
que la más alta sima donde el loco,
los mortales,
los desheredados de la suerte y la fortuna,
encuentran cobijo.
Tú, la detestada, la leprosa, la purulenta,
eres la mejor de las hembras
la mejor madre.
la mejor esposa
la mejor hermana
y la más larga y gozosa de las noches.


("no me quites paz")

jueves, 21 de septiembre de 2017

Paul B. Preciado (1970 )

Haz tus maletas sin saber donde te mudas


No produzcas nada. Cambia de sexo. Conviértete en el maestro de tu profesor. Sé el alumno de tu estudiante. Sé el amante de tu jefe. Sé el animal de tu perro. Todo aquello que camina a dos patas es un enemigo. Cuida de tu enfermera. Entra en una prisión y reproduce la escena central de Rebelión en la granja.
Conviértete en el asistente de tu secretaria. Limpia la casa de la señora de la limpieza. Prepara un cocktail para el barman. Cierra la clínica. Llora y ríe. Abjura de la religión que te fue impuesta. Baila sobre las tumbas de tu cementerio secreto. Cambia de nombre. Cambia de ancestros. No busques gustar. No compres nada que hayas visto transformado en ícono en una pantalla ni cualquier otro soporte visual. Entierra la escultura de Apolo. No busques gustar. Haz tus maletas sin saber donde te mudas. Abandona a tus hijos. Deja de trabajar. Entra en un campo de refugiados y reproduce la escena central de Rebelión en la granja.
Prostituye a tu padre. Pasa una frontera. Exhuma el cuerpo de Diógenes. Cierra tu cuenta de Facebook. No sonrías en el momento de la foto. Cierra tu cuenta de Google. Entra en un museo y reproduce la escena central de Rebelión en la granja.
Abandona a tu marido por una mujer diez años menor que tú. Todo aquello que camina a cuatro patas y todo aquello que tiene alas es un amigo. Solicita la clausura de tu cuenta bancaria. Rápate la cabeza. No busques el éxito. Abandona a tu marido por un perro. Redacta una respuesta automática para tu email: “Durante el 2017 y hasta nuevo aviso, contácteme por escrito a la dirección postal 0700465.”. Regala toda tu ropa y comienza un curso de corte y confección. Destruye la carpeta Dropbox de tu ordenador. Prepara una maleta vacía y vete. Pasa una frontera. No hagas ninguna obra nueva. Abandona a tu mujer por un caballo. Abre tu maleta en cualquier calle y acepta aquello que los demás te den. Aprende el griego. Entra en un matadero y reproduce la escena central de Rebelión en la granja.
Cuelga una flor en tu barba. Regala tus zapatos más bonitos. Cambia de sexo. Ningún animal usaría ninguna ropa que no haya confeccionado él mismo. Acuéstate en el suelo de tu oficina y mueve tus pies como si bailaras en el techo. Sal y no vuelvas. Abandona a tu mujer por un árbol. No analices ninguna coyuntura. Exprésate exclusivamente en idiomas que no conoces con personas que no conoces. Pasa una frontera. Deja de votar. No pagues tu deuda. Quema tu carta electoral. Ningún animal mata otro animal. Destruye tu tarjeta de crédito. Valora aquello que los demás consideran inútil. Admira aquello que los demás consideran patético. Busca ser invisible. Intenta no ser representado. Ningún animal dormiría en una cama construida industrialmente. Cambia el objeto de tu libido. Descentraliza el placer genital. Siente placer por todo aquello que trasciende los límites de tu cuerpo. Deja que Gaia te penetre. Adjura de la farmacología. Cambia los ansiolíticos por el pasado. Trenza. Teje. No construyas una casa. No acumules. No comas otros animales. No fomentes el desarrollo humano. No segmentes. No aumentes los beneficios. No mejores. No inviertas. Entra en un hospital psiquiátrico y reproduce la escena central de Rebelión en la granja.
No coordines las acciones. Revisa la basura. No pagues el seguro. No escribas la historia. No organices tu jornada de trabajo. Reduce tu nivel de rendimiento, consciente e inconscientemente. Ningún animal beberá vodka Absolut. No descargues videos de Youtube. Si aun no lo has hecho, no te reproduzcas. No te modernices. No utilices la comunicación de manera estratégica. No preveas el futuro. Intenta hacer lo menos posible durante la mayor cantidad de tiempo. No busques mejorar tu productividad. Entra en un asilo de ancianos y reproduce la escena central de Rebelión en la granja.
No rindas cuenta alguna. Admira el saber que los otros no llaman conocimiento. No digitalices nada. No dejes pista. Envía una carta a tus rivales: “Renuncio. Feliz año.”. No aumentes la infraestructura logística. Escoge la vida en vez de escoger la prolongación científica de la esperanza de vida. Todos los animales son iguales.




("emma gunst", traducción de mariangela pluchino)

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Gastón Baquero (1914/1997 )

El galeón


Desde Manila hasta Acapulco
el poderoso galeón venía lleno de perlas,
y traía además el olor de ilang-ilang,
y las diminutas doncellas de placer criadas por Oriente,
y todo el aire de Asia pasando por el tamiz mejicano,
para derramarse un día sobre las severas piedras de Castilla,
como un extraño óleo de tentación y desafío.

Desde Manila hasta Acapulco
el viejo galeón cuidaba su vientre henchido de canela,
y los lienzos de vaporosas sedas para la ropa del rey,
y las garrafas de muy madurada malvasía,
y los alfilerones de oro para la arquitectura difícil del peinado,
el palisandro, la taracea, el primor,
todo venía en el vientre del galeón
hurtándose de continuo a los corsarios golosísimos,
que pretendían adelantarse en lo de poner a los pies del rey suyo
la espuma blanquísima del coco, el arcón de sándalo, el laúd
copiado del ave del paraíso, y la marquetería
rehilada de nácar, como diseñada por Benvenuto en la Florencia medicea.

Desde Manila hasta Acapulco
el galeón saltaba entre mantas de transparentes zafiros,
y a cañonazos, a dentelladas, a blasfemias,
defendía el bosque de sus entrañas, fuese de compotas,
de abanicos, o de caobas,
y avanzaba hacia el sol legendario de los mejicanos como a un altar,
venciendo, escabulléndose, ascendiendo desde el abismo del océano
hasta las playas donde la finísima arena remedaba la trama delicada
de los tejidos que urdían en Filipinas las últimas hadas verdaderas.

Desde Manila hasta Acapulco
el galeón hacía palpable los sueños de Marco Polo.
Parecía saber que allá en la corte lejana esperaba un rey,
un hombre sensual y triste, monarca de un vastísimo imperio,
un rey que no podía dormir pensando en la renovada maravilla del galeón,
y en tanto los tesoros viajaban lentamente por tierras mejicanas,
y llegaban al otro lado del mar para salir en busca de Castilla,
él se serenaba en su palacio quemando redomillas de sándalo,
jícaras de incienso, pañuelos perfumados con ilang-ilang.

