martes, 22 de agosto de 2017

Federico Díaz-Granados (1974 )

Hospedaje de paso



Nunca he conocido a los inquilinos de mi vida.
No he sabido cuándo salen, cuándo entran,
en qué estación desconocida descansan sus miserias.
Las mujeres han salido de este cuerpo a los portazos
quejándose de mi tristeza,
en algunas temporadas se han quejado de humedad
de mucho frío, de algún extraño moho en la alacena.
Se marchan siempre sin pagar los inquilinos de mi vida
y el patio queda nuevamente solo
en este hotel de paso donde siempre es de noche.


("el poeta ocasional")

lunes, 21 de agosto de 2017

Vladimir Holan (1905/1980 )

Un día por la mañana



Un día por la mañana, al abrir la puerta,
encontraste en el umbral los zapatos de baile.
Era para besarlos y tú lo hiciste enseguida
y volviste a sentir alegría después de tantos años,
todas las lágrimas largo tiempo contenidas
ascendieron a tu risa.
Luego te reíste y desde el alma rompiste a cantar
con la tranquilidad de la juventud...
No preguntaste qué hermosa
dejó los zapatos en el umbral.
Nunca lo averiguaste
y, sin embargo, de aquel feliz momento
aún vives con frecuencia...


("revista el humo", s/c al traductor)

domingo, 20 de agosto de 2017

Mario Trejo (1926/2012 )

Labios libres



Al cabo de las tierras y los días
de horarios y partidas y llegadas
y aeropuertos comidos por la niebla
enfermo de países y kilómetros
y rápidos hoteles compartidos

Luego de esperas
prisas
y rostros y paisajes diferentes
y seres encandilados por el olvido
o abiertamente besados por la vida

Después de aquella amada
y esa otra apenas entrevista
mujeres cogidas por mi soledad
y ahogadas por las bellas catástrofes

Luego de la violencia y el deseo
de comenzarlo todo nuevamente
y los errores
y los malentendidos cotidianos
y los hábitos torrenciales del trópico
y noches acariciadas por el alcohol
y tabaco fumado con tanta incertidumbre

Al cabo de un nombre que no me atrevo a decir
y de alguien que yo llamaba Irene
de cierta voz
cierta manera de clavar los ojos
al cabo de mi fe en el entendimiento de los hombres
y en el corazón de ciudades y pueblos
que nunca sabrán de mí

Luego de tanta tentativa de huirme o enfrentarme
y comprender que estoy solo
pero no estoy solo
al cabo de amores corroídos
y límites violados
y de la certidumbre de que toda la vida
no es más que los escombros
de otra que debió haber sido

Al cabo del hachazo irreparable del tiempo
sólo puedo blandir estas palabras
esta obstinación de años y distancias
que se llama poesía


("otra iglesia es imposible")

sábado, 19 de agosto de 2017

Cristian Aliaga (1962 )

Fuegos que la noche apaga



Al que canta mientras
se queman sus criaturas,
porque no lo sabe, porque no
siente el olor;

al que barre con la lengua
la alfombra de los dueños,
porque no puede, porque no
sabe si hay una técnica mejor;

al que se estira sin palabras
a pedir lo que no van a darle,
porque no entiende, porque no
quiere saber que no habrá;

al que enciende los fuegos
que la noche apaga,
porque aprecia la luz, porque no
olvida el calor que extravió.

Para esos escribo, que no
se detendrán a leer.


("rua das pretas")

viernes, 18 de agosto de 2017

Claudia Masin (1972 )

La lluvia



¿Viste cómo llueve? Llovió así toda la noche
y a cada cierto tiempo yo te hablaba, estuvieras donde estuvieras,
aunque fuera en el extremo más inalcanzable
de la tierra. Cuando llueve así, toda la noche, te decía
pareciera que el mundo fuera a desprenderse de su eje,
pero la sorpresa más inmensa es que el vendaval termina
y todo permanece como estaba, apenas un poco de desorden
que lentamente se transforma en armonía.
Desde niños, vivimos sobreviviendo a catástrofes como ésa,
a los efectos de lo que tendría que haber pasado y no pasó:
que la casa se inunde y nuestras cosas se pierdan
arrastradas por la marea sucia, entre piedras y palos
y restos de animales, un desperdicio más lo que hasta entonces
ha sido nuestra historia, los objetos
que confirman que somos seres físicos y no un soplo
filtrándose desde afuera de esa vida brutal de la materia
que no se detiene jamás para incluirnos. ¿Soñaste alguna vez,
cuando llega la violencia del aguacero,
con que el río se salga de su cauce para siempre y nos empuje,
soñaste con la noche en que el rayo finalmente nos alcance,
descalzos bajo la luz, como esperando saber algo
que sólo el impacto de una fuerza sobre el cuerpo
podría revelarnos? Pero el rayo no cae, no cayó
y al día siguiente todo sigue a salvo en el mismo lugar.
Ese es el mayor desastre que conozco: haber estado al borde,
una noche, de que nos fuera concedida una verdad
extraordinaria, y al amanecer darnos cuenta
de que somos los mismos y no sabemos nada
que no supiéramos ya.


("el poeta ocasional")

jueves, 17 de agosto de 2017

Clara Fernández Moreno (1930 )

Mujer que llora



ella llora con ojos anegados como esos patios
por donde corren las grandes lluvias
o las paredes en que las tormentas resbalan
extendidamente
el ancho de una mano sobre su nivel

sus pestañas son breves aleros
donde el agua se acumula
resbala sobre las mejillas
toma la forma de la cara
cubre cada pliegue
baja sobre los labios
entre los labios y el mentón
hasta llegar al encuentro de garganta y nuca

está impregnada entre las ropas
las frentes de otros apoyadas en las suyas
no la calman
una voz cálida la desata
moja con lágrimas plomizas un pañuelo calado
llora ávidamente
estirando sus pelos
enjuta y apagada
con duelo
con lujuria

es que su llanto empieza en los tobillos
sube por las caderas
trepa
y le toma el pecho
hasta sentirlo fundido en láminas que se esparcen
como olas que poco a poco se acercan y mueren
a nuestros pies en la arena de las playas
y la arena las absorbe
hasta que queda fría y húmeda
se puede caminar
y las pisadas no se pierden

ella sigue llorando
va a caballo
va a pie
en la puerta
abriendo la puerta
por las escaleras
cada piso
el primero y el tercero
el segundo y el quinto
al firmar una carta
al bañarse
contra los pianos
junto a los retratos
tapando la voz de quienes le hablan de amor
con los puños en los ojos
con los zapatos plateados
con el otro vestido
en la enorme luz de la noche abierta
en el bosque entre estatuas
en el piso de las estrellas
llora por un modo de ser
una apostura
por un hombre que la mira entre mármoles con su vestido
griego

está apoyada en un ángulo
sus manos corren su frente
su brazo es un giro
su blusa es de satén
está brillante
tiene el corpiño mojado
está desnuda
está en el suelo
está vestida
no tiene ropa
tiene la camisa celeste
la espalda angosta
la voz quebrada
del que cruza y se va
del que parte y no vuelve


("marcelo leites")

miércoles, 16 de agosto de 2017

Nira Etchenique (1926/2005 )

Aquí me tienes


Aquí me tienes. ¿Recuerdas…? Así te dije.

No tienes que tomarme porque tuya soy desde hace siglos.

Desde el primer hombre y la primera mujer.
Nuestra historia no empieza…
¡Si los años lo saben de hace tanto…!

La escribimos nosotros; sí, nosotros;
otra carne, otra luz, otra distancia,
pero tu alma y la mía siempre fueron.
Tuya soy; desde el aire y la tumba, tuya soy;
desde el soplo primero de la vida
hasta el poderoso misterio de la nada.

No tienes que tomarme;
estoy en ti como puedes estarlo tú en ti mismo;
así estoy, porque existes, simplemente…

Lo nuestro no comienza…
con el primer latido de la tierra
mi piel y mi sueño fueron tuyos,
y heredados a través de los paisajes,
modelados por los siglos,
por las piedras durísimas y tristes de las horas,
aquí están…

Aquí están, piel y sueño de tu piel y sueño;
aquí están, en la arteria vital de tu silencio
y en el canto socavado de tu sangre.

Aquí me tienes.
Tuya soy sin razones y sin gestos;
así, simplemente, porque siempre,

desde siglos y siglos tuya fui…

+++

Sin amor

Si por lo menos
no hubieras dicho que me amabas,
si sólo hubieras dibujado con tu mano cabal
la mansedumbre de mi cuerpo,
si me hubieras asaltado en silencio,
como el agua,
si hubieras venido a mí como un sonámbulo,
todo pulso, y calor, y piel, y lengua.

Si por lo menos
no hubieras dicho que me amabas,
esta noche
esta noche tan amarga
me sería más fácil caminarla.

Caminarla sin ti que estás mordido
como pan de vagabundo en la ventana,
caminarla sin ti, que te has herido
como pájaro de vientre prolongado.

Si por lo menos
no hubieras dicho que me amabas,
si sólo hubieras llegado con tu hoy
simple y rotundo como un cero
y nada más, y nada de tu ayer y tu castigo,
y tu culpa y tu viejo carro uncido.

Si me hubieras penetrado sin palabras,
sólo y único, en silencio, acorazado.
Si me hubieras medido con tu carne
con la boca afirmada a la moneda,
 si me hubieras logrado sin hablarme…

Si por lo menos
no hubieras dicho que me amabas,
si sólo hubieras descendido oscuro
y anónimo y feroz y enmudecido,
qué fácil caminar por esta noche
de ciudad dilatada en bocacalles.

 Qué fácil detenerse en las esquinas
y en las manos que juegan a ser rosas
sobre el límpido cristal de las vidrieras
¡Qué fácil el otoño y el olvido!


("poemas de amor"+ "no me quites paz")

martes, 15 de agosto de 2017

Claudio Magris (1939 )

Marieluise Fleisser


El encuentro con Brecht fue para la escritora una fortuna intelectual y, probablemente, un infortunio existencial. En su relación sentimental con Brecht, de quien la Fleisser sintió la ardiente necesidad de distanciarse, la autora vivió y sufrió esa dominación masculina y esa sujeción femenina denunciadas por su arte, esa obligada mezcla de colaboración y subordinación, cultura y sexualidad, dedicación visceral y visceral rebelión que excluye la igualdad y acepta a priori, incluso protestando con rabia, la fatalidad de la violencia masculina sobre la mujer. Brecht, escribe la Fleisser, consumía a las personas y ella no escapó a ese papel de objeto de consumo.


("El Danubio", anagrama, tr. de joaquín jordá)

lunes, 14 de agosto de 2017

Lêdo Ivo (1924/2012 )

Escuchar


Que nazca el día y de nuevo venga
a ofrecerme sus migajas:
eso pido a la noche casi extinta
y a la nube enrojecida suspendida del cielo como un globo.
Cuando surge la aurora comienzo a caminar
en dirección a las grandes claridades.
Hasta que anochezca escucharé
el torbellino de las voces que tropiezan en el aire
como crujido de cristales rotos.
¿Soy un mudo entre quienes hablan o quien habla entre los mudos?
Espero a que los hombres callen como calla el mar entre mareas
y se enciendan de nuevo los fuegos terrestres.
¿Soy un extranjero entre la multitud que camina
buscando los autobuses y los trenes jadeantes que avanzan en la niebla
o es esta mi patria, burbujeante e imperfecta?
La noche se abre como cola de pavo real
y yo soy un hijo de la noche y sé escuchar
el silencio que desciende de las estrellas.
El privilegio de estar solo me será devuelto
como única recompensa a mí reservada.
Dormiré, soñaré y aguardaré la aurora
para ir junto a ella al encuentro de los hombres
y escuchar de nuevo el lenguaje del día.


("life vest under your seat", s/c al traductor)

domingo, 13 de agosto de 2017

Uriel Martínez (1950 )

Aguja de arria



Me encontré un instructivo
para escribir un poema;
pero no tengo una aguja
de arria para abrir
páginas de doble raya,
ni un desarmador de cruceta
para comprimir la lengua,
ni un muelle desde donde
apreciar el vapor que va
sin rumbo por las líneas
de papel pautado,
tampoco cinta de aislar
ni Resistol 5000 a la mano.

Opté por último abandonar
el instructivo debajo del colchón.


(fb del autor)

sábado, 12 de agosto de 2017

Leonardo Sanhueza (1974 )

Cómo escribí Pedro Páramo


Nunca me han gustado las playas, salvo una
que me hicieron a la medida, con botones de hueso
y un pingüino muerto al que picar con un palo:
¿Estás muerto? —Oh, sí, y quiero más.
Había un ex lobero, un doble de Melville,
que hablaba de las olas, de su continuidad,
y luego se estrujaba un limón en los ojos
para tenerlos más azules que un domingo
porque quién sabe, porque tal vez, porque a la vuelta
de la esquina. Como el pingüino, exactamente.
Entonces mi madre descorría las cortinas
de un solo golpe, chasquido de metal contra metal,
para anunciar que la cuarentena había terminado:
Nos vamos al mar, enano. Y partíamos, al fin,
a la playa que quiero por sobre todas las cosas.


("pájaros lanzallamas")

viernes, 11 de agosto de 2017

Josep M. Rodríguez (1976 )

Morgue





                                                                       El final es de donde                                                                                           arrancamos.


                                                                                      T.S.ELIOT

 Porque todos los cuerpos

encierran una historia,



quisiste ser forense.



Así aprendiste que la soledad

es la piel fría                                                                                                                                                            de una vieja puta



y que el amor

se hace más duradero dentro de un tatuaje:



los ojos leen aquello que las palabras tocan.

Y el silencio                                                                                                                                                             anuncia la amplitud,



la vastedad de lo que no conoces.



¿Alguna vez pensaste que tu cuerpo

es sólo la envoltura

del gusano de seda de la muerte?



Su crisálida deja tras de sí,

tumbado en la camilla,




un cadáver                                                                                                                                                          abierto.


("círculo de poesía")

jueves, 10 de agosto de 2017

Ángela Figuera Aymerich (1902/1984 )

Cañaveral


Entre las cañas tendida;
sola y perdida en las cañas.  

¿Quién me cerraba los ojos,  
que, solos, se me cerraban?  

¿Quién me sorbía en los labios
zumo de miel sin palabras?    

¿Quién me derribó y me tuvo
sola y perdida en las cañas?

¿Quién me apuñaló con besos
el ave de la garganta?    

¿Quién me estremeció los senos    
con tacto de tierra y ascua?  

¿Qué toro embistió en el ruedo
de mi cintura cerrada?  

¿Quién me esponjó las caderas      
con levadura de ansias?

¿Qué piedra de eternidad
me hincaron en las entrañas?

¿Quién me desató la sangre  
que así se me derramaba?      

...Aquella tarde de Julio,
sola y perdida en las cañas.


("no me quites paz")

miércoles, 9 de agosto de 2017

Sam Shepard (1942/2017 )

Salen de Winnemucca


Salen de Winnemucca a toda prisa
El padre guardándose en los bolsillos los mil dólares
                                                   que ha ganado al póker
El Hijo rogándole que le deje un Dólar de Plata
Sólo para tocar el Águila
El Padre diciéndole al Hijo que diga cara o cruz
mientras el coche ruge lanzado por la Highwey 80

El Hijo diciendo cruz y sale cruz
cuando la moneda cae en medio del mapa de Nevada.


("crónicas de motel", anagrama. trad. enrique murillo)

martes, 8 de agosto de 2017

José María Zonta (1961 )

Uno sale del trabajo


Uno sale del trabajo proporcionalmente feliz,
ojos contaminados
y compra unos vasos
casualmente dos.
Paga impuestos
recibe malas noticias y contra enfermedades.
Uno piensa improperios
para callárselos,
no acaba de entender la íntima relación
entre la juventud y la muerte.
Uno estudia filosofía
porque entiende que la vida es un tranvía,
recibe la lección y no la enciende,
uno es totalmente libre de hacer lo que quiera
dentro de su jaula.
Uno grita, quiere amar,
toma una cerveza,
no recoge el guante que dios le tira.
Envuelve la noche en hojas de soledad
y se aposenta en los bordes de alguna canción.
Uno hace esto y cree que es vivir,
pero se engaña quedamente.
Hasta que una mujer lo mira
lo aplaca, lo prende,
le atraganta la vida en los ojos.
Entonces uno ríe de sí
controla los gastos
ya no envidia a los gatos
y esparce amor.


("rua das pretas"

lunes, 7 de agosto de 2017

José María Cumbreño (1972 )

Identidad


Durante años, la ropa que me he puesto la he heredado de mi hermano mayor.
Mi nombre me lo pusieron por mi abuelo.
El primer coche que conduje era de segunda mano.
La primera mujer que me besó ya había besado a otros.
La casa en la que vivo es de alquiler.
Todo lo que escriba ya lo habrá escrito alguien mucho antes y mucho mejor.
El hermano de mi hija no es hijo mío.

Su padre hace como si no lo fuera y quien no es su padre se esfuerza por aprender a serlo.



Cosas que me sacan de quicio

Que en el supermercado sea yo la única
que se ponga guantes para coger los tomates
y la fruta.
Las espabiladas que intentan colarse.
Que el gilipollas de turno me pregunte si me ha gustado.
Tener que depilarme las axilas.
Ir a ducharme y que no haya agua.
Haberlo organizado todo y que mi jefe
me desbarate los planes en un minuto.
Que algún imbécil me suelte lo de lo nuestro
no puede ser porque eres mucha mujer para
mí y tú te mereces algo mejor.
La regla (cuando viene).
La regla (cuando no viene).
Estar continuamente a dieta y que ni se note.
Los pelos en la bañera.
Los pelos en la cama.
Los pelos.
Seguir viviendo con mis padres.
Que un tío en la discoteca me pregunte la edad que tengo.
La cara que pone cuando se la digo.
Quemarme la lengua con el café.
El pestazo a tabaco en la ropa.
La resaca de los domingos por la mañana.
No acordarme de nada de lo que hice la noche anterior.
La talla de mis pantalones
Que todavía me salgan granos.
Mirarme al espejo y preguntarme para qué coño voy al gimnasio.
Salir siempre en las fotos con los ojos cerrados.
Estas tetazas que tengo.
Que los novios de mis amigas me las miren cuando ellas van al servicio.
Mi nombre.
Los cereales con fibra.
Los cereales bajos en calorías.
Que mi madre me repita cada dos por tres que, como me descuide,
se me va a pasar el arroz.
Saber que encima tiene razón.
Las oposiciones.
Los anuncios de cremas contra la celulitis.
Cumplir años.
Ser incapaz de dejar de echar de menos al cabrón de Miguel.



("revista el humo" y "rua das pretas")


domingo, 6 de agosto de 2017

Uriel Martínez (1950 )



Pessoa huele lirios


Algún día me sorprenderá la luz
de un implacable atardecer y
no habré -para entonces, aún-
terminado de ordenar mis papeles...
Pero luego, en el adormecer previo
de las dos a las cinco,
me habré propuesto ordenarlos,
de ser posible, en cronológico.
De pie, junto a la ventana más
prójima al cielo, con una taza,
una cuchara y más papeles
en mente, caeré en cuenta
de que ya no tengo cigarros.
Y saldré de mí y pediré
otra moción antes de que la luz
decline su presencia y llegaré
a la esquina a comprar un paquete.