Y así, de tiempo en tiempo el Escorial era como un galeón de piedra,
como un navío rescatado de un mar tenebroso, salvado

por la insistencia de la resina, por el aroma tenaz del benjuí y de la canela.

El Escorial era
un galeón construido por el rey un día para viajar,
sin moverse de su rígido taburete, desde Castilla hasta Acapulco,
desde Acapulco hasta Manila, desde Manila hasta el cielo.


1979

("crear en salamanca")

martes, 19 de septiembre de 2017

John Ashbery (1927/2017 )

El problema de la ansiedad


Cincuenta años han pasado
desde que empecé a vivir en esos oscuros pueblos
de los que te contaba.
Y bueno, no mucho ha cambiado. Aún no entiendo
cómo llegar de la oficina de correos a los columpios del parque.
Los árboles de manzanas florecen en el frío, no de convicción,
y mi cabello es del tono de la pelusa del diente de león.

Supón que este poema fuera sobre ti  – ¿añadirías
las cosas que cuidadosamente he dejado fuera:
descripciones del dolor, y del sexo, y de lo cambiante
que es el trato de las personas entre sí? Nah, parece
que todo eso ya está en algún libro. Para ti
he guardado la descripción de los sándwiches de pollo
y el ojo de vidrio que me mira con sorpresa
desde la chimenea, y que nunca estará en calma.




("astillero",versión de ricardo suasnavar)

lunes, 18 de septiembre de 2017

Billy Collins (1941 )

Invención


Esta noche la luna es una galleta,
mordida en el borde
flotando en la noche,

y en una semana o por ahí
según el calendario
probablemente se parecerá

a una pelota plateada,
y nueve, o quizás diez días atrás
me recordaba a una delgada uña brillante.

Pero tarde o temprano-
a fin de mes,
calculo –

se consumirá
hasta ser nada,
nada más que estrellas en el cielo,

y tendré unas pocas noches
para mí,
algo de tiempo para que mi pluma agitada descanse.


("de sibilas y pitias", ver. silvia camerotto)

domingo, 17 de septiembre de 2017

Uriel Martínez (1950 )

Agua o sueño


no sé quien llegue
al último, si la tormenta
o el sueño, en todo caso
dejaré abiertas las llaves
del agua y las canillas
del sueño;

si le yerro a uno me queda
la salida del otro hecho
intangible, el sueño
por etéreo y el agua
porque no le doy cuerpo;

aunque ambos se evaporan,
uno porque busca cauce
y el otro nos encierra
a todos; ambos nos rodean,
ambos son asedio;
uno como sed sin cantimplora,
el otro como guardián,
amante o amenaza, según.

Pero llegarán, es seguro.


[Inédito]

sábado, 16 de septiembre de 2017

Álvaro Mutis (1923/2013 )

Canción del este


A la vuelta de la esquina
un ángel invisible espera;
una vaga niebla, un espectro desvaído
te dirá algunas palabras del pasado.
Como agua de acequia, el tiempo
cava en ti su arduo trabajo
de días y semanas,
de años sin nombre ni recuerdo.
A la vuelta de la esquina
te seguirá esperando vanamente
ese que no fuiste, ese que murió
de tanto ser tú mismo lo que eres.
Ni la más leve sospecha,
ni la más leve sombra
te indica lo que pudiera haber sido
ese encuentro. Y, sin embargo,
allí estaba la clave
de tu breve dicha sobre la tierra.



("rua das pretas")

viernes, 15 de septiembre de 2017

Robin Myers (1987 )

Partir el pan



Comemos.
Él se tensa
sobre el hueso arqueado de su estatura.
Yo estoy desaforada, maltrecha, colorada,
poco fiable de mi estómago.
Buscamos, cada vez que nos peleamos,
elegantes comidas extranjeras:
ensalada de algas, traslúcida,
engarzada de sésamo;
espesos ñoquis a la crema de zapallo,
tan dulces que a la vez me calman y me caen mal;
carne argentina, su delicada sangre apenas más clara
que el vino.
Tomamos.
No tomamos lo suficiente.
Nos amamos,
pasamos hambre,
somos mezquinos.
Irrelevante la comida, extravagante,
prescindible, cara.
El cuerpo agradecido
de tener qué tragar
y desechar.
Volvemos en auto a casa.
Casi no hablamos.
Nos dormimos,
despertamos
con la panza vacía.


("astillero", trad. ezequiel zaidenwerg)

jueves, 14 de septiembre de 2017

Óscar Wong (1948 )

Estoy en ti



Estoy en ti
buscando vegetales en tu origen.
De tu vientre los musgos si levanto
el árbol humedeces
y transformas,
si canción o río desbordado
te yergues del ritmo
a las orillas.
Estoy en ti
-desnudo-
como niño que juega
a las auroras.
Reverbera la casa con tu nombre
compañera que fuerzas
a erigirme.
Materna niña
nuestra
vuestra,
heme aquí contigo
rescatando la hierba a los umbrales.



("no me quites paz")

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Elder Silva (1955 )

Proyecto de postal



En la fotografía hay una mancha oscura.
¿Una mosca? ¿Las patas de una mosca?
¿Las mandíbulas de una mosca justo
cuando abría el diafragma de la
cámara?
Tus ojos no quedaron
fijados para siempre en esa foto
a la cual te negabas.
Y ante la que
pusiste insostenible argumentos:
El acné. Las ojeras. El desarreglo
de los jeans.
Aunque imperfecta,
yo guardo esa fotografía entre otros
tantos papeles indelebles,
por si un día devengo entomólogo o
algo parecido,
y decido estudiar
el comportamiento de las moscas
con respecto a las vírgenes amadas,
o de cómo se frustran los poemas
en relación
a la KODAK, tu posterior olvido,
los insectos.


("el poeta ocasional")

martes, 12 de septiembre de 2017

Diego Roel (1980 )

Reja del lenguaje

                                               a jotaele andrade


Soledad, otra vez,
estás arriba y abajo, delante de mi cuerpo,
en el centro exacto de mi sangre.

Escucha la música que viene del pasado:
la bala se abrió como una flor en mi cabeza,
la bala hizo tres nidos en mi frente.

Me quebraron los ojos y los huesos.

Ya la órbita del sueño vierte el veneno
en toda palabra, en toda forma.
Ya la reja del lenguaje hunde su cuña,
clausura las vías del aliento.

Soledad, otra vez,
estás arriba y abajo.

Escucha la música que viene del pasado.

Recuerda:
la corriente que enlazó a dos almas
vence a la muerte y permanece.


("caína bella")

lunes, 11 de septiembre de 2017

Héctor Rojas Herazo (1920/2002 )

Un agujero



Le pregunté al tendero gordo,
con toda seriedad:
– ¿Usted es Dios, señor?
Y él me responde,
mientras corta trocitos de jamón,
mientras mueren
poco a poco sus ojos:
– No, no soy Dios, pero sí lo conozco.
–¿Cómo es él? – le pregunto.
Y el me responde: – Es así.
Y me da su tamaño, su peso, sus medidas.


("rua das pretas")

domingo, 10 de septiembre de 2017

Thomas Bernhard (1931/1989 )

Los que hoy están muertos



Los que hoy están muertos vienen a banquetes
te harían echar espuma del paladar y te parecería despreciable

la tierra que no te deja sentir el vino
y el verano y la dulce carne,
ni los maravillosos sótanos de los podridos
que dan sombra enteros a sus tumbas,
como si no aullaran junto al bosque los perros guardianes.

Surgidos de refugios podridos, como de los infiernos
de los padres, enterrados e inertes por la tristeza,
gritan en la noche los miembros muertos
de los hombres, aunque sus cuerpos
se pudrieron hace tiempo de la felicidad de morir y
sin brillo, porque fueron cubiertos
por sus tratantes y apenas se llenaron de  mar y de infamias.

Cómo cayeron las piedras sobre sus brazos,
que vivían por el júbilo y la alegría y querían
jarras llenas en los banquetes de los difuntos…
Música de los esqueletos radiantes
y hambre de lo efímero los empujó por los oscuros pasillos
como un ejército de veranos desmoronados
y en los valles se oían ruidos de guerreros mudos,
muertos por una piedra, un pene o una puta.

Los pasillos son tan profundos que no puedes atravesarlos
ni destruirlos con las carcajadas
de los príncipes y parturientas de la tierra,
y sus muslos resuenan como música en los establos miserables,
que llevan al encuentro de tu tormento
la cólera sorda de los animales.
Tracición, traición, o transitoriedad amarga
de la primavera tras los cascos grises y gastados
y ningún retoño de las tinieblas te lleva sobre las montañas.

Los he visto en invierno, y todavía hoy los veo,
llevando en sus pies impregnados de melancolía
y negras preocupaciones, bajar a las ciudades,
los lugares desgarrados sobre los que pasa un viento de verano
con su pureza, hacia valles enfermos, que extienden
al cielo su césped húmedo, hacia el mundo, hacia puertos,
tinieblas, campos cuyas semillas apestan
por los cielos vomitados del hombre; instantes
como musgo que, bajo la luna, vuelve al olvido,
a la jornada de algún albañil o alfarero.

De islas no hablaba nadie en la noche y nadie pagaba
cuando los posaderos imponían su tocino, las poesías
de la restauración, acumuladas sobre el río y oliendo
por la mucha miel y la mucha hambre de la tierra soñada,
en un mundo que sólo se asemejaba al tuyo en las entrañas;
no hablaban de cientos de casas, tumbas, colinas, puentes que eran
tu tristeza, ni de la belleza… pero todos se jactaban,
y sus sienes se hundían sin cesar y sin paz
en el olvido, en excrementos, y un agua, negra, que a nadie gustaba.


("caína bella", s/c al traductor)

sábado, 9 de septiembre de 2017

Yolanda Pantin (1954 )

El ciervo


Iba yo con mi hermano por el bosque,
cuando lo vi entre las ramas asomarse.

Puede verlo como era,
y él, mirarme:

macho, de alta cornamenta.

Aunque de noche,
los ojos clarearon en su estupor al verme.

Volvió la grupa,
temeroso.

Yo alcé el arma que llevaba
y apunté entre los cuernos.

Disparé. Y con ello la cabeza
se deshizo en el aire

 que había respirado.

Donde hubo belleza
quedó el cuerpo tendido

sobre la hierba.

Tomé el arma
y se la di a mi hermano.
“Ten”, le dije, “el rifle
con el que he matado sin deseo.”

Volví la espalda
y caminé hacia el auto

que había dejado
en el umbral del bosque.



("pájaros lanzallamas")

viernes, 8 de septiembre de 2017

Edna St. Vincent Millay (1892/1950 )

La tarde sobre los farallones



¡Voy a ser la cosa más feliz debajo del sol!
Tocaré a cientos de flores
sin tener que escoger una.
Voy a ver los farallones
y a las nubes absorta en la quietud
mirando cómo el viento
ferozmente aplasta las hierbas
viéndolas más tarde
levantarse nuevamente.
Y cuando las luces del pueblo
comiencen a encenderse
distinguiré cuál de entre ellas
es la luz de mi casa, entonces descenderé
despacio hasta el suelo.


(en muro fb de daniel montoly, trad. suya)

jueves, 7 de septiembre de 2017

John Ashbery (1927/2017 )

Dos escenas



Nos vemos como en realidad nos comportamos:
Desde cada esquina nos llega una singular ofrenda.
Llega el tren con su carga de alegría;
Las chispas que despide iluminan la mesa.
El destino guía al capitán, y eso es destino.
Hacía tiempo que no escuchábamos tantas noticias, ruido tal.
Era un día cálido y placentero.
«Te vemos en tu cabellera,
Aire que reposas en la cresta de los montes.»



Una fina lluvia engrasa la maquinaría del canal.
Este es quizá un día de común honestidad
Sin precedente en la historia de este mundo
Aunque sus vahos carezcan de un sello propio
Y estén tan secos como la miseria.
Indescriptibles unidades giran sobre un anciano
A la sombra azul de unas latas de pintura
Mientras sonrientes cadetes dicen: «En el crepúsculo

Todo tiene su hora, si sabes reconocerla».


("marcelo leites", trad. jeannette l. clariond)

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Gonçalo M. Tavares (1970 )

El error


Yo no cometo ese tipo de errores. Cometo otro tipo de errores.
(No cometer el error en un lado es cometer el error en otro. Porque hay un equilibrio entre las cosas. Hay dos lados que tienen cosas.)
Si no has fallado busca dónde no has fallado, porque no existe el no fallar; sólo existe la mirada al sitio donde no se falla.

Mira, entonces, a otro sitio. A tu espalda.