Algún día me sorprenderá
la piedad mortecina de una luz
antes de concluir la búsqueda
de todos, todos mis enmarañados cuadernos,
mis secretos papeles.


("aleph", no. 1, cuaderno cultural del museo biblioteca pape, monclova, coahuila, méxico, 1984)

sábado, 5 de agosto de 2017

Silvina López Medin (1976 )

De noche


Se bañó mientras todos dormían
se puso un camisón a oscuras
miró los ojos cerrados del otro una vez más
pisó suavemente las tablas del suelo y no crujieron
abrió la heladera
tomó agua bajo esa única luz
se quedó quieta, atenta a los sonidos: la casa, los suyos
respiraban. Abrió la ventana: en alguna parte había música
no distinguía dónde era la fiesta
unos volvían, otros iban
hacia ahí:
no siguió el ritmo de esa música no sacó el cuerpo por la ventana para ver más no abrió con desesperación una botella no dejó caer un bretel no se pintó la boca al rojo vivo no besó el vidrio no besó no se frotó los labios para no dejar marca no cerró los ojos para perderse no quiso llegar a esa fiesta en el centro de esa fiesta no hay nadie nadie, se dijo.
No cerró la ventana,
caminó hacia su habitación
ciega, guiada por el roce de las cosas
así volvía a la casa de sus padres cuando era tarde y el miedo
era algo preciso: ser descubierta.
Tocó el borde de la cama, se dejó caer
en esa otra oscuridad
esperó.


(muro fb de la autora)

viernes, 4 de agosto de 2017

Sam Shepard (1942/2017 )

Si todavía...


Si todavía rondaras por aquí
Te cogería
Te sacudiría por las rodillas
Te soplaría aire caliente en ambas orejas

Tú, que podías escribir como una Pantera
Todo lo que se te metiera en las venas
Qué clase de verde sangre
Te arrastró a tu destino

Si todavía rondaras por aquí
Te desgarraría hasta meterme en tu miedo
Te lo arrancaría
Para que colgara como un pellejo
Como jirones de miedo

Te daría la vuelta
Te pondría de cara al viento
Doblaría tu espalda sobre mi rodilla
Masticaría tu nuca
Hasta que abrieras tu boca a esta vida


("crónicas de motel", anagrama, trad. enrique murillo)

jueves, 3 de agosto de 2017

Sharon Olds (1942 )

La extracción



Cambia de hora en hora.
Pierde destrezas, viejos talentos.
Con las rodillas flexionadas, el cuerpo
color de hojalata y el cabello grasoso,
como de ungüento ritual, mi padre avanza
de hora en hora, de cabeza,
hacia la muerte. Siento cada centímetro suyo
acercándose a ella a través de mí,
como avanzaron mis hijos,
atravesando mi cuerpo sin prisa.
Como un dios percibo ríos
que tiran con firmeza a través mío.
Es la tierra abriéndose paso,
el universo entero arrastrándose dentro de mí,
pasando por mi cuerpo como un pañuelo por un aro:
como si mi padre pudiera vivir y morir
a salvo dentro de mí.


(muro fb de luis armenta malpica, trad. mori ponsowy)

miércoles, 2 de agosto de 2017

Wislawa Szymborska (1923/2012 )


El teléfono


Sueño que me despierto
porque oigo el teléfono.

Sueño la seguridad
de que me llama un muerto.

Sueño que estiro la mano
para alcanzar el teléfono.

Pero ese teléfono,
distinto al que era,
se ha vuelto pesado,
como si agarrara a algo,
como si se clavara en algo,
como si sus raíces se enredaran con algo.
Tendría que arrancarlo
junto con toda la Tierra.

Sueño mi forcejeo
inútil.

Sueño con el silencio
porque ya no suena.

Sueño que me duermo
y me despierto de nuevo.


Una niñita tira del mantel


Desde hace más de un año se está en este mundo,
y en este mundo no todo se ha examinado
y puesto bajo control.

Ahora a prueba están las cosas
que no pueden moverse solas.

Hay que ayudarlas en eso,
correrlas, empujarlas,
cogerlas de un lugar y trasladarlas.

No todas quieren, por ejemplo el armario,
la cómoda, la inflexible pared, la mesa.

Pero ya el mantel sobre la testaruda mesa
-si se lo agarra bien de las orillas-
muestra disposición al viaje.

Y sobre el mantel los vasos, los platitos,
una jarrita con leche, cucharitas y un tazón
hasta tiemblan de ganas.

Muy interesante,
qué movimiento elegirán
cuando se agiten en el borde:
¿recorrido por el techo?
¿vuelo alrededor de la lámpara?,
¿salto a la ventana y de ahí al árbol?

El señor Newton no tiene aún nada que ver con eso.
Que mire desde el cielo y agite los brazos.

Esta prueba tiene que hacerse.
Y se hará.




("szymoborska poesía", trad. abel murcia y gerardo beltrán)

martes, 1 de agosto de 2017

José Luis García Martín (1950 )

Remedio para melancólicos


             
                              All you have to do is take your clothes off
                                                                            Frank O´Hara

Cuando me veas deprimido, ansioso, malhumorado,
todo lo que tienes que hacer es quitarte la ropa,
y entonces brilla el sol y se revela el secreto:
que somos carne y respiramos y estamos
cerca el uno del otro.
Tu desnudez me vuelve invulnerable.
La lógica podrida, el corazón
borroso, gangrenadas tardes se curan
con la simetría perfecta de tus brazos y piernas.
Extendidos forman un círculo eterno, sendas
hacia una playa sola, la rúbrica de un Dios.
Todo lo que no eres tú, todo lo que no soy yo
deja de tener importancia: el dolor,
el sin sentimiento, el asco, son nimiedades
que nada tienen que ver con la vida.
Cuando me veas agonizante, quítate la ropa.

Aunque estuviera muerto resucitaría.


("poetas poemas")

lunes, 31 de julio de 2017

Charles Simic (1938 )

Primavera


Esto es lo que vi - nieve sucia en el suelo,
tres mirlos acicalándose,
y mi vecina saliendo en camisón
a colgar la ropa de su marido en la soga.

El viento de la mañana dificultaba el tendido.
Le alzaba tanto el camisón,
que tuvo que parar

y cubrirse, mientras reía a carcajadas.


("griselda garcía", trad. federico barea y maría negroni)

domingo, 30 de julio de 2017

Uriel Martínez (1950 )


La prisionera

1.

Cuando despertó vio cerrada la bóveda. Con paciencia, esperará a que un pie o mano la abra y empiece a correr el agua a su cama, primero será fría, tibia, templada. Así cada mañana verá si es ella o él quien inicia sus abluciones. La tapa de la coladera le impide salir corriendo a la cocina.
2.
Cuando la bóveda queda franca, sale. Brinca la pantaleta mojada, el calcetín abandonado, sube al lavabo, pasa por encima del dentífrico abierto, olfatea la tapa y la cresta de pasta blanca o azul. Baja del mueble y va a la cocina; ahí recoge los restos de comida abandonados en los platos, las sartenes, los cubiertos. Actividades todas que realiza con los antenas desplegadas; alertas por si aparece el animal que la hostiga.
3.
Cuando pasan días sin que se corra la bóveda, recorre túneles hasta hallar otra puerta de salida. Hay otra bóveda que siempre halla franca. En su camino encuentra sondas para lavativas, jeringas, agujas desechables, paquetes de algodón esterilizado y bolsas para agua caliente; un tapete, chanclas, botes de astringosol y paquetes de prodolina y ketorolaco, etc. La primera vez que salió, simultáneamente alguien entró al mismo lugar. Estuvo a punto de morir aplastada por una suela de goma y dos gatos que entraron detrás del amo.
4.
Este espacio lo considera el último recurso para hallar comida. Además del olor a medicinas a veces percibe un olor a Baygón o algo parecido a compuestos químicos del campo -fungicidas y herbicidas-; es un sitio que prefiere evitar. Durante su última incursión encontró larvas, moscas y gusanos al ir en busca de comida a la cocina. Ya no estaban los gatos pintos que, de sólo verlos, le provocaban un rechazo enorme. Se fue por donde entró sin mirar atrás.

                                                                                                                                                                                Dogville, julio 2017

[Inédito]

sábado, 29 de julio de 2017

Aldo Luis Novelli (1957 )

Amigos

                                                   a todos aquellos que alguna vez
                                                     me golpearon el pecho


Juan y José nacieron en distintas ciudades.

vivieron cuarenta años sin conocerse.

una tarde cualquiera José
con el corazón inmóvil
cayó en medio del gentío.

la gente miraba al tipo tirado
y lograba esquivarlo.

Juan se detuvo
y se agachó a golpearle el pecho.

cuatro horas estuvo en eso
entre las sombras de una calle desolada
hasta que el tipo abrió los ojos:
- no sabía bien como se hacía esto...- dijo Juan.
- bueno, tuviste tiempo de aprender- balbuceó José.

desde ese día nunca más se vieron.
nunca se olvidaron.


("al pial de la palabra")

viernes, 28 de julio de 2017

Karmelo C. Iribarren (1959 )

Ingenuo


Creí que, como el mar
una noche de verano, tu sonrisa
me invitaba a sumergirme
(únicamente
a mí)
en tus aguas
profundas.

Pero salió la luna
y vi la playa llena
de exhaustos nadadores.


("apología de la luz")

jueves, 27 de julio de 2017

Beatriz Vallejos (1922/2007 )

Quise bordar


Quise bordar
una corola
la corola fue pájaro.

Quise bordar mi corazón
y regresó el pájaro

a llevarse las hebras.