("pájaros lanzallamas", trad. antonio sáenz delgado)

martes, 5 de septiembre de 2017

Enrique Molina (1910/1997 )

Mientras corren los grandes días


Arde en las cosas un terror antiguo, un profundo y secreto soplo,
un ácido orgulloso y sombrío que llena las piedras de grandes agujeros,
y torna crueles las húmedas manzanas, los árboles que el sol consagró;
las lluvias entretejidas a los largos cabellos con salvajes perfumes
y su blanda y ondeante música;
los ropajes y los vanos objetos; la tierna madera dolorosa en los tensos violines
y honrada y sumisa en la paciente mesa, en el infausto ataúd,
a cuyo alrededor los ángeles impasibles y justos se reúnen a recoger su parte de muerte;
las frutas de yeso y la íntima lámpara donde el atardecer se condensa,
y los vestidos caen como un seco follaje a los pies de la mujer desnudándose,
abriéndose en quietos círculos en torno a sus tobillos como un espeso estanque
sobre el que la noche flamea y se ahonda, recogiendo ese cuerpo melodioso,
arrastrando las sombras tras los cristales y los sueños tras los semblantes dormidos;
en tanto, junto a la tibia habitación, el desolado viento plañe bajo las hojas de la hiedra.
¡Oh Tiempo! ¡Oh, enredadera pálida! ¡Oh, sagrada fatiga de vivir...!
Oh, estéril lumbre que en mi carne luchas! Tus puras hebras trepan por mis huesos,
envolviendo mis vértebras tu espuma de suave ondular.
Y así, a través de los rostros apacibles, del invariable giro del Verano,
a través de los muebles inmóviles y mansos, de las canciones de alegre esplendor,
todo habla al absorto e indefenso testigo, a las postreras sombras trepadoras,
de su incierta partida, de las manos transformándose en la gramilla estival.
Entonces mi corazón lleno de idolatría se despierta temblando,
como el que sueña que la sombra entra en él y su adorable carne se licúa
a un son lento y dulzón, poblado de flotantes animales y neblinas,
y pasa la yema de sus dedos por sus cejas, comprueba de nuevo
sus labios y mira una vez más sus desiertas rodillas,
acariciando en torno sus riquezas, sin penetrar su secreto,
mientras corren los grandes días sobre la tierra inmutable.



("el placard")

lunes, 4 de septiembre de 2017

Robert Hass (1941 )

Un cuento en torno al cuerpo



El joven compositor, huésped aquel verano en una colonia de artistas, la había estado observando toda una semana. Era japonesa, pintora, de unos sesenta años, y creyó que se había enamorado de ella. Le encantaba su trabajo, y su trabajo era la manera en que movía el cuerpo, usaba las manos, se le quedaba viendo a él directamente cuando ofrecía divertidas y consideradas respuestas a sus preguntas.  Una noche, de regreso del concierto, al llegar a su puerta, ella volteó a verlo y dijo: “Creo que te gustaría poseerme. A mí me gustaría también, pero he de decirte que me han hecho una doble mastectomía” y, al ver su perplejidad, “he perdido mis dos pechos”. El esplendor que él había llevado en el vientre y en la cavidad del pecho –como la música– se marchitó muy rápidamente, e hizo un esfuerzo para mirarla a los ojos cuando dijo: “Lo siento. No me creo capaz”. Regresó caminando a su propia cabaña entre los pinos, y en la mañana halló un pequeño tazón azul en el porche, junto a su puerta. Parecía lleno de pétalos de rosa, pero se dio cuenta al levantarlo que los pétalos de rosa sólo estaban encima; el resto del tazón –seguramente ella había barrido los rincones de su estudio– estaba lleno de abejas muertas.


("pájaros lanzallamas", trad. pura lópez colomé)

domingo, 3 de septiembre de 2017

Uriel Martínez (1950 )

Pensé...


Pensé leer los restos del café, pero te vi en el fondo negro; y tuve miedo de ti y de mí.

+++

Los miércoles me encomiendo a san Juan de la Cruz para escribir poemas de pelo.


(muro fb del autor)

sábado, 2 de septiembre de 2017

Miyó Vestrini (1938/1991 )

Los paredones de primavera



No enseñaré a mi hijo a trabajar la tierra
ni a oler la espiga
ni a cantar himnos.
Sabrá que no hay arroyos cristalinos
ni agua clara que beber.
Su mundo será de aguaceros infernales
y planicies oscuras.

De gritos y gemidos.
De sequedad en los ojos y la garganta.
De martirizados cuerpos que ya no podrán verlo ni oírlo.
Sabrá que no es bueno oír las voces de quienes exaltan el color del cielo.

Lo llevaré a Hiroshima. A Seveso. A Dachau.
Su piel caerá pedazo a pedazo frente al horror
y escuchará con pena el pájaro que canta,

la risa de los soldados
los escuadrones de la muerte
los paredones en primavera.

Tendrá la memoria que no tuvimos
                              y creerá en la violencia

                             de los que no creen en nada.


("pájaros lanzallamas")

viernes, 1 de septiembre de 2017

Luis Alberto de Cuenca (1950 )

Cómo te defendías de mí



Cómo te defiendes de mí.
Cómo resistes,
desde la torre de la ausencia,
agitando el pañuelo para siempre,
sin forma ni color,
humo tan sólo,
aérea y rígida en tu nube,
diciendo adiós al mundo y a mis brazos,
muerta y levísima.
Cómo te defiendes de mí.
Cómo, al fin, me derrotas
y me sepultas, también a mí,
en la tumba sin flores del olvido,
donde mis huesos no conozcan
la senda de tu cobardía.


("rua das pretas")

jueves, 31 de agosto de 2017

Arturo Corcuera (1935/2017 )

Fábula del caballo saliendo del Arca


                                                           a José Carlos Ramos



Piel de serpiente el arco iris anuncia el fin del diluvio.

Encalla el Arca en el Monte de Ararat.

Caen del cielo aerolitos de oro en forma de huevos.

El primero en salir al abrirse el portal es el caballo,

un caballo blanco, sin sombra, sin bridas. Corre ciego,

sin fatigarse, sin poderse detener. Monte abajo,

desciende, en desenfreno, perseguido por el espanto.

En su Carrera, echa espuma, sangran sus cascos, se le

salen los ojos… El eco devuelve el trote que va sin

destino, de risco en risco, por la montaña

solitaria…


("vallejo y co.)

miércoles, 30 de agosto de 2017

Billy Collins (1941 )

 Sin aliento



A algunos les gusta la montaña, a algunos la playa,

dice a cámara Jean-Paul Belmondo

en la escena inicial.


A algunos les gusta dormir bocarriba,

a algunos bocabajo,

pienso en mi cama:


algunos se acomodan como víctimas de homicidio

y yacen de espaldas la noche entera,

algunos flotan con el rostro hundido en el agua oscura.


Y están aquellos que como yo

prefieren dormir de lado,

las rodillas contra el pecho,


la cabeza apoyada en la curva de un brazo

y un suave puño rozando la barbilla,

justo el modo como quiero que me entierren:


hecho un ovillo en el ataúd,

vistiendo una fresca pijama de algodón,

una almohada bajo mi cráneo pesado.


Al cabo de una vida de alerta

y vigilancia nerviosa

estaré más que listo para dormir,


así que olviden el traje negro,

la absurda corbata

y las manos flojas y pálidas sobre el pecho.


Bájenme a mi letargo,

enroscado sobre mí mismo

como el feto más antiguo del mundo,


y mientras las vacas ven por encima del muro

del cementerio déjenme reposar aquí,

en mi pequeño dormitorio de tierra,


con las pestañas cubiertas de hielo

y las raíces de los árboles cada vez más cerca,

sin ningún sueño que vuelva a perturbarme.


("confabulario", versión mauricio montiel figueiras)

martes, 29 de agosto de 2017

Zbigniew Herbert (1924/1998 )

La gallina


La gallina es el mejor ejemplo de las consecuencias de una estrecha convivencia con los humanos. Perdió totalmente su ligereza de ave y su donaire. Su cola es un pegote plantado sobre un prominente trasero como un sombrerazo de mal gusto. Sus escasos momentos de arrobo, cuando se pone sobre una pata y sus membranosos párpados sellan sus ojos redondos, son de una repugnancia estremecedora. Añádase esa parodia de canto, entrecortados gritos de súplica sobre algo indescriptiblemente cómico: un redondeado, blanco, manchado huevo.


     La gallina me recuerda a ciertos poetas.


("pájaros lanzallamas", trad. xaverio ballester)

lunes, 28 de agosto de 2017

Donizete Galvao (1955/2014 )

El pozo


1

El pozo no es un hoyo con agua a cielo abierto,

sino cristal líquido, clavado en el lodo gris.



Cada día el pozo es uno y se transforma en otro:

a costa de tanto uso, cada mañana más nuevo.



Siempre otro es el baile de los círculos hasta el borde,

que poca piedra basta para infinitos movimientos.



La primera agua del pozo no sirve para el cántaro,

pues siempre tiene cisco, insectos o una capa de herrumbre.



Sin embargo, el fondo del pozo tiene bellezas de parto:

la mina lanza brotes de agua e insufla arena fina.



Si por la noche llueve, el pozo se enturbia como quien muere.

No amanece espejo y sí hoyo con agua sucia.



2

Beber agua del pozo, directamente, sin jarra, exige maña,

pues el cuenco de la mano no basta para quien tiene sed.



Un modo elegante de hacerle reverencia al pozo

es tirar el sombrero y sumergirlo, ahora transformado en vaso.



El sudor puede dar gusto a sal al agua dulce del sombrero,

pero lo que refresca la garganta, también la cabeza enfría.



Otro modo, es cuando hay cerca hojas de ñame.

El agua se desliza en el verde con su película de plata.



Y las gotas, en la cuerda floja, como acuáticas bailarinas,

bailan tan puras, que la gente siente pena de beberlas.



Otro modo más, es como se lanza el papa de cuerpo entero:

la boca besa el agua y, desde el fondo, otro ojo nos divisa.



Mientras engulle el agua, las costillas rozan el suelo.


No se sabe si el latir es de ella, tierra, o de él, corazón.


("vallejo y co., trad. joan navarro)

domingo, 27 de agosto de 2017

Uriel Martínez (1950 )

 Cuando vuelva



Cuando vuelva a Ítaca
no esperes flores,
no imagines chocolates
en mi alforja,
no supongas plumas
silenciosas en tus labios,
ni perfumes rozando
mi boca.
Imagina que vuelvo
no con piedras en la maleta,
ni con rastros de mi paso
por otros puertos,
pero traeré hojas secas
en cuadernos.

+++

Aquí



Aquí nunca hubo playa
si hubo olas fueron de piedra
si volaron alados eran de viento;
pero mares mares, nunca

Aquí caía la noche sin darnos
cuenta, se veía a oscuras
y no nos extrañaba;
todo era así, uniforme

Armonioso el sol, armonioso
el día, oscuro el cristal
con que se veía la lluvia,
todo, todo opaco.

Cuando el viento apagaba
velas, teas, quinqués,
nadie echaba de menos
las sombras proyectadas

en paredes de murciélagos,
los llantos de niños recortados,
los pasos del sueño;
no había planes 



(en muro fb del autor)

sábado, 26 de agosto de 2017

Ballerina Vargas Tinajero (1976 )

A veces de noche


Acaricio mi cabeza despacio
Como si esta mano no fuese mía
Y no sé quién es
Quién aparece pero
Su presencia me trae
El verano escondido en tu regazo
Un susurro de escamas de sal
El imposible descanso


("revista el humo")

viernes, 25 de agosto de 2017

Antonio Orihuela (1965 )

Me tomas de la mano...




Me tomas de la mano
y a mitad de un cigarro
me dices que la herida de la operación de hernia estrangulada
no termina de cerrar por falta de plaquetas en los glóbulos rojos,
que se te ha disparado el azúcar
y la tensión va a su puta bola
dispuesta a joderte el corazón en cualquier momento,
y además está lo del hígado, los pies, los pulmones...
y aun así
brilla en tus ojos
la extraña luz de los rebeldes.

Me dices que aquí no te va quedando nadie,
que tal vez te bajes al sur, con tus hijos,
definitivamente.

Me dices que España es una caverna
habitada por cuarenta millones de cadáveres.

Me dices que estás paseando por Picadilly
debajo de una gabardina
y llevas un ómnibus rojo en el bolsillo para tus hijos.

Me dices que en medio de la escasez y de las sombras
has decido casarte con una comunista
por la Iglesia.

Me dices que es domingo
y hombres sonrientes,
con un mundo nuevo en los corazones,
se agitan dentro de monos azules
y marchan hacia el Alcázar.

Me dices que estás jugando con metralla
en el último agujero de obús
en el Parque del Oeste
en el frente de Madrid.

Me dices que eres un niño,
pero yo
solo veo
a un hombre
que se está muriendo.


("rua das pretas")

jueves, 24 de agosto de 2017

Vicente Gallego (1963 )

 Octubre, 16



Despierto. Pesa el sol sobre mi rostro
y la arena ha tomado mi forma levemente.
Incorporo un momento la cabeza
y el cielo es todo mi horizonte,
un cielo de ningún color sino de cielo,
de cielo que yo veo en una vela,
la vela diminuta que recorta
y fija el universo en su contraste.
Y luego el mar,
el mar bajo la vela, ese mar que es inmenso
pues llega hasta mi vientre y no concluye.
Entre el cielo y el agua me detengo un instante,
y después me acomodo hasta quedar
sentado por completo.
El mar entonces me abandona, se retira,
y la arena se moja, avanza, se seca y se calienta
confluyendo en un punto y acercándose a mí,
pero un cangrejo cruza en ese instante
y mis ojos se van con el cangrejo,
y el cielo se hace rojo en su coraza,
y el mar se pierde y nada pesa.
Y al fijar la mirada atrapo el universo,
completo y detenido en su pasar efímero
a lomos de un cangrejo que lo arrastra,
sin saberlo, un segundo.

Y pienso que en las grandes creaciones
vida y arte no alientan en lo extenso,
sino en ese detalle que despierta
nuestro asombro.
El crustáceo se oculta
y nos apaga el mundo.

+++

Rogatorio

Por la esfera y la cruz
de perfección divinas,
por la idea de un alma
que nos salve en la muerte,
por el alma sin vida del que sufre
el silencio de Dios ante la saña
incomprensible y fría de sus dioses,
por esta soledad
planetaria y devota del amor,
por la arcana razón del sinsentido,
por el sueño de aquél
que en su vuelo encontró
el ciego pedernal de la vigilia;
porque no lo sabré, porque no me sabrá,
por lo que sí sabemos:
por la oscura ceniza
de la rosa de luz que pudo ser,
por el será y el fue
que son el nunca,
por el instante eterno de sentir
esta amarga piedad que es la alegría.