("griselda garcía")

miércoles, 26 de julio de 2017

Claudio Magris (1939 )

La cabaña


Esas posadas son acogedores lugares de tertulia y copas, pero en los rincones un poco oscuros de la Stube  o en los dormitorios de techo inclinado el autor busca también algo diferente y antitético, la cabaña de la bruja en el bosque, descubierta en los libros de la infancia, con la cual ya nadie podrá encontrarse jamás. Es como si, al contrario de Tristam Shandy que temía no llegar a encontrarse nunca, él quisiera perderse y ofrecerse a sí mismo indicaciones desorientadoras.


("danubio", anagrama, 2009, trad. joaquín jordá)

martes, 25 de julio de 2017

Niní Bernardello (1940 )

Alguien en el correo...



Alguien en el correo
me decía: hay una carta
de Bellessi para vos.
Vi el sobre, era de papel
aéreo y de formato pequeño.
La aleta izquierda estaba despegada
y pude ver la supuesta carta
como un bulto
de papeles muy doblados
enrollados y colocados
hacia el lado abierto.
Pensé en la contradicción
entre el peso de la carta
y la levedad del sobre.
¿Por qué habías elegido
un sobre aéreo
que no soportó la carga
y abrió los bordes?
Debían lacrarlo, me dijeron,
antes de entregármelo.
Pero yo robé la carta
y ansiosamente
saqué el envoltorio
de papeles. No era
papel, era género.
Muy doblado, blanco
y ribeteado por una
puntilla delicadísima.
No lo desplegué.
Vi, en el doblez
unos elementos redondos.
Sin comprender me dije:
no me escribió nada,
me envió semillas
sólo semillas.


("griselda garcía")

lunes, 24 de julio de 2017

Mia Couto (1955 )

Primera palabra


Aproxima tu corazón
e inclina tu sangre
para que yo recoja
tus inaccesibles frutos
para que pruebe de tu agua
y repose en tu frente
Descubre tu rostro
sobre la tierra sin vestigio
prepara tu vientre
para la anunciada visita
hasta que en los labios se humedezca
la primera palabra de tu cuerpo.


("índigo horizonte, trad. nuria p. serrano)

domingo, 23 de julio de 2017

Margaret Atwood (1939 )

Canción de sirena



Esta es esa canción que todos
desean aprender: la canción
que es irresistible:

la canción que fuerza a los hombres
a saltar por la borda en escuadrones
aunque puedan ver cráneos en la arena

la canción que nadie conoce
porque cualquiera que la haya oído
está muerto, y los demás no pueden recordarla.
¿Puedo contarte un secreto, 
y si lo hago, podrías sacarme 
de este traje de pájaro?
No disfruto de estar aquí,
encuclillada en esta isla
viéndome pintoresca y mítica,
con estas dos maniacas emplumadas,
no disfruto cantar
este trío, fatal y valioso.

Te diré el secreto a ti, 
a ti, solamente a ti.
Acércate. Esta canción

es un grito de ayuda: ¡Ayúdame!
Sólo tú, solamente tú puedes, 
tú eres el único,

finalmente. Por desgracia
es una canción aburrida,
pero funciona todas las veces.


("periódico de poesía", no. 100, trad. daniela birt)

sábado, 22 de julio de 2017

Isobel Dixon (1969 )

En el Que no hay Tipo de Cambio Justo



El rublo cae, el yen se agita, y el bath tailandés
es un barco agujereado. El débil rand sudafricano
de nuevo por los suelos. Amor, pediré prestado
para fortalecer nuestro mañana,
aunque la tasa de alquiler de mi corazón ya esté hipotecada hasta el tope
y la devaluación sea inevitable. Aún así,
ahora es mejor que antes – de regreso en el que viejos tiempos regresan cuándo


("periódico de poesía", no. 100, trad. de emma julieta barreiro)

viernes, 21 de julio de 2017

Juan Rodolfo Wilcock (1919/1978 )

Deshacerme


Extiendo hacia mi pasado
vanos tentáculos de sueño
para capturar objetos, papeles
que quizás no existen más;
sin embargo,
como un remordimiento,
sé que mis riquezas
simbólicas todavía están allá,
en aquella casa hoy cerrada,
jaula de un loco y de una vieja:
mis retratos de entonces,
el sellito con mi nombre,
y yo, yo por todas partes,
en los espejos, sobre las paredes.
Vamos, debo ir a desmantelar
ese templo de mí mismo,
saquear, regalar
a los museos mis muebles
más insólitos y tirar lo demás,
exorcizar ese lugar
destinado a mi culto,
morir sin dejar
huellas vergonzosas u otras,
deshacerme de todo, irme
así como he venido.


("periódico de poesía", no. 100, trad. de jeremías bourbotte)

jueves, 20 de julio de 2017

Juan Carlos Bautista (1964 )

Caín y Abel



                        casi no hacía ruidos,          
pero desaforadamente                      
           su bestia comía de mi culo.          

Un hombre silencioso en tiempos de guerra.          
Y me abrí delicadamente                                
como un jacinto a la pisada del buey.          
manos que fueron pañuelos para su frente,          
mi espalda como un pan          
y ojos que supieron cerrarse a tiempo.
dije este hombre es mi hermano
y lo quiero
porque somos igual de pobres
y estamos igual de hambrientos.

Trepado en mí

Este hambriento –dije– es mi hermano.
Le di agua de mi boca,

Trepado en mí,

—Habla de un incesto—contestó Él
cuando terminé la lectura.

—Sí —respondí con cierta resignación.



Rezo coral por la tamalera asesina


Señor: perdónala Tú,
perdona a la mujer que hizo tamales al marido.
A la mujer que no lloró
y, antes bien, se dobló de placer
al hundir los dedos en la masa
y la manteca.

Perdónala:
era sólo una golosa
y en todo caso, una arrebatada,
una delirante.

¿Quiénes somos nosotros para juzgar su locura
cuando los tamales estaban buenísimos?

Perdónala:
no es poca cosa lograr delicia
de una carne embrutecida y vil.

No la juzgues a ella,
juzga su obra: la mezcla perfecta
de la carne del cerdo con la salsa dulce y picante del morita.

¡Perdónala! ¡Perdónala!

Retén su gesto de Verónica
cuando los periodistas llegaron
y le pidieron, para la foto,
que blandiera el cuchillo como una trágica.

¡Temblaba, Señor, temblaba
porque los olores la transían aún,
y ella iba abriéndose a las intuiciones de su lengua.


("poetas del grado cero")

martes, 18 de julio de 2017

Ángel González (1925/2008 )








Leo poemas



Leo poemas al azar,
leo casi sin pensar en lo que leo.
Cuando me encuentro un verso triste,
siento en el alma como una caricia.
No es que me alivie la tristeza ajena;

es que me siento menos solo.


Algunas tardes


Una tristeza insólita
me invade algunas tardes.
La de hoy es una de ellas.

En el sombrío cuarto de estar
triste,
permanezco a la espera
de que la luna certifique la defunción del día.

Este es por fin el cuarto
menguante de una luna llena
de macilenta luz
que me confirma lo que yo esperaba:
el día
que tanto me dolía ya se ha muerto.

Y la noche es el sueño: al fin, la nada.


("escomberoides")

lunes, 17 de julio de 2017

Eugénio de Andrade (1923/2005 )

Es un lugar al sur


Es un lugar al sur, un lugar donde
la cal
amotinada desafía la mirada.
Donde viviste. Donde a veces en sueños

aún vives. El nombre preñado de agua
rezuma en tu boca.
Por caminos de cabras descendías
a la playa, el mar batía

aquellas rocas, estas sílabas.
Los ojos se perdían ahogados
en el fulgor
del último o del primer día.
Era la perfección.


("índigo horizonte", trad. nuria p. serrano)

domingo, 16 de julio de 2017

Uriel Martínez (1950 )

Cenicienta


tampoco hoy vino Cenicienta,
no te asomes a la cocina
donde pastan cucarachas
y ratones;
Cenicienta lleva un mes
ausente, lejos de casa,
lejos de la ciudad,
por favor no abras la recámara;
no te espantes si las sábanas,
colchas y cojines se han cubierto
de pelos, escamas o grietas;
Cenicienta no llama, no escribe,
no responde a mis guiños
rojos de emergencia, a mis
por favor, regresa;
Cenicienta se desvanece en
cada esquina, en cualquier
quicio, con cualquier vaquero
que le tira un lazo;
vuelve a casa, te mejoraré
el salario, las noches de asueto,
las madrugadas frías;
pero vuelve.


[Inédito]

sábado, 15 de julio de 2017

Sujana Bhatt (1956 )

Orfeo, te digo...



Orfeo, te digo que no estoy en el infierno,
este lugar se llama Maine.
Durante el invierno el viento helado me quema el rostro,
y yo sudo, hundiéndome en la nieve al caminar.
Pero ahora es primavera:
el ruido de la nieve al derretirse,
el gotear del agua en los aleros, anegando los azafranes y las arisemas.
El viento lanza piñas por mi camino.
Orfeo quiero quedarme aquí
con los suaves guijarro,
quiero quedarme aquí, en la orilla del océano
he encontrado a alguien nuevo

-no un dios, sino un hombre tranquilo que escucha.


(muro fb de susana bautista cruz, s/c traductor)

viernes, 14 de julio de 2017

Maria do Rosário Pedreira (1959 )

Dime tu nombre ahora que perdí



Dime tu nombre ahora que perdí
casi todo, un nombre puede ser el principio
de algo. Escríbelo en mi mano.

Como tus dedos – como el polvo se
inscribe, desazonado, en los caminos y los
lobos manchan el manto de la nieve con las
señales de su hambre. Susúrramelo al oído.