("poesi.as" + "life vest under your seat")

miércoles, 23 de agosto de 2017

Glauce Baldovin (1928/1995 )

Poema



Sus movimientos me incitan
me vuelven a la vida.
Tiemblo.
Palpito.
Y me urge ser mujer
amar sobre la hierba   los paredones     el asfalto
los puentes que unen a la muerte con la vida.


("emma gunst")

martes, 22 de agosto de 2017

Federico Díaz-Granados (1974 )

Hospedaje de paso



Nunca he conocido a los inquilinos de mi vida.
No he sabido cuándo salen, cuándo entran,
en qué estación desconocida descansan sus miserias.
Las mujeres han salido de este cuerpo a los portazos
quejándose de mi tristeza,
en algunas temporadas se han quejado de humedad
de mucho frío, de algún extraño moho en la alacena.
Se marchan siempre sin pagar los inquilinos de mi vida
y el patio queda nuevamente solo
en este hotel de paso donde siempre es de noche.


("el poeta ocasional")

lunes, 21 de agosto de 2017

Vladimir Holan (1905/1980 )

Un día por la mañana



Un día por la mañana, al abrir la puerta,
encontraste en el umbral los zapatos de baile.
Era para besarlos y tú lo hiciste enseguida
y volviste a sentir alegría después de tantos años,
todas las lágrimas largo tiempo contenidas
ascendieron a tu risa.
Luego te reíste y desde el alma rompiste a cantar
con la tranquilidad de la juventud...
No preguntaste qué hermosa
dejó los zapatos en el umbral.
Nunca lo averiguaste
y, sin embargo, de aquel feliz momento
aún vives con frecuencia...


("revista el humo", s/c al traductor)

domingo, 20 de agosto de 2017

Mario Trejo (1926/2012 )

Labios libres



Al cabo de las tierras y los días
de horarios y partidas y llegadas
y aeropuertos comidos por la niebla
enfermo de países y kilómetros
y rápidos hoteles compartidos

Luego de esperas
prisas
y rostros y paisajes diferentes
y seres encandilados por el olvido
o abiertamente besados por la vida

Después de aquella amada
y esa otra apenas entrevista
mujeres cogidas por mi soledad
y ahogadas por las bellas catástrofes

Luego de la violencia y el deseo
de comenzarlo todo nuevamente
y los errores
y los malentendidos cotidianos
y los hábitos torrenciales del trópico
y noches acariciadas por el alcohol
y tabaco fumado con tanta incertidumbre

Al cabo de un nombre que no me atrevo a decir
y de alguien que yo llamaba Irene
de cierta voz
cierta manera de clavar los ojos
al cabo de mi fe en el entendimiento de los hombres
y en el corazón de ciudades y pueblos
que nunca sabrán de mí

Luego de tanta tentativa de huirme o enfrentarme
y comprender que estoy solo
pero no estoy solo
al cabo de amores corroídos
y límites violados
y de la certidumbre de que toda la vida
no es más que los escombros
de otra que debió haber sido

Al cabo del hachazo irreparable del tiempo
sólo puedo blandir estas palabras
esta obstinación de años y distancias
que se llama poesía


("otra iglesia es imposible")

sábado, 19 de agosto de 2017

Cristian Aliaga (1962 )

Fuegos que la noche apaga



Al que canta mientras
se queman sus criaturas,
porque no lo sabe, porque no
siente el olor;

al que barre con la lengua
la alfombra de los dueños,
porque no puede, porque no
sabe si hay una técnica mejor;

al que se estira sin palabras
a pedir lo que no van a darle,
porque no entiende, porque no
quiere saber que no habrá;

al que enciende los fuegos
que la noche apaga,
porque aprecia la luz, porque no
olvida el calor que extravió.

Para esos escribo, que no
se detendrán a leer.


("rua das pretas")

viernes, 18 de agosto de 2017

Claudia Masin (1972 )

La lluvia



¿Viste cómo llueve? Llovió así toda la noche
y a cada cierto tiempo yo te hablaba, estuvieras donde estuvieras,
aunque fuera en el extremo más inalcanzable
de la tierra. Cuando llueve así, toda la noche, te decía
pareciera que el mundo fuera a desprenderse de su eje,
pero la sorpresa más inmensa es que el vendaval termina
y todo permanece como estaba, apenas un poco de desorden
que lentamente se transforma en armonía.
Desde niños, vivimos sobreviviendo a catástrofes como ésa,
a los efectos de lo que tendría que haber pasado y no pasó:
que la casa se inunde y nuestras cosas se pierdan
arrastradas por la marea sucia, entre piedras y palos
y restos de animales, un desperdicio más lo que hasta entonces
ha sido nuestra historia, los objetos
que confirman que somos seres físicos y no un soplo
filtrándose desde afuera de esa vida brutal de la materia
que no se detiene jamás para incluirnos. ¿Soñaste alguna vez,
cuando llega la violencia del aguacero,
con que el río se salga de su cauce para siempre y nos empuje,
soñaste con la noche en que el rayo finalmente nos alcance,
descalzos bajo la luz, como esperando saber algo
que sólo el impacto de una fuerza sobre el cuerpo
podría revelarnos? Pero el rayo no cae, no cayó
y al día siguiente todo sigue a salvo en el mismo lugar.
Ese es el mayor desastre que conozco: haber estado al borde,
una noche, de que nos fuera concedida una verdad
extraordinaria, y al amanecer darnos cuenta
de que somos los mismos y no sabemos nada
que no supiéramos ya.


("el poeta ocasional")

jueves, 17 de agosto de 2017

Clara Fernández Moreno (1930 )

Mujer que llora



ella llora con ojos anegados como esos patios
por donde corren las grandes lluvias
o las paredes en que las tormentas resbalan
extendidamente
el ancho de una mano sobre su nivel

sus pestañas son breves aleros
donde el agua se acumula
resbala sobre las mejillas
toma la forma de la cara
cubre cada pliegue
baja sobre los labios
entre los labios y el mentón
hasta llegar al encuentro de garganta y nuca

está impregnada entre las ropas
las frentes de otros apoyadas en las suyas
no la calman
una voz cálida la desata
moja con lágrimas plomizas un pañuelo calado
llora ávidamente
estirando sus pelos
enjuta y apagada
con duelo
con lujuria

es que su llanto empieza en los tobillos
sube por las caderas
trepa
y le toma el pecho
hasta sentirlo fundido en láminas que se esparcen
como olas que poco a poco se acercan y mueren
a nuestros pies en la arena de las playas
y la arena las absorbe
hasta que queda fría y húmeda
se puede caminar
y las pisadas no se pierden

ella sigue llorando
va a caballo
va a pie
en la puerta
abriendo la puerta
por las escaleras
cada piso
el primero y el tercero
el segundo y el quinto
al firmar una carta
al bañarse
contra los pianos
junto a los retratos
tapando la voz de quienes le hablan de amor
con los puños en los ojos
con los zapatos plateados
con el otro vestido
en la enorme luz de la noche abierta
en el bosque entre estatuas
en el piso de las estrellas
llora por un modo de ser
una apostura
por un hombre que la mira entre mármoles con su vestido
griego

está apoyada en un ángulo
sus manos corren su frente
su brazo es un giro
su blusa es de satén
está brillante
tiene el corpiño mojado
está desnuda
está en el suelo
está vestida
no tiene ropa
tiene la camisa celeste
la espalda angosta
la voz quebrada
del que cruza y se va
del que parte y no vuelve


("marcelo leites")

miércoles, 16 de agosto de 2017

Nira Etchenique (1926/2005 )

Aquí me tienes


Aquí me tienes. ¿Recuerdas…? Así te dije.

No tienes que tomarme porque tuya soy desde hace siglos.

Desde el primer hombre y la primera mujer.
Nuestra historia no empieza…
¡Si los años lo saben de hace tanto…!

La escribimos nosotros; sí, nosotros;
otra carne, otra luz, otra distancia,
pero tu alma y la mía siempre fueron.
Tuya soy; desde el aire y la tumba, tuya soy;
desde el soplo primero de la vida
hasta el poderoso misterio de la nada.

No tienes que tomarme;
estoy en ti como puedes estarlo tú en ti mismo;
así estoy, porque existes, simplemente…

Lo nuestro no comienza…
con el primer latido de la tierra
mi piel y mi sueño fueron tuyos,
y heredados a través de los paisajes,
modelados por los siglos,
por las piedras durísimas y tristes de las horas,
aquí están…

Aquí están, piel y sueño de tu piel y sueño;
aquí están, en la arteria vital de tu silencio
y en el canto socavado de tu sangre.

Aquí me tienes.
Tuya soy sin razones y sin gestos;
así, simplemente, porque siempre,

desde siglos y siglos tuya fui…

+++

Sin amor

Si por lo menos
no hubieras dicho que me amabas,
si sólo hubieras dibujado con tu mano cabal
la mansedumbre de mi cuerpo,
si me hubieras asaltado en silencio,
como el agua,
si hubieras venido a mí como un sonámbulo,
todo pulso, y calor, y piel, y lengua.

Si por lo menos
no hubieras dicho que me amabas,
esta noche
esta noche tan amarga
me sería más fácil caminarla.

Caminarla sin ti que estás mordido
como pan de vagabundo en la ventana,
caminarla sin ti, que te has herido
como pájaro de vientre prolongado.

Si por lo menos
no hubieras dicho que me amabas,
si sólo hubieras llegado con tu hoy
simple y rotundo como un cero
y nada más, y nada de tu ayer y tu castigo,
y tu culpa y tu viejo carro uncido.

Si me hubieras penetrado sin palabras,
sólo y único, en silencio, acorazado.
Si me hubieras medido con tu carne
con la boca afirmada a la moneda,
 si me hubieras logrado sin hablarme…

Si por lo menos
no hubieras dicho que me amabas,
si sólo hubieras descendido oscuro
y anónimo y feroz y enmudecido,
qué fácil caminar por esta noche
de ciudad dilatada en bocacalles.

 Qué fácil detenerse en las esquinas
y en las manos que juegan a ser rosas
sobre el límpido cristal de las vidrieras
¡Qué fácil el otoño y el olvido!


("poemas de amor"+ "no me quites paz")

martes, 15 de agosto de 2017

Claudio Magris (1939 )

Marieluise Fleisser


El encuentro con Brecht fue para la escritora una fortuna intelectual y, probablemente, un infortunio existencial. En su relación sentimental con Brecht, de quien la Fleisser sintió la ardiente necesidad de distanciarse, la autora vivió y sufrió esa dominación masculina y esa sujeción femenina denunciadas por su arte, esa obligada mezcla de colaboración y subordinación, cultura y sexualidad, dedicación visceral y visceral rebelión que excluye la igualdad y acepta a priori, incluso protestando con rabia, la fatalidad de la violencia masculina sobre la mujer. Brecht, escribe la Fleisser, consumía a las personas y ella no escapó a ese papel de objeto de consumo.


("El Danubio", anagrama, tr. de joaquín jordá)

lunes, 14 de agosto de 2017

Lêdo Ivo (1924/2012 )

Escuchar


Que nazca el día y de nuevo venga
a ofrecerme sus migajas:
eso pido a la noche casi extinta
y a la nube enrojecida suspendida del cielo como un globo.
Cuando surge la aurora comienzo a caminar
en dirección a las grandes claridades.
Hasta que anochezca escucharé
el torbellino de las voces que tropiezan en el aire
como crujido de cristales rotos.
¿Soy un mudo entre quienes hablan o quien habla entre los mudos?
Espero a que los hombres callen como calla el mar entre mareas
y se enciendan de nuevo los fuegos terrestres.
¿Soy un extranjero entre la multitud que camina
buscando los autobuses y los trenes jadeantes que avanzan en la niebla
o es esta mi patria, burbujeante e imperfecta?
La noche se abre como cola de pavo real
y yo soy un hijo de la noche y sé escuchar
el silencio que desciende de las estrellas.
El privilegio de estar solo me será devuelto
como única recompensa a mí reservada.
Dormiré, soñaré y aguardaré la aurora
para ir junto a ella al encuentro de los hombres
y escuchar de nuevo el lenguaje del día.


("life vest under your seat", s/c al traductor)

domingo, 13 de agosto de 2017

Uriel Martínez (1950 )

Aguja de arria



Me encontré un instructivo
para escribir un poema;
pero no tengo una aguja
de arria para abrir
páginas de doble raya,
ni un desarmador de cruceta
para comprimir la lengua,
ni un muelle desde donde
apreciar el vapor que va
sin rumbo por las líneas
de papel pautado,
tampoco cinta de aislar
ni Resistol 5000 a la mano.

Opté por último abandonar
el instructivo debajo del colchón.


(fb del autor)

sábado, 12 de agosto de 2017

Leonardo Sanhueza (1974 )

Cómo escribí Pedro Páramo


Nunca me han gustado las playas, salvo una
que me hicieron a la medida, con botones de hueso
y un pingüino muerto al que picar con un palo:
¿Estás muerto? —Oh, sí, y quiero más.
Había un ex lobero, un doble de Melville,
que hablaba de las olas, de su continuidad,
y luego se estrujaba un limón en los ojos
para tenerlos más azules que un domingo
porque quién sabe, porque tal vez, porque a la vuelta
de la esquina. Como el pingüino, exactamente.
Entonces mi madre descorría las cortinas
de un solo golpe, chasquido de metal contra metal,
para anunciar que la cuarentena había terminado:
Nos vamos al mar, enano. Y partíamos, al fin,
a la playa que quiero por sobre todas las cosas.