Como si trasladaras las palabras de un libro
hacia otros adentros - así conquista el viento
el tímpano de las cuevas y entra la calidez del verano
en la casa fría. Y, antes de partir, pósalo

en mis labios lentamente. Es un poema
azucarado que se derrite en la boca y arde
como la primera menta de la infancia.

Nadie olvida un cuerpo que tuvo
entre sus brazos un segundo – un nombre sí.


("índigo horizonte", versión nuria p. serrano)

jueves, 13 de julio de 2017

Alda Merini (1931/2009 )

Ambrosio, ningún carmen es tan devoto de Dios



Ambrosio, ningún carmen es tan devoto de Dios
como el carmen de la lujuria
que dora a los viejos como a panes ardientes
que los hace exultar y los hace creer en Dios.
Y dentro de sus ojos que han visto
el placer
y el absurdo riesgo de la muerte
saben que el Paraíso está hecho
de solitarias fronteras
y temen el infierno de la vida.


("noctambulario", s/c al traductor)

miércoles, 12 de julio de 2017

Jim Harrison (1937/2016 )

Es domingo


Es domingo
por la noche, verdaderamente soy
dichoso de tener todo
este vodka para mí solo
como regalo de Stolichnaya.
Y libros. Y una radio
tocando música “Country”
en vivo, directamente de Nashville.
Tengo cuatro cachorritos
en la habitación. La casa ronca.
Me duelen los dientes, es hora
de freírme un huevo.


Ladrando

La luna se levanta.

La luna desciende.

Esto es para informarte

que no morí joven.

La edad me sobrepasó

pero me emparejé.

La primavera ha empezado aquí, y cada día

trae nuevos pájaros desde México.

Ayer recibí una llamada desde el mundo

exterior pero dije no en el acto.

Yo era un perro con una cadena corta

y ahora ya no hay cadena.


(muro fb de daniel montoly y traducción de él mismo + "revista mandrágora", trad. fernando vérkell)

martes, 11 de julio de 2017

Al Berto (1948/1997 )

Casa



durante la noche
la casa gime se agita y el frío arrecia
en el interior frío del ojo de tu sombra sentada
en la mecedora aparentemente vacía

esperas desvelado y sin sueño
que la temperatura de la casa se funda
con la temperatura incierta del mundo
después
escribes exactamente esto: el horror de los días
se secó entre los dientes y, ronco,
plegado hacia el interior de tu propio pensamiento
herido,
atraviesas las sílabas diáfanas del poema

te levantas tarde
aturdido
para extinguir la luz avivada
junto a la memoria de la casa –respiras hondo
para que el hielo se funda y ahogue
la vulgar noche del mundo

te miras en el espejo
te atribuyes un nombre un cuerpo un gesto
duermes
con el árbol de saliva de las islas –con un viento
que arrastra consigo esta lluvia de fósforo y
estos presagios de huesos tranquilos


("índigo horizonte", trad. nuria p. serrano)

lunes, 10 de julio de 2017

Jesús López Pacheco (1930/1997 )

A Noma y Wes Flint


Canadá, página de nieve. Empiezo
lentamente a escribir en ti los pasos
de la segunda parte de mi vida.
Casi temo mancharte la blancura
con huellas del dolor que me he traído.
Para escribir en nieve versos nuevos
yo quisiera ser blanco. Pero tengo
el color de la vida que he vivido.


("rua das pretas")

domingo, 9 de julio de 2017

Uriel Martínez (1950 )





 Poesía lejos del mundo

                                     

1.
Viví el año 1968 en la periferia de México, acaso sin conciencia de clase y egresado, los primeros años de vida escolar, de una escuela confesional en que aprendí las tablas de la Ley sin poseer, tampoco, el significado de muchos dogmas y como se aprende, a esa edad, las tablas de multiplicación o el himno equis. De memoria y mecánicamente. Acaso empecé a expresarme por escrito sin saber que aquello era verso o prosa o nada. Cierto es que en mi escuela (secundaria) hubo "huelga" por lo que nos decían había sucedido en Tlatelolco pero yo no leía periódicos sino que veía tele, pero Jacobo (Zabludovsky) y el diario "Excélsior" contaban las cosas de otro modo, como de otro modo me habían contado la infancia de quienes nos dieron patria, libros de texto gratuito, desayunos escolares y elegías a este y aquel episodio de nuestro pasado. Todo contrapuesto al Génesis, al Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal y a la costilla de Adán. En un principio fui educado para "confesarme" de rodillas, frente a un hombre vestido de negro, desconocido para mí, y yo delante de él en el confesionario. Hasta que fui cambiado de escuela.

2.
Puedo decir que mis primeros pasos fueron marcados por una condición nómada: de niño me llevaron de la cuna a casa de los abuelos; luego de muerto mi padre, de mi lugar de origen a otra ciudad -como quien dice del campo a las luces de neón-; para avanzar en mis estudios, viajaba de un lugar a otro, igual para ver cine, para consultar libros y bibliotecas, para cumplir con las tareas escolares en grupo y para estudios y repasos de apuntes previo a los exámenes de fin de curso. Varias veces hube de pasar la noche fuera de casa a petición de algún compañero de escuela. Creo que primero viví mis primeros episodios sexuales que mis primerizos balbuceos literarios, aunque la inquietud homoerótica la había empezado a experimentar a una edad temprana. Sería en Torreón cuando viví la primera experiencia de que alguien me bajara los cortos (bóxer) más allá de las corvas.

3.
Dentro de ese nomadismo que me marcó, un día llegué a estudiar y trabajar a la ciudad de México (1973) y donde ya tenía amigos en dos talleres de creación literaria (UNAM) y fuera del ámbito estudiantil,. Uno de ellos, Carlos Eduardo Turón (1935-1992), amigo a su vez de Efraín Huerta, José Revueltas y Abigael Bohórquez -escritores todos-, me abrió camino con otros poetas, curiosamente todos ellos alejados de círculos oficiales. Por todo lo hasta aquí evocado, niego que yo sea un heredero directo de las "libertades sociales conseguidas" en la década de 1960 pues una primera distinción literaria obtenida mientras cursaba la Preparatoria en Durango fue gracias al jurado de un premio de poesía, jurado encabezado por José Joaquín Blanco y quien me abrió las puertas para mi única colaboración publicada en la capital, en el suplemento "México en la cultura", de la revista "Siempre!".

4.
No niego haber sido amigo cercano de los cabecillas del Infrarrealismo, sólo que a diferencia de ellos -hijos de familia-, yo vivía en ese entonces de mi trabajo y me costeaba los estudios, por lo cual no podía amanecerme en la farra y pulular de un café a otro, de un recital a otro ni organizando boicots a Juan Pérez o Juan de las Cuerdas. En este sentido fui independiente de los independientes y, como tal, me identificaba con los "raros" como el poeta Darío Galicia, con el pintor Enrique Guzmán, con el dramaturgo Manuel Herrera, muertos antes o después del fallecimiento de Mario Santiago Papasquiaro y Roberto Bolaño, también amigos entrañables. Cuando busqué una beca del Centro Mexicano de Escritores no la conseguí, hasta que un día recibí un recado de Fernando Curiel (UNAM) para impartir un taller de lírica en Casa del Lago.

5.
Con estas palabras espero haber desmentido a Sergio Téllez-Pon quien me hizo el "favor" de incluirme en su cuaderno La síntesis rara de un siglo loco, poesía homoerótica en México, edición Fondo Editorial Tierra Adentro, primera edición 2017. Ensayo endeble y superficial en que no se incluyó la poesía de Carlos Eduardo Turón, autor de La libertad tiene otro nombre (1979) y de las novelas "Sobre esta piedra" (1981) y "Las cenizas de Roma" (inédita). "Estudioso" que cita incompleto el nombre del cantante Mario Eduardo Rivas como integrante de la comitiva gay que asistió a la primera manifestación en la ciudad de México (1979) y donde, además, se ignoró al vate Dionicio Morales. Tampoco cita el año del fallecimiento de Francisco X. Alarcón en los EEUU.


[Inédito]

sábado, 8 de julio de 2017

Hans Magnus Enzensberger (1929 )

Nuevos motivos por los que los poetas mienten



Porque el instante
en que la palabra feliz
se pronuncia
no es nunca el instante de la felicidad.
Porque los labios del sediento
no hablan de sed.
Porque por boca de la clase obrera
nunca oiréis la palabra clase obrera.
Porque el desesperado
no tiene ganas de decir
"estoy desesperado".
Porque orgasmo y Orgasmo
son incompatibles.
Porque el moribundo, en lugar de decir,
"me estoy muriendo"
no emite más que un ruido sordo
que nos resulta incomprensible.
Porque los vivos
son los que rompen el tímpano de los muertos
con sus terribles noticias.
Porque las palabras acuden siempre demasiado tarde
o demasiado pronto.
Porque de hecho es otro,
siempre otro,
el que habla,
y porque aquel de quien se habla
calla.



("cómo cantaba mayo", traducción de heberto padilla)

viernes, 7 de julio de 2017

Darío Jaramillo (1947 )

Canto a mi cama


Mi cama es la cama de todos los días.
Aprendí hace mucho las sombras que se ven desde mi cama,
a tientas llego fácil en mi cama al volumen de la música,
al suiche de la lámpara, a mis gafas,
mi cama me acoge cada noche, se abre en la forma de cada  músculo mío,
mi cama tiene la prueba de que no existo sino en sueños
y mi peso que se tiende en ella como si flotara
respira para que bailen los dioses de la noche,
fantasmas varios y alucinaciones de la insomne duermevela,
cada noche jardín distinto o variado infierno,
estremecimientos que ni yo conozco y que mi cama conoce,
desgarraduras y éxtasis que mi cama sabe.
Cama que me conoces solitario, quieto, difunto casi,
cuánto te agradezco que me entrenes
para que la muerte así me llegue,
sobre ti,
y te queden mis sueños,
mi única sustancia.