("pájaros lanzallamas")

viernes, 11 de agosto de 2017

Josep M. Rodríguez (1976 )

Morgue





                                                                       El final es de donde                                                                                           arrancamos.


                                                                                      T.S.ELIOT

 Porque todos los cuerpos

encierran una historia,



quisiste ser forense.



Así aprendiste que la soledad

es la piel fría                                                                                                                                                            de una vieja puta



y que el amor

se hace más duradero dentro de un tatuaje:



los ojos leen aquello que las palabras tocan.

Y el silencio                                                                                                                                                             anuncia la amplitud,



la vastedad de lo que no conoces.



¿Alguna vez pensaste que tu cuerpo

es sólo la envoltura

del gusano de seda de la muerte?



Su crisálida deja tras de sí,

tumbado en la camilla,




un cadáver                                                                                                                                                          abierto.


("círculo de poesía")

jueves, 10 de agosto de 2017

Ángela Figuera Aymerich (1902/1984 )

Cañaveral


Entre las cañas tendida;
sola y perdida en las cañas.  

¿Quién me cerraba los ojos,  
que, solos, se me cerraban?  

¿Quién me sorbía en los labios
zumo de miel sin palabras?    

¿Quién me derribó y me tuvo
sola y perdida en las cañas?

¿Quién me apuñaló con besos
el ave de la garganta?    

¿Quién me estremeció los senos    
con tacto de tierra y ascua?  

¿Qué toro embistió en el ruedo
de mi cintura cerrada?  

¿Quién me esponjó las caderas      
con levadura de ansias?

¿Qué piedra de eternidad
me hincaron en las entrañas?

¿Quién me desató la sangre  
que así se me derramaba?      

...Aquella tarde de Julio,
sola y perdida en las cañas.


("no me quites paz")

miércoles, 9 de agosto de 2017

Sam Shepard (1942/2017 )

Salen de Winnemucca


Salen de Winnemucca a toda prisa
El padre guardándose en los bolsillos los mil dólares
                                                   que ha ganado al póker
El Hijo rogándole que le deje un Dólar de Plata
Sólo para tocar el Águila
El Padre diciéndole al Hijo que diga cara o cruz
mientras el coche ruge lanzado por la Highwey 80

El Hijo diciendo cruz y sale cruz
cuando la moneda cae en medio del mapa de Nevada.


("crónicas de motel", anagrama. trad. enrique murillo)

martes, 8 de agosto de 2017

José María Zonta (1961 )

Uno sale del trabajo


Uno sale del trabajo proporcionalmente feliz,
ojos contaminados
y compra unos vasos
casualmente dos.
Paga impuestos
recibe malas noticias y contra enfermedades.
Uno piensa improperios
para callárselos,
no acaba de entender la íntima relación
entre la juventud y la muerte.
Uno estudia filosofía
porque entiende que la vida es un tranvía,
recibe la lección y no la enciende,
uno es totalmente libre de hacer lo que quiera
dentro de su jaula.
Uno grita, quiere amar,
toma una cerveza,
no recoge el guante que dios le tira.
Envuelve la noche en hojas de soledad
y se aposenta en los bordes de alguna canción.
Uno hace esto y cree que es vivir,
pero se engaña quedamente.
Hasta que una mujer lo mira
lo aplaca, lo prende,
le atraganta la vida en los ojos.
Entonces uno ríe de sí
controla los gastos
ya no envidia a los gatos
y esparce amor.


("rua das pretas"

lunes, 7 de agosto de 2017

José María Cumbreño (1972 )

Identidad


Durante años, la ropa que me he puesto la he heredado de mi hermano mayor.
Mi nombre me lo pusieron por mi abuelo.
El primer coche que conduje era de segunda mano.
La primera mujer que me besó ya había besado a otros.
La casa en la que vivo es de alquiler.
Todo lo que escriba ya lo habrá escrito alguien mucho antes y mucho mejor.
El hermano de mi hija no es hijo mío.

Su padre hace como si no lo fuera y quien no es su padre se esfuerza por aprender a serlo.



Cosas que me sacan de quicio

Que en el supermercado sea yo la única
que se ponga guantes para coger los tomates
y la fruta.
Las espabiladas que intentan colarse.
Que el gilipollas de turno me pregunte si me ha gustado.
Tener que depilarme las axilas.
Ir a ducharme y que no haya agua.
Haberlo organizado todo y que mi jefe
me desbarate los planes en un minuto.
Que algún imbécil me suelte lo de lo nuestro
no puede ser porque eres mucha mujer para
mí y tú te mereces algo mejor.
La regla (cuando viene).
La regla (cuando no viene).
Estar continuamente a dieta y que ni se note.
Los pelos en la bañera.
Los pelos en la cama.
Los pelos.
Seguir viviendo con mis padres.
Que un tío en la discoteca me pregunte la edad que tengo.
La cara que pone cuando se la digo.
Quemarme la lengua con el café.
El pestazo a tabaco en la ropa.
La resaca de los domingos por la mañana.
No acordarme de nada de lo que hice la noche anterior.
La talla de mis pantalones
Que todavía me salgan granos.
Mirarme al espejo y preguntarme para qué coño voy al gimnasio.
Salir siempre en las fotos con los ojos cerrados.
Estas tetazas que tengo.
Que los novios de mis amigas me las miren cuando ellas van al servicio.
Mi nombre.
Los cereales con fibra.
Los cereales bajos en calorías.
Que mi madre me repita cada dos por tres que, como me descuide,
se me va a pasar el arroz.
Saber que encima tiene razón.
Las oposiciones.
Los anuncios de cremas contra la celulitis.
Cumplir años.
Ser incapaz de dejar de echar de menos al cabrón de Miguel.



("revista el humo" y "rua das pretas")


domingo, 6 de agosto de 2017

Uriel Martínez (1950 )



Pessoa huele lirios


Algún día me sorprenderá la luz
de un implacable atardecer y
no habré -para entonces, aún-
terminado de ordenar mis papeles...
Pero luego, en el adormecer previo
de las dos a las cinco,
me habré propuesto ordenarlos,
de ser posible, en cronológico.
De pie, junto a la ventana más
prójima al cielo, con una taza,
una cuchara y más papeles
en mente, caeré en cuenta
de que ya no tengo cigarros.
Y saldré de mí y pediré
otra moción antes de que la luz
decline su presencia y llegaré
a la esquina a comprar un paquete.

Algún día me sorprenderá
la piedad mortecina de una luz
antes de concluir la búsqueda
de todos, todos mis enmarañados cuadernos,
mis secretos papeles.


("aleph", no. 1, cuaderno cultural del museo biblioteca pape, monclova, coahuila, méxico, 1984)