("no me quites paz")

jueves, 6 de julio de 2017

Pável Grushkó (1931 )

Juramento


Siendo un liberto de la muerte,
al menos algo voy a hacer
en esta casa de la vida
antes que nuevamente
caiga en la esclavitud
de tierra dura,
antes que nuevamente
vuelva yo a ser el viento-gladiador
que a su hermano-aguacero
ha de embestir.


("tiempo personal", ed. factor, méxico 1989, versión eliseo diego)

miércoles, 5 de julio de 2017

Gloria Fuertes (1917/1998 )

Ya ves qué tontería...


Ya ves qué tontería, 
me gusta escribir tu nombre, 
llenar papeles con tu nombre, 
llenar el aire con tu nombre; 
decir a los niños tu nombre 
escribir a mi padre muerto 
y contarle que te llamas así. 
Me creo que siempre que lo digo me oyes. 
Me creo que da buena suerte: 
Voy por las calles tan contenta
y no llevo encima nada más que tu nombre.


("rua das pretas")

martes, 4 de julio de 2017

Nuno Júdice (1949 )

Creación


Cansado, el escultor regresa al trabajo,
y ve erguirse de la piedra la figura que soñó. Un cuerpo
joven, al que dio la desnudez del sol; y un sexo ambiguo,
escondido tras un velo que dudó en rasgar como
si no quisiese determinar si las formas del busto
pertenecían a hombre o mujer. Pero el conjunto
tenía un movimiento que obedecía al soplo del deseo
y él mismo deseaba que el andrógino se revelase
en aquel rostro al que no infundió la expresión
final, pues aún buscaba el modelo. Y, en ese momento,
supo que nunca terminaría la estatua para
que ni él mismo supiese en qué dirección
iba su voluntad, y se entregase al vacío
de aquellos labios, a la indecisión de los párpados, a unos senos
apenas esbozados, como si tuviese ante sí
un espejo, y el espejo devolviese a su espíritu
la duda sobre sí mismo.


Dedicatoria



Para ti, de cuerpo abierto como la taza del
horizonte, donde se derrama el vino fresco
de la madrugada, es el poema que los dioses
olvidaron en una antigua encrucijada. Te leo
con la voz del viento cada una de sus
palabras; y ellas se sueltan del verso, como insectos
luminosos, robando a tus ojos un
escenario de claros y colinas.

En el suelo, donde la toalla del amor se extiende,
nacieron las flores inextinguibles de la mañana. Cuento
sus pétalos en un ejercicio de lenta
matemática, dando color a cada número; y
tus dedos se tiñen de su fulgor,
robando a la tierra los verdes que la primavera
declina, y al cielo los tonos de azul con que
el verano llenó tu sombra.

Sacrifico al rigor de la imagen el perfil
que la transparencia sueña; y saboreo el agua
fresca del riachuelo que corre en tus labios,
cuando me hablas, y todas las aves se juntan
en tu regazo de nube. Después, cae lenta la túnica
de la tarde; y un resto de melancolía envuelve
el gesto que hace madurar el deseo,
como un fruto, cuando los cuerpos caen.

Tú, cuyas manos se liberan del espejo,
diseñando la línea que el sueño atraviesa.



("índigo horizonte", traducción nuria p. serrano)

lunes, 3 de julio de 2017

Carlos Drummond de Andrade (1902/1987 )


Papá Noel al revés 



Papá Noel entró por la puerta del fondo
(en Brasil las chimeneas no son practicables)
entró cauteloso que ni marido después de la juerga.
A tientas en la oscuridad pulsó el interruptor
y la electricidad golpeó las cosas resignadas,
cosas que seguían cosas en el misterio de la Navidad.
Papá Noel exploró la cocina con ojos astutos,
encontró un queso y se lo comió.

Después sacó del bolsillo un cigarro que no quiso encender.
Tuvo miedo tal vez de prender fuego a la barba postiza
(en Brasil todos los papanoeles tienen la cara afeitada)
y avanzó por el pasillo blanco de luz de luna.
Aquel cuarto es el de los niños.
Papá entró convencido.

Los niños dormían soñando con otras navidades mucho más hermosas
pero sus zapatos estaban llenos de juguetes
soldados mujeres elefantes barcos
y un presidente de república de celuloide.

Papá Noel se agachó y recogió todo aquello
en el interminable pañuelo de yerbas rojo.
Cerró el fardo e hizo un nudo, pero lo apretó tanto
que allí dentro mujeres elefantes soldados presidente peleaban por causa de la aglomeración.

Los pequeños seguían durmiendo.
A lo lejos un gallo comunicó el nacimiento de Cristo.
Papá Noel volvió silenciosamente a la cocina,
apagó la luz, salió por la puerta del fondo.
En el huerto, la luz de luna de Navidad bendecía las legumbres.


("rima interna", versión martín lópez-vega)

domingo, 2 de julio de 2017

Uriel Martínez (1950 )

Me dijeron...


Me dijeron de niño No juegues
volibol porque te haces joto;
no te juntes con las niñas
porque serás marica;
no juegues a los trastecitos
ni a las muñecas porque
No eres niña;
ve a misa y te hincas
con los niños, No con niñas;
si juegas a los Encantados
hazlo con ellos; te traes
tus soldaditos, esconde
las muñecas, no te escarbes
los oídos ni las narices,
sécate con la toalla azul;
la playera de Minnie No
es tuya, quítatela; No
hables con desconocidos,
No aceptes dulces ni refrescos,
no toques ese cable, ni te quedes
bobeando al equipo ése;
Cállate la boca, cabrón.

                                             
[Inédito]


Jorge Eduardo Eielson (1924/2006 )

Misterio


¿por qué estoy vivo
y el vaso lleno de agua
y la puerta cerrada
y el cielo igual que ayer
y los pájaros dorados
y mi lengua mojada
y mis libros en orden?


¿por qué estoy muerto
y el vaso igual que ayer
y la puerta dorada
y el cielo lleno de agua
y los pájaros en orden
y mi lengua cerrada
y mis libros mojados?


Poesía



En mi mesa muerta, candelabros
De oro, platos vacíos, poesía
De mis dientes en ruina, poesía
De la fruta rosada y el vaso
De nadie en la alfombra. Poesía
De mi hermana difunta, amarilla,
Pintada y vacía en su silla;
Poesía del gato sin vida, el reloj
Y el ladrón en el polvo. Poesía
Del viento y la luna que pasa,
Del árbol frondoso o desnudo
Que un fósforo cruza. Poesía
Del polvo en mi mesa de gala,
Orlada de coles, antigua y triste
Cristalería, dedos y tenedores.



("marcelo leites")

sábado, 1 de julio de 2017

Frank Báez (1979 )

Llegó el fin del mundo a mi barrio

8

Perder una pierna
trabajando de operario
en una zona franca
duele menos que cuando
los gringos te donan
una prótesis de plástico
que te pondrás para emborracharte
en los colmados y que apoyarás
con fuerza en la acera al retornar a casa
temeroso de que los perros
puedan morderla y arrancártela.


("llegó el fin del mundo a mi barrio", antología, ed. valparaíso, méxico, 2017)

viernes, 30 de junio de 2017

Phillippe Jaccottet (1925 )

Las distancias



                     a armen lubin

Giran los vencejos en las alturas del aire:
pero aún más altos giran los astros invisibles.
Cuando el día se retire a las extremedidades de la tierra
surgirán estos fuegos sobre la extensión de oscura arena…
Así habitamos una región de movimientos
y de distancias; así el corazón
va del árbol al pájaro, del pájaro a los astros remotos,
del astro a su amor. Así el amor
se enciende en la casa cerrada, gira y trabaja,
servidor de quienes llevan, inquietos, una lámpara en la mano.


("trianarts", trad. rafael josé díaz)

jueves, 29 de junio de 2017

Jorge Eduardo Eielson (1924/2006 )

Mutatis mutandi


7

de inexplicable cristal
que respira
quisiera ser de nylon
de celophan de acero
de sonrientes materias
que no mueren
no soy en cambio
sino de carne y hueso
juguete pálido del jazz
y de las horas
miserable volumen

que padece


"Lo importante no es creer"



O no creer en Dios. Lo importante
Es seguir haciendo lo mismo
Que el día anterior
Lavarse la cara en el alba
Encender el fuego en la noche
Pero hacerlo siempre
Con gran cuidado como si Dios
Fuera tan sólo una escoba
Que nos limpia el corazón
Y también el comedor


("otra iglesia es imposible" y muro fb de luis armenta malpica)

miércoles, 28 de junio de 2017

Frank Báez (1979 )

Ars Poética


Tal si fuera un pájaro atrapo el poema.
Lo siento latir en mis manos.
Pero a veces lo aprieto demasiado
y lo destrozo.


Maullido


No he visto las mejores mentes
de mi generación y ni me interesa.


("llegó el fin del mundo a mi barrio" antología, ed. valparaíso, méxico, 2017)

martes, 27 de junio de 2017

José Watanabe (1945/2007 )

Fábula


En el cauce del río seco
una espigada yegua orina sobre un sapo agradecido.
Yo, que voy de paso, sonrío y recuerdo
                    una antigua ley de compensaciones
de la magia: más feo el sapo
más bello y deslumbrante el príncipe.

Ay, pero la abundante orina de la yegua no es amor
y, aunque amorosamente regada,
                  no rompe los hechizos más perversos:
es sólo un poco de agua ácida en esta sequedad solar.

La yegua se aleja trotando aliviada, moviendo
las ancas
como una muchacha. Yo voy por los espinos resecos
recordando al sapo:
                       el pobre no tenía encantamiento
y se quedó solo
y soportando su fealdad inmutable

                                               y ahora meada.


("rua das pretas")

lunes, 26 de junio de 2017

Igor Barreto (1952 )

Regreso


A San Fernando quiero ir en el vapor Delta.
Desde las escalerillas ver cómo el barco separa
las cargas de troncos de los aserraderos
y los lomos florecidos de los caimanes.
Llegar a su puerto de tablones
donde el río entrega las aguas de cien barrancas
y el recuerdo de algún pueblo orillero.
 Cuando la lluvia descuelga sobre mi cabeza
angostas calles enhebran la cifra de tu nombre.
El río crecido roza la capilla del ánima salvadora
donde iré a dejar unas cuantas monedas
por los amigos que enfermaron de distancia.
Al pasado quiero ir en el vapor Delta,
a los burdeles, a las galleras del traspatio,
donde Dios habita la plenitud de su tristeza.
Que todos los sabanales resplandezcan con su brillo.
Yo me voy por esta senda donde el rayo se enmantilla.
Amo las noches lenguaraces de sus muelles,
el sucio butacón de las nubes en los días de invierno
con marineros apoyados en sus palancas de anoncillo.
El lirio viejo de sus bosques.
A San Fernando quiero ir,
quiero volver,
ahora que el paisaje ha muerto de alabanza.


("periódico de poesía", nueva época, no. 4, unam, conaculta, inba, verano 2002)

domingo, 25 de junio de 2017

Charles Simic (1938 )

Si tan solo tuviera


Si tan solo tuviera un perro, estos cuervos que se congregan
en mi patio sabrían lo que es bueno.
Si tan solo el cartero hiciera un alto en mi buzón,
me pondría a leer una carta en la calle
para que todos me envidiarais al pasar.

Si tan solo tuviera un coche que funcionara,
me iría a la playa un día de invierno
para sentarme y ver cómo las olas
tratan de herir a los grandes peñascos
y se dispersan como ratones después de cada intento.

Si tan solo tuviera una mujer que me hiciera
una sopa caliente las noches de frío
y tal vez un pastel de chocolate,
del que me llevaría un trocito a la cama
para compartirlo con ella después de amarnos.

Si tan solo mis ojos pudieran ver mejor,
leería la historia de las aves que migran
sobre vastos desiertos y océanos
y de cómo necesitan volver a nosotros cada primavera
después de visitar muchos países exóticos y cálidos.


("apología de la luz", s/c al traductor)

sábado, 24 de junio de 2017

Ko Un (1933 )

Bebé


Antes de tu nacimiento
              antes que tu padre
             antes que tu madre


tu balbuceo ya estaba ahí.


Cucú




Al alba tres cucús se sientan juntos
                                         ni una palabra

                      ni qué bueno es otro mundo
                       ni qué bueno es este mundo

Los cucús de ayer fueron olvidados.
aún es temprano para los cucús de hoy

                          El mejor momento del día.


("a media voz", versión de joung kwon tae, revisada por isabel r. cachera)

viernes, 23 de junio de 2017

Zbigniew Herbert (1924/1998 )

Informe desde el paraíso



En el paraíso la semana laboral dura treinta horas
los salarios son más altos los precios no dejan de caer
el trabajo físico no fatiga (a causa de la menor gravedad)
partir leña es como escribir a máquina
el sistema social es estable y los gobiernos sensatos
de verdad en el paraíso se está mejor que en cualquier otro país

En principio debía haber sido distinto–
círculos luminosos coros y grados de abstracción
pero no se logró separar con precisión
el cuerpo de su alma y ésta llegaba hasta aquí
con una gota de grasa con un hilo de músculos
se imponía sacar algunas conclusiones
mezclar un grano de lo absoluto con un grano de arcilla
una desviación más de la doctrina la última desviación
solo Juan lo había previsto: resucitaréis con vuestro cuerpo

A Dios lo contemplan unos pocos
es sólo para aquellos de espíritu puro
los demás escuchan comunicados sobre sus milagros y diluvios
con el tiempo todos verán a Dios
pero cuándo sucederá no lo sabe nadie

De momento el sábado a las doce del mediodía
las sirenas mugen dulcemente
y de las fábricas salen proletarios celestes
llevando bajo el brazo sin garbo sus alas como violines.


("apología de la luz", trad. xaverio ballester)

jueves, 22 de junio de 2017

Lêdo Ivo (1924/2012 )

Incluso cuando solitario


Preparé una fogata en el bosque
para calentar a los que lejos de mí
están sintiendo frío.
Con la harina más pura hice el pan
para nutrir a los que cerca de mí
están sintiendo hambre.
Cavé un pozo y encontré
el agua prometida
para los que mueren de sed.
Soy agua, fuego y pan. Y a las sombras de los remotos horizontes
no las separo de las voces que están cerca.
Soy lejos y cerca en los claros abiertos
o en el bosque cerrado, en el silencio
de la flor que se abre.
Y fluido como el agua y duro como las rocas
estoy siempre donde está el dolor del mundo.
Incluso cuando solitario camino entre los hombres.


("life vest under your seat", s/c al traductor)

miércoles, 21 de junio de 2017

Wislawa Szymborska (1923/2012 )

A mi corazón el domingo


 Gracias te doy, corazón mío,
por no quejarte, por ir y venir
sin premios, sin halagos,
por diligencia innata.

Tienes setenta merecimientos por minuto.
Cada una de tus sístoles
es como empujar una barca
hacia alta mar
en un viaje alrededor del mundo.

Gracias te doy, corazón mío,
porque una y otra vez
me extraes del todo,
y sigo separada hasta en el sueño.

Cuidas de que no me sueñe al vuelo,
y hasta el extremo de un vuelo
para el que no se necesitan alas.

Gracias te doy, corazón mío,
por haberme despertado de nuevo,
y aunque es domingo,
día de descanso,
bajo mis costillas
continúa el movimiento de un día laboral.


("el hacedor de sueños", trad. gerardo beltrán)

martes, 20 de junio de 2017

Raúl Gómez Jattin (1945/1997 )

El amor brujo



He robado parte de tu cuerpo y de tu alma
Le he tendido una celada a los recuerdos
que aquí te recuerdo ¿Recuerdas amor?
El cielo de la noche casi azul se asoma
entre tus pestañas Noche vibrátil
Una vez me fui hasta tu regió de monte
enfermo de hongos y tristezas muy tristes
Y aluciné con tu imagen alta y flexible
galopando un caballo de nube Luego
Venías por la tarde desde el Retiro de los Indios
en tu carruaje blanco y yo iba a pie
por la carretera Como un sonámbulo
Sonríes desde lejos como si masticaras
mi corazón entre tus colmillos
Mis palabras le quitan a tu vida muerte
Vives en este libro aunque te tengo miedo
Aunque apenas si hemos hablado
Pero te amo tanto como siempre
Tanto como puedas imaginar
Y estamos lejos
Como el sol del mar.


Si se quiere llegar a...



Si se quiere llegar a ser una buena víctima
es necesario saber de toda la dulzura
que entrelaza al verdugo con la muerte
de la paciencia con que afila su hacha
de la soledad que ilumina su vida
y la de sus inocentes hijos
del esfuerzo que implica portar y levantar el arma
de la sangre que pringa sus pantalones
Todas esas consideraciones deben estar presentes
en el momento de recoger nuestro pelo sobre la nuca
y poner en sus manos el pescuezo.


("vallejo y co.")

lunes, 19 de junio de 2017

Igor Barreto (1952 )

El burdel



Era un recinto de ahilaradas habitaciones
muy cerca de la Imprenta de los Niños Huérfanos.

Al redoble del ángelus llegaban los comensales:
el fogonero de un barco de sal

un general
de negra perilla y voz de órgano:

el mismo que baña en vasos de aguardiente
sus riñones de toro viejo.

Desde los cuartos de las meretrices
se veían las casas de San Fernando

como granos de arroz
en el barro hediondo de los esteros.

En noches de chubasco
y de música de mabil

el sigilo afiló mi mano hasta la Media Morocota,
La Caimana o La Garza

aprisionadas en las verdes sales de cobre
de los alambiques.

Ellas fueron:
sobre breñales la fragancia del nardo

la oscura sabia que cintillea mi vida
y se pierde entre ciénagas.


("la parada poética" blogspot)

domingo, 18 de junio de 2017

Uriel Martínez (1950 )

Perdí el oído...


Perdí el oído derecho hace tiempo,
cuando me tumbó el caballo de Aquiles
por mi falta de pericia
en la equitación;

la pérdida me llevó a desatender
el canto de las sirenas mientras
cruzaba solo el mar encrespado
del siglo;

con ello extravié también el sentido
del equilibrio, la simetría del rostro
al atender a mis interlocutores
con el oído izquierdo;

pasados los años la vista fue
gradualmente nublándose
como nublado fue el siglo en
que nací.

Me maravilla haber vivido
con carencias casi dos décadas
de la nueva era, la XXI, acaso
un día pierda más facultades.

Pero no importa, me basta el silencio
que me envuelve, la oscuridad que
gradualmente comienza a habitarme
para desentenderme de mi entorno.


[Inédito]

sábado, 17 de junio de 2017

Wang Wei (699 d.C/761 d.C. )

El cercado de las magnolias


Las montañas del otoño
acogen la luz postrera,
vuelan los pájaros
en pos de los que partieron.
A rachas destellan
rayos esmeralda,
y la bruma vespertina
no tiene donde quedarse.


("apología de la luz", s/c al traductor)

viernes, 16 de junio de 2017

Luís Quintais (1968 )

Doce

XII

Pensé, insistente,
en el valor de un árbol
cortado, madera acumulada

en el rincón más oscuro de un garaje,
pensé en las presunciones del invierno,
en la domesticidad

sin fecha marcada.
Perseguí la inviolable página
fiera de mis días ya muertos.

Pensé, por protección, en las tiendas de canela
a las que regresaría después del improbable
regreso.

En la insepulta Lisboa
concibiendo un diagrama
de árboles cortados sobre lo acontecido,

y dentro de eso, en el oscuro rincón del garaje,
una figuración de un rostro o una voz,
insignificante morada.

Pensé en mis padres,
y no los vi
en la pantalla de lo espeso eterno.


("nueve poetas portugueses para un nuevo siglo, antología", ed.unam, méxico, 2016; traducción de josé javier villarreal)

jueves, 15 de junio de 2017

Josefa Parra (1965 )

Cosas que no tendremos


  Cosas que no tendremos:

Las mañanas de abril largas de amor y sueño.
Las tardes de noviembre con lluvia interminable.
Las noches del verano tercamente estrelladas.
Todas las madrugadas dulcísimas de otoño.

    Cosas que me he perdido:

No sabré del sabor de tu boca dormida.
No acunaré a tus hijos. No beberé tu vino.
No lloraré contigo viendo ningún ocaso.
No me amanecerá tu vientre entre las sábanas.

    Tengo todo un tesoro de lagunas y ausencias,

un muestrario completo de páginas en blanco.


Habitación de hotel, 1931 (Edward Hopper)


Si hubiera una promesa
entre tú y yo, una cita
prorrogada, una luz allá a lo lejos
con que poder guiarme;
si quedase esperanza
-aunque fuese una triste
diminuta esperanza-;
si alguna vez tus labios
hubiesen pronunciado
la palabra mortal que yo anhelaba,
o algo que me sonara parecido,
pienso que aún hallaría
razón para aguardarte.

¿Y quién sabe si el trueque de la carne
no fue, de alguna forma, una promesa?


("el hacedor de sueños y "cómo cantaba mayo en la noche")

miércoles, 14 de junio de 2017

Mary Rose O'Reilley (1944 )


Hablar en lenguas



Voy a misa cada domingo

aunque no creo ni una palabra,

porque el deseo de Dios

es una plegaria dicha en los huesos.



Cuando la gente le pide a Jesús

voy a un lugar del cuerpo

donde tales palabras se elevan,

uno de los valles

donde la esperanza se aferra al deseo;

tenemos tantos parajes así

uno creería que fuimos hechos

para mantener el llanto.



Cuando los ancianos a mi alrededor

levantan las manos

como si alguien los acorralara,

dándolo todo,

recuerdo un puerto en el estuario,

viendo a la garza volando contracorriente,

es el momento de transición el que me perturba-

como crea su raquítico

carrito de mandado a partir de un cuerpo

para hacerlo volar.



La chamariz de pino, estancado en una costa ventosa,

recuerda los bosques

que extrañará cuando vengan las carencias; así

el bosque boreal se incrusta en mi mente:

primero como grieta, ausencia,

después en la caída de palabras

deshechas del sentido, como el tartamudeo

que escuchas cuando alguien cae

del barranco del lenguaje. Llámalo don.


("círculo de poesía", versión esteban lópez arciga)

martes, 13 de junio de 2017

Tadeusz Rozewicz(1921/2014 )

Ya es mi hora...




A la memoria de Konstanty Puzyna


Ya es mi hora
el tiempo apremia

qué puedo llevar conmigo
a la otra orilla
nada

entonces esto es
todo
mami

sí hijito
esto es todo

y entonces sólo hay esto

sólo hay esto

entonces esto es ya es la vida entera

sí la vida entera


("cómo cantaba mayo en la noche", trad.  joanna niedbalska-fernández y raúl fernández jódar) 

lunes, 12 de junio de 2017

Adam Zagajewski (1945 )

Zurbarán



Zurbarán pintó
santos españoles
y naturalezas muertas,
los alternaba,
y por eso los objetos
que yacen en las pesadas mesas
de sus naturalezas muertas
son, también, santos.


("el cultural", traducción martín lópez-vega)

domingo, 11 de junio de 2017

Luis Aguilar (1971 )


Diario de Yony Paz

                                                Catorce/ Abril 14, 2009


En una noche aromatizada por la hierba, sus amigos me contaron que una vez mató a un perro de un balazo porque no paraba de ladrar. Unos más me dijeron que era falso: que aventó al perro a la autopista justo cuando pasaba un tráiler. La verdad que me contó -furia que de sí desconocía, su alma prófuga de la rabia- fue que el perro lloraba frente a la choza de sus padres, apaleado, casi sin vida. Que le tomó las patas y lo cargó de golpe para meterlo a casa. Que lo curó por varios días hasta que el perro pudo valerse de su cola y sonreír como suele hacerlo un animal que resucita luego de ser crucificado. Se acomodó de lado en las sábanas a rayas y mordió suave mi tetilla izquierda para quedarse dormido luego, acurrucado, suelto, plano. A pesar del desamparo, poco le costaba siempre atravesar el sueño. Sus pestañas, un aguacero de octubre, abanicaban una tristeza muy profunda, como si hubiese cometido un crimen. Nunca pudo recordar el nombre de aquel perro.


("los cuerpos imprevistos", ed. universidad autónoma de coahuila, saltillo, col. celosía, 2016)

sábado, 10 de junio de 2017

Luis Antonio de Villena (1951 )

Joyas


No debes salir por la tarde, ni menos
buscar esos lugares donde la joven
belleza se agolpa deliciosa. No debes
salir a esas horas. Los cuerpos vibran
como juncos espléndidos, cruzan, vegetales,
por tus ojos, ofrecen, intocable, el largor
delicioso de unas piernas; cabellos dorados
y espaldas que adivinas suntuosas en
ocultos recorridos. Brillas sedas y bronces,
pechos adolescentes, camaradería imposible
al tacto o las monedas, deseos que arden
y triscan cual mitológicos caballos
desasidos de brida. Tropeles juveniles.
Y vuelves, ya sabes, a casa, con sangre
entre las manos, fatigados los ojos
y temblando las piernas; los cortes de
la navaja aquella por los brazos. Cansado,
pobre, triste, herido, excitadísimo.
No salgas por las tardes. No debes. Pero,
en fin, si no eres capaz, como creo, de impedirlo,
si te llama tanto el fuego de las gemas,
haz (pues así debe ser) lo que tú quieras.
Pero no olvides que te avisé. Y ya he cumplido.


("en afán desmedido", ed. uv, xalapa, veracruz, méxico, 2017)

viernes, 9 de junio de 2017

Minerva Margarita Villarreal (1957 )

Laude


Una ráfaga
Un viento
Un carro de fuego
al interior del cielo
Una ráfaga
un viento
Un carro de fuego
en la mansión del cielo
Una ráfaga
Un viento
Elías resplandece
en el piso 24
del Hilton Reforma


("las maneras del agua", ed. fce, méxico, 2016)

jueves, 8 de junio de 2017

Al Berto (1948/1997 )

Sin título y bastante breve




tengo la mirada fija en los ángulos oscuros de la casa

intento descubrir un cruce de líneas misteriosas, y con ellas quiero

construir un templo en forma de isla

y de manos disponibles para el amor.

en realidad, estoy derrumbado

sobre la mesa de sucia formica de una taberna verde, no sé donde

busco las aves recogidas en el vértigo de la noche

borracho entrelazo los dedos

poseo los insectos duros como uñas desgarrando

los rostros blancos de las casas abandonadas, a la orilla del mar

dicen que al poseer todo esto

podría haber sido un hombre feliz, que tiene por defecto

interrogarse sobre la melancolía de las manos

esta memoria lámina incansable

un cigarro

otro cigarro ciertamente me va a calmar

¿qué sé yo sobre las tempestades de la sangre?. ¿y del agua?

en el fondo sólo amo el lado escondido de las islas

amanezco dolorosamente, escribo lo que puedo

estoy inmóvil, la luz me atraviesa como un sismo

hoy, voy a correr a la velocidad de mi soledad


("círculo de poesía", versión luis david palacios)



miércoles, 7 de junio de 2017

Al Berto (1948/1997 )

El cuervo vuela...



El cuervo vuela como una navaja atravesada en la boca de quien escribe. Viene a posarse en el hombro luminoso del habla. Quien escribe segrega palabras negras, tan negras como sus alas:
—No hubo un solo día en que no estuviese enamorado de ti. En que no haya pensado, en pleno vuelo, deshacerte a picotazos. Tan solo quiero decirte, Alexandre, que llegué a comprender el lenguaje limpio de los pájaros, a leer nuestro futuro en las entrañas de las víctimas, a vencer al miedo, a las serpientes por medio de encantamientos, a evocar las sombras, a excavar la ciudad hasta sus abismos más profundos, a hacer del día noche y de la noche día...
Pero si miras el firmamento, descubrirás una ruta de estrellas. Y verás que una estrella comienza a caer. Debes, entonces, observar atentamente su recorrido y el lugar donde por fin se extinga. 
En ese punto de la noche insomne encontrarás Samarcanda.


("frontera d", versión de fernando menéndez)

martes, 6 de junio de 2017

Rosario Castellanos (1925/1974 )

Los adioses


Quisimos aprender la despedida
y rompimos la alianza
que juntaba al amigo con la amiga.
Y alzamos la distancia
entre las amistades divididas.

Para aprender a irnos, caminamos.
Fuimos dejando atrás las colinas, los valles,
los verdeantes prados.
Miramos su hermosura

pero no nos quedamos.


Desamor



Me vio como se mira al través de un cristal
o del aire
o de nada.

Y entonces supe: yo no estaba allí
ni en ninguna otra parte
ni había estado nunca ni estaría.

Y fui como el que muere en la epidemia,
sin identificar, y es arrojado


a la fosa común.


("life vest under your seat" y "emma gunst